Papa Francisco

Un testimonio que nos interpela a todos y pide una respuesta sobre qué significa para cada uno de nosotros participar en el sacrificio de la Misa y acercarnos a la mesa del Señor. ¿Estamos buscando esa fuente que fluye agua viva para la vida eterna, que hace de nuestra vida un sacrificio espiritual de alabanza y de agradecimiento y hace de nosotros un solo cuerpo con Cristo? Este es el sentido más profundo de la santa Eucaristía, que significa agradecimiento: agradecimiento a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos atrae y nos transforma en su comunión de amor.

Cardenal Antonio Cañizares Llovera

Por último, los templos han de ser respetados en lo que son y ser utilizados para lo que son. Todos hemos visto mal el que en Cataluña se hayan utilizados los templos, por ejemplo, para poner urnas o para recuento de votos. Y ¿vemos tan tranquilamente, sin inmutarnos, incluso con cierto regusto -no sé si por esnobismo o por qué- el que se usen los templos, con la mejor buena intención pero sin cabeza, para otros usos, para los que se puede contar con otros locales, claro está salvo casos de emergencia o de necesidad? Con respecto a esto debo decir por fidelidad y respeto a lo que es el templo que prohíbo terminantemente otros usos profanos que, salvo casos de emergencia o necesidad mayor o perentoria, así lo recomienden y esto con autorización, al menos, del Vicario de Zona. No contribuyamos a la secularización, la secularización interna de la Iglesia que es la más grave de todas.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Dimensión misionera: Cristo ha sido quien ha movido a los santos a anunciarlo de todas las maneras, en los ambientes diversos en los que el Señor los situó. En todos los lugares que estaban y en todas las ocasiones en las que se movían sus vidas eran discípulos misioneros. Ellos nos hacen ver que el mejor servicio que se puede hacer al mundo está en la proyección que nuestras vidas alcanzan cuando, a partir del encuentro con Cristo. salimos y presentamos un estilo y modo de vivir atrayente, que comunica vida, que nos compromete en la transformación del mundo con responsabilidad, que hace que despierte nuestra vida con inquietud hacia los más necesitados, hacia los alejados, hacia los que no conocen al Señor y desconocen lo que Él hace en nuestras vidas cuando le dejamos entrar en ellas.

Cardenal Raymond Leo Burke

En el centro de la vida familiar y del matrimonio está el culto divino y la oración, que conforman todos los otros aspectos de la vida. El culto sagrado, la máxima y más perfecta expresión de nuestra vida en Cristo, es el corazón de la vida familiar. A través del culto, la oración y la devoción, la familia recibe la fuerza para evangelizar y, a la vez, evangeliza el mundo del modo más potente posible.

Obispo Giampaolo Crepaldi

Era una verdadera lucha que la Iglesia no parece querer ya combatir. Hoy, no menos que en la República de Platón, los hijos parecen ser del estado, que los asume en las propias estructuras desde el jardín de infancia, los forma según sus propios programas y, como la Iglesia justamente temía, los aleja sistemáticamente de Jesucristo, hablando mal de Él, o no hablando en absoluto.

Obispo Felipe Arizmendi Esquivel

Obispo Felipe Arizmendi EsquivelNo fue sobre ideología de género, como si hubiera tantos géneros cuantas tendencias sexuales, sino sobre la relación, el trato, la comunicación, la interacción entre varones y mujeres, para que en la vida y en la pastoral cada quien ocupe su lugar conforme al plan de Dios. Recordamos que a ambos géneros Dios nos hizo a su imagen y semejanza, con la misma dignidad; no idénticos, sino diferenciados, y no sólo biológicamente, sino en todos los demás aspectos de la persona. Es hermoso y fecundo contar, en la diócesis, con equipos pastorales integrados por ellas y ellos, pues ni los presbíteros podemos aportar lo que es muy femenino y que enriquece mucho a la Iglesia, ni las mujeres han de prescindir de la jerarquía eclesial, sólo por ser varones. Nos complementamos y nos necesitamos.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (36)

Si tal vez se objeta a eso que hay en la naturaleza visible ciertas cosas que incumben también a la fe, como la vida humana de Jesucristo, ellos lo negarán. Pues aunque esas cosas se cuenten entre los fenómenos, mas en cuanto las penetra la vida de la fe y, en la manera arriba dicha, la fe las transfigura y desfigura, son arrancadas del mundo sensible y convertidas en materia del orden divino. Así, al que todavía preguntase más, si Jesucristo ha obrado verdaderos milagros y verdaderamente profetizado lo futuro; si verdaderamente resucitó y subió a los cielos: no contestará la ciencia agnóstica; sí, dirá la fe. Aquí, con todo, no hay contradicción alguna: la negación es del filósofo, que habla a los filósofos y que no mira a Jesucristo sino según la realidad histórica; la afirmación es del creyente, que se dirige a creyentes y que considera la vida de Jesucristo como vivida de nuevo por la fe y en la fe.