
Amabilísimo Señor mío Jesús crucificado, adoro, profundamente postrado, la llaga santísima de tu mano derecha. Te doy gracias por el amor infinito con que quisiste soportar tantos y tan atroces dolores en satisfacción por mis pecados, que detesto de todo corazón; te pido la gracia de que concedas a la Iglesia victoria sobre sus enemigos y a todos sus hijos el andar santamente por el camino de tus mandamientos.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Amabilísimo Señor mío Jesús crucificado, adoro, profundamente postrado, la llaga santísima de tu mano izquierda, y te pido la gracia para los pobres pecadores y para los moribundos, especialmente para aquellos que no quieran reconciliarse contigo.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Amabilísimo Señor mío Jesús crucificado, adoro, profundamente postrado, la llaga santísima de tu pie derecho, y te pido la gracia de que en todo el clero y en todas las personas a ti consagradas germinen numerosas flores de santidad.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Amabilísimo Señor mío Jesús crucificado, adoro, profundamente postrado, la llaga santísima de tu pie izquierdo, y te ruego por la liberación de las almas del purgatorio, principalmente de aquellas que en vida fueron más devotas de tus santas llagas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
Amabilísimo Señor mío Jesús crucificado, adoro, profundamente postrado, la llaga santísima de tu sagrado costado, y te ruego que bendigas y escuches a todas aquellas personas que se encomiendan a mis oraciones.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria.
V. – Virgen Dolorosa,
R. – Ruega por nosotros
Jesús crucificado, da valor a estas preces con los méritos de tu Pasión: concédeme la santidad de vida, la gracia de recibir los santos sacramentos en la hora de la muerte y la gloria eterna. Así sea.