Isabel

La trascendencia humana

San Patricio Obispo. Patrón de IrlandaLo peor es el haber erigido como norma suprema de todo un orden político la negación radical de la trascendencia humana. Cierto es que, en principio, de modo nada más que implícito, la revolución luterano-cartesiana apuntaba también allí; pero la experiencia nos enseña que muchas veces quien profesa determinados principios retrocede sin vacilar ante sus consecuencias si el aceptarlas significase para él rechazar los valores más fundamentales y más caros a la persona humana. Tal habría sido, a no dudarlo, el caso del propio Descartes.  (Osvaldo Lira – VERBO)

Empresario político

El hombre de empresa se impuso porque era el complemento imprescindible del científico, del técnico y del artesano. Sólo esta conjunción, que más de una vez se dio en un mismo individuo -es el caso de Edison-, hizo posible la explotación de los nuevos inventos y la satisfacción de las nuevas necesidades. Incluso el marxismo, que sobrevivió apoyándose en inconfesables pasiones de la especie humana y que no dudó en avalar demagógicamente el odio al patrón, no cometió el error de negar los valores del hombre de empresa, e hizo verdaderas maravillas dialécticas para transferírselos al Estado. En último término, para el marxista, el gobernante ideal era y es un empresario político. (Artículo ABC – RAZÓN ESPAÑOLA)

La mujer

Edith Stein

La ayuda “correspondiente” del hombre es la mujer, no sólo porque participa de las cosas de él, sino también porque lo complementa y además contrapesa aquellos peligros que le amenazan por su naturaleza específicamente masculina (en esta o en aquella característica individual). En ella está el velar según sus fuerzas para que él no se dé totalmente a su trabajo profesional olvidando su dimensión humana y descuidando sus deberes como padre de familia. Esta tarea la podrá realizar tanto mejor cuanto más ella misma haya madurado como persona; lo cual exige que en la vida común con el varón no renuncie a sí misma, sino que desarrolle en plenitud sus propios dones y capacidades.

La sola voluntad

De aquí la mudanza del significado de “pueblo”. Lutero, de una parte, recoge a este respecto fermentos ya presentes en los siglos medios y valoriza doctrinas ya elaboradas; de otra, las alimenta con su teoría de la conciencia y de la libertad. El pueblo se convierte políticamente en un conjunto de individuos absolutamente libres de determinar su destino sobre la base de su sola voluntad. Es el pueblo “soberano” que, como el “Soberano” del absolutismo, depende (por usar las palabras de Bodino) únicamente del poder de la propia espada. El poder se convierte en la fuente de “legitimación” del obrar. (Danilo Castellano – VERBO)

  Ocasión de perdonarnos (42)

Pero también un amor gravemente ofendido que, en justicia, debe castigar al ofensor. Como dice san Alfonso María de Ligorio: si Dios pudiera derramar lágrimas las vertería bien amargas al verse obligado a colmarnos de aflicción a nosotros que somos criaturas suyas, a quienes apreció hasta dar su propia vida por nuestro amor. No se complace cuando nos castiga y nos aflige, sino cuando nos perdona y nos consuela. Nos castiga o nos amenaza con castigo ahora porque quiere usar de sus misericordias; así su enojo de ahora es paciencia y misericordia: quiere que abandonemos nuestros pecados y le demos ocasión de perdonarnos.  (Jaime Solá Grané)

Educación cristiana

La educación debe básicamente formar al niño para su futuro, no con una ideología falsa y sectaria, sino con los elementos de la fe -donde Dios no nos engaña-, y de la cultura. Lo dice Pío XI: “Efectivamente, nunca se ha de perder de vista que el sujeto de la educación cristiana es el hombre todo entero, espíritu unido al cuerpo en unidad de naturaleza, con todas sus facultades naturales y sobrenaturales, cual nos lo hacen conocer la recta rozón y la revelación; por lo tanto, el hombre, caído de su estado original, pero redimido por Cristo y reintegrado a la condición sobrenatural de hijo de Dios” “Divini illius Magistri”.  (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

El mundo no existe

De ahí entonces que, siendo Dios una entelequia, una ficción humana, lo primero es negar que existan cosas como el mundo, porque su no existir implica la inexistencia de Quien lo hizo. Ha escrito el marxista esloveno Zizek que el verdadero ateísmo tiene como fórmula “el mundo no existe” antes que “Dios no existe”, porque afirmar la existencia del mundo es afirmar también la existencia de “su excepción fundante, que es Dios”. Negar el mundo es, por tanto, negar a Dios y negado Dios, se niega también el ser de las cosas: “Que el Mundo no existe significa que ninguna Esencia enterrada oculta aparece en o a través de él”.  (Juan Fernando Segovia – Verbo)