Fecunda vitalidad del sistema constitucional

Mayo 1944 Franco con el nuncio Cicognani y el obispo de Madrid-Alcala, Eijo Garay en consagración monumento Sagrado Corazón

Nuestro Sistema Constitucional ha probado una vez más su fecunda vitalidad haciendo posible la continuación de nuestra marcha ascendente en paz y en orden, asegurando todas las libertades, y entre ellas la de poder ejercer una eficiente crítica de la acción política de cada día. La disparidad de juicios o de tendencias es no solamente legítima, sino necesaria, pero no lo es el intento de institucionalizar la disensión, la negación y la discrepancia de las normas permanentes y constantes. Nuestro Régimen es ancho y abierto, y en él caben todos, a condición de que acepten y respeten los principios en que está basado nuestro Estado social de derecho.

Autenticidad del contraste de pareceres

En el plano legislativo, con la nueva Legislatura ha proseguido la fecunda labor de las Cortes Españolas, que en el año actual, tras amplias y serenas deliberaciones, que ponen de manifiesto la autenticidad del contraste de pareceres, han aprobado importantes Leyes, entre las que destacan la relativa al III Plan de Desarrollo Económico y Social, la de los Presupuestos del Estado para 1973, la de Autopistas en régimen de concesión, la de Agrupaciones de trabajadores agrarios, la del Régimen General de la Seguridad Social, la de Defensa del tesoro documental y bibliográfico de la nación, la del Régimen económico-fiscal de Canarias y la Protección del ambiente atmosférico, entre otras muchas.

En el orden político ha continuado el proceso de perfeccionamiento de nuestra Legislación básica mediante la promulgación de la Ley que regula el procedimiento para la coordinación de funciones de los altos Órganos del Estado, dentro de la unidad de poder que encarna el Jefe del Estado, a quien incumbe la misión de garantizar el normal funcionamiento de las instituciones del Reino.