Padre Martínez Cano, m.C.R.

Corazón de Jesús, tabernáculo del Altísimo, ten misericordia de nosotros.

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Por la gracia recibida en el bautismo, los niños son buenos. Por su naturaleza, dañada por el pecado original los niños son traviesos y tienden hacía al mal. Formémoslos con la gracia de los sacramentos, la oración y la práctica de las virtudes. Serán Santos.

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El mes de mayo colocamos la imagen de la Virgen de Fátima, junto con los tres pastorcillos de tamaño natural, en el pasillo del colegio. Un día veo a niñas y niños rezando de rodillas ante la imagen y los santicos ¿Por quién rezáis? Es que hoy han operado del corazón a una compañera de clase. Con siete añicos aman de corazón.

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Sólo la Iglesia Católica dispone de la fortaleza, medios y dones necesarios, para enfrentarse y vencer a la rebelión mundialista, inspirada por el diablo, para destruir  la obra creada por Dios. Condición necesaria: Que desde el Papa Francisco hasta el último bautizado combatamos como nuestros héroes, santos y mártires.

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El día de la fiesta de la Misericordia divina, fuimos a oír confesiones a la parroquia de San Agustín cuatro misioneros de Cristo Rey. Tres horas. A salir, por una de aquellas calles, gritaron ¡tengo pecados! En el mismo tono respondí, ¡Confiésate! Se me acercó un hombre alto, venezolano, y me dijo: me ha recordado viejos tiempos. Yo estudiaba de niño y joven con los jesuitas de mi país. En aquellos tiempos, empezaron a quitarse la sotana. Ustedes la llevan y por estos barrios.

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Estamos comiendo al aire libre, abuelos, padres, niños, jóvenes… una niña de dos años, se acerca a su hermano, de un año, Que está recostado en un cochecito. Con ternura angelical y alegría contagiosa, acaricia la cara de su hermano, con un cariño más que fraternal, maternal. Espectáculo sublime, divino. En el Cielo contemplan la escena admirados de ver ángeles en la tierra.

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Algunos pensamos que la partitocracia es un politeísmo inventado por los poderosos de este mundo. Cada partido tiene su líder -su dios- los votantes son sus adoradores. Estos novísimos dioses, mienten a chorros. Prometen todo: el porvenir, el futuro, las reformas, el bienestar… pero nada de nada, sus adoradores lo saben. Pero como el tiempo de la verdad ya ha terminado; en nuestros tiempos debemos vivir de mentiras, así lo mandan los nuevos dioses y su jefe supremo, Satanás.