Papa Francisco

San Braulio de Zaragoza - Obispo y CofesorSin ella no podemos vivir. No podemos olvidar el gran número de cristianos que, en el mundo entero, en dos mil años de historia, han resistido hasta la muerte por defender la Eucaristía; y cuántos, todavía hoy, arriesgan la vida para participar en la Misa dominical. En el año 304, durante las persecuciones de Diocleciano, un grupo de cristianos, del norte de África, fueron sorprendidos mientras celebraban Misa en una casa y fueron arrestados. El procónsul romano, en el interrogatorio, les preguntó por qué lo hicieron, sabiendo que estaba absolutamente prohibido. Y respondieron: “Sin el domingo no podemos vivir” que quería decir: si no podemos celebrar la Eucaristía, no podemos vivir nuestra vida cristiana moriría.

Cardenal Antonio Cañizares Llovera

También me permito llamar vuestra atención a cómo nos comportamos al pasar delante del sagrario; a veces se pasa ante el sagrario como si tal cosa, sin hacer reverencia alguna ni genuflexión que es lo debido. Los chicos pasan ante el sagrario sin percatarse de que en él está Jesús presente sacramentado. Hay que educarlos, también hay que educar a los mayores. En las celebraciones de la Eucaristía toda la asamblea, salvo las personas impedidas por causas razonables, ha de seguir las posturas que señalan los libros litúrgicos y que yo mismo recordé en una Carta Pastoral sobre la Eucaristía: “Haced esto en conmemoración mía”.

Cardenal Raymond Leo Burke

El Catecismo de la Iglesia Católica declara: En nuestros días, en un mundo frecuentemente extraño e incluso hostil a la fe, las familias creyentes tienen una importancia primordial en cuanto faros de una fe viva e irradiadora. Por eso el Concilio Vaticano II llama a la familia, con una antigua expresión, Ecclesia domestica (LG 11; cf. FC 21). En el seno de la familia, “los padres han de ser para sus hijos los primeros anunciadores de la fe con su palabra y con su ejemplo, y han de fomentar la vocación personal de cada uno y, con especial cuidado, la vocación a la vida consagrada”. (LG 11)

Cardenal Juan José Omella Omella

Os invito a dar un paso más. Sería precioso que cada parroquia de nuestra diócesis apadrinara a uno de nuestros misioneros y misioneras. Es tan fácil como decidirse y ponerse en contacto con nuestra Delegación Diocesana de Misiones (ddmissions5112@ arqbcn.cat o t. 932 701 014). Demos gracias al Padre por todo lo que hacen. Su misión nos alegra y nos anima también en nuestra fe.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Dimensión espiritual: ¡qué atractivo tiene contemplar en los santos esta dimensión! Siempre les ha conducido a Jesús, es la que da fundamento, raíces y vida. Tienen una experiencia profunda de Dios que los lleva a un encuentro radical con Jesucristo y a una maduración profunda de entrega absoluta de sus vidas. El Señor se encarga de dar diversos carismas que se arraigan en sus personas en su camino de vida y de servicio propuesto por Jesucristo, al que dan un estilo personal, con una adhesión sincera real izada desde la fe, haciéndolo como la Virgen María; que tuvo que pasar por los caminos gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos de Jesucristo, el Maestro y el Señor.

Obispo Giampaolo Crepaldi

La Iglesia, con su Doctrina social, siempre ha enseñado que los hijos son de los padres porque era el único modo para que fueran de Dios. Siempre ha enseñado que del mismo modo que el lugar humano de la procreación es la pareja de esposos, el lugar humano de la educación es la familia. La educación es, de hecho, una continuación y un llevar a cumplimiento la procreación y corresponde originariamente a los progenitores. Diciendo esto la Iglesia sabía que enunciaba un principio evidente de ley moral natural, pero sabía también que sólo así los niños podían ser educados en la piedad cristiana, los rudimentos del catequismo, las oraciones al ángel custodio.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (34)

Así es como la experiencia religiosa se va propagando extensamente por los pueblos; no sólo por la predicación en los existentes, más aun en los venideros, tanto por libros cuanto por la transmisión oral de unos a otros. Pero esta comunicación de experiencias a veces envejece al punto y muere. El que reflorezca es para los modernistas un argumento de verdad, ya que toman indistintamente la verdad y la vida. De lo cual colegiremos de nuevo que todas las religiones existentes son verdaderas, pues de otro modo no vivirían.