Isabel

La indignación cristiana

Santa Balbina de Roma - Virgen y mártirLa misión de Rusia se va reduciendo a aislar y llevar luego mediante tenebrosa alquimia hasta grados inauditos de condensación el virus luterano-cartesiano, para inyectarlo en el organismo de Occidente, provocando así en él reacciones mortales. Después de todo, no habrá hecho sino pagarle en igual moneda. Desde este punto de vista, la enorme importancia histórica de Lenin consiste en haber cerrado el ciclo abierto por ese cardenal de Richelieu contra el cual se levantó la indignación cristiana, además de española, de Quevedo y Saavedra Fajardo, y que tan certeramente ha sido calificado por Belloc como destructor de la unidad católica de Europa. (Osvaldo Lira – VERBO)

La ley de hierro

Y al estudiar la organización y el funcionamiento del partido socialdemócrata alemán Robert Michels la llamó la ley de hierro de la oligarquía. Desde la publicación en 1911 de su famoso libro Los partidos políticos. Un estudio sociológico de las tendencias oligárquicas de la democracia moderna, las alusiones a la ley de hierro de la oligarquía se han restringido generalmente a los partidos, que, naturalmente, o la ignoran o la niegan. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)

La mujer

Edith Stein

La tarea de la madre para con los hijos está muy relacionada con la de esposa frente al marido, sólo que allí debe tratar primero de posibilitar el desarrollo, guiar y luego gradualmente, ante el hijo que va madurando, retroceder para asumir la función de ayuda. Esto requiere por un lado dotes todavía más finas de empatía para captar deseos y fuerzas que a ella todavía no le son conocidas, presentir algo que todavía no es y que más adelante llegará a ser. Por otro lado, la posibilidad de influencia es mayor porque el alma infantil es todavía moldeable pues se abre más fácil y sinceramente y no opone todavía resistencia a las influencias ajenas. Pero todo esto aumenta también su responsabilidad.

Luterismo-pesimismo

Aunque el Renacimiento debilitó la unidad cristiana, no llegó a destruirla. Europa tuvo que esperar hasta que un monje agustino, Martín Lutero, clavara, en 1517, sus famosas noventa y ocho tesis a la puerta de una iglesia de la ciudad de Wittenberg, en Sajonia, Alemania. Lutero representaba una reacción contra el Renacimiento y contra el énfasis humanístico de él. Mientras el Renacimiento exaltaba la bondad y las posibilidades del hombre, Lutero las despreció. Se puede decir que el luteranismo fue una ola de pesimismo que casi ahogó a Occidente. La explicación del luteranismo se encuentra menos en la relajación de la Iglesia renacentista que en la personalidad del mismo Lutero. (Frederick D. Wilhelmsen – VERBO)

  Evitar los castigos eternos  (44)

Así decía el santo Tobías: “Señor, el que te sirve tiene por seguro que tras la prueba recibirá la corona y tras la tribulación se verá libre de la pena de que se hizo merecedor”. Pasada la tormenta del castigo nos dais la bonanza; y enjugado el llanto, nos concedéis el júbilo de la paz. Dios no envía los castigos en esta vida para nuestra perdición sino para nuestro bien, a fin de que nos desprendamos de los pecados, volvamos a su gracia, y evitemos de esta suerte los castigos eternos. (Jaime Solá Grané)

Sumisión de las iglesias

Es cierto que el comunismo soviético no pudo acabar con la religión -sin duda por su errónea comprensión de la vida espiritual-; pero no cabe duda de que se valió del viejo método estatal de sumisión de las iglesias a los proyectos políticos nacionales, practicando alternativamente el control político y la persecución religiosa. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Enseñanza y libertad

La enseñanza prepara para el ejercicio de la libertad, pero la libertad no es el fin último del hombre. De ahí que debe preparar para el ejercicio de la libertad con todos sus derechos y obligaciones. La enseñanza para la democracia responde a una mentalidad política, pero no a lo que exige el ser del hombre que fundamentalmente está orientado a Dios y no a una decisión política de tipo económico, desarrollista y materialista. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)