Papa Francisco

Domingo de RamosDe hecho, Jesús dijo a sus discípulos: “Si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día” (Jn 6, 53-54). Estos cristianos del norte de África fueron asesinados porque celebraban la Eucaristía. Han dejado el testimonio de que se puede renunciar a la vida terrena por la Eucaristía, porque esta nos da la vida eterna, haciéndonos partícipes de la victoria de Cristo sobre la muerte.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Dimensión Intelectual: ¡qué fuerza y potencia da a la razón de los santos el encuentro con Jesucristo! Les hace ver el profundo significado que tiene la realidad cuando el ser humano se abre a Dios. Ellos piensan con la luz que les da la fe y ven la verdad de lo que hay que hacer con la profundidad que da a la inteligencia quien nos ha dicho que es el Camino, la Verdad y la Vida. En los santos entendemos la novedad que trae el encuentro con Jesucristo para dialogar con la realidad y con la cultura.

Cardenal Raymond Leo Burke

De hecho, vemos de una manera inconfundible la fuerza evangelizadora del matrimonio y la familia en el principal deber de los padres para con sus hijos: ayudarles a conocer su vocación y a entregarse a ella con un corazón sin reservas. Y el fundamental poder evangelizador de los padres en lo concerniente a la vocación conyugal es obvio.

Cardenal Antonio Cañizares Llovera

En esta misma carta os recordaba cómo debe darse la paz y cómo se debe comulgar. Os confieso que hay veces que se pasa muy mal viendo cómo se acercan algunos, sin ningún recogimiento y devoción, sin ningún gesto de adoración, como quien coge una galleta o algo semejante. Insisto en lo que ya dije en la citada carta sobre la Eucaristía: se puede comulgar en la boca directamente o en la mano para después llevarse el Cuerpo de Cristo a la boca, pero he de añadir que la forma más consonante con el misterio del Cuerpo de Cristo que se recibe es comulgar de rodillas y en la boca. No soy retrógrado en eso, sino que señalo qué es lo más acorde con la comunión.

Cardenal Juan José Omella Omella

La dignidad humana no se puede perder, pero con frecuencia se oscurece por el pecado personal. Este pecado provoca que a menudo nuestras relaciones sociales carezcan de la justicia y compasión que honran la dignidad humana. El pecado desvanece el amor y el respeto en nuestras relaciones y deriva en situaciones de pobreza, violencia, injusticia, pena, dolor y angustia, que afectan de manera significativa la dignidad humana.

Obispo Giampaolo Crepaldi

A través de los progenitores, y no del estado, la Iglesia podía hacer que los niños conocieran a Jesucristo. Es el revés positivo de la medalla: el estado sustituye a los progenitores para deseducar a los futuros ciudadanos en lo que atañe al Evangelio; la Iglesia se alía con los progenitores, contra el estado, para educar a los futuros ciudadanos en el Evangelio.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (35)

Con lo expuesto hasta aquí, Venerables Hermanos, tenemos bastante y sobrado para formarnos cabal idea de las relaciones que establecen los modernistas entre la fe y la ciencia, bajo la cual comprenden también la historia. Ante todo, se ha de asentar que la materia de la una está fuera de la materia de la otra y separada de ella. Pues la fe versa únicamente sobre un objeto que la ciencia declara serle incognoscible; de aquí un campo completamente diverso: la ciencia trata de los fenómenos, en los que no hay lugar para la fe; ésta, por lo contrario, se ocupa enteramente de lo divino, que la ciencia desconoce por completo. De donde se saca en conclusión que no hay conflictos posibles entre la ciencia y la fe; porque si cada una se encierra en su esfera, nunca podrán encontrarse ni, por lo tanto, contradecirse.