Isabel

Sectarismo desenfrenado

San Enrique (Henry) Walpole - Presbítero Jesuita y MártirPostular un pluralismo para todas las ideas políticas, económicas y sociológicas, y hacer la defensa del monopolio más feroz de la escuela estatal, única, laica, socializada, impidiendo la enseñanza privada, es un sectarismo desenfrenado. No hay enseñanza sin educación. Y la escuela laica, sin religión, neutra, psicológicamente es un ataque a la fe de los niños bautizados y con familias católicas que con todo derecho desean y quieran que la ambientación educativa sea completa. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Enemigo de Cristo Rey

El ateísmo impregna la vida contemporánea con su inmanentismo vital. Jesucristo sigue siendo rechazado como Rey y centro de la sociedad y las sociedades. María es desconocida como Reina. El comunismo, “intrínsecamente perverso”, es el enemigo de Cristo Rey que es Reino de Dios, espiritual, de caridad, celestial y terrenal; como obra satánica el comunismo representa -es signo de- un reino humano, radicalmente terrenal, materialista, egoísta. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

  Conversión de los pecadores (45)

Dios llama a los pecadores a la conversión mostrándose airado y descargando sobre ellos los castigos en esta vida. Dios derrama la amargura sobre los devaneos, vanidades e intereses de los pecadores, a fin de que, decepcionados, acudan a Dios que es quien únicamente puede colmarles de contento. “Si abandono a esos pecadores, dice Dios, en el cumplido goce de sus pasatiempos, continuarán adormecidos en el pecado; fuerza es, pues, azotarlos para que despierten de su letargo y acudan a mí”. “En los días de sufrimiento decía el profeta, busqué a Dios y no quedé defraudado, porque el Señor me dio su auxilio”.  (Jaime Solá Grané)

Fe y obras

La Iglesia católica siempre había predicado que la salvación mana de dos fuentes: la fe y las obras. Las buenas obras no santificadas por la gracia y por la fe, no valen para la salvación. No valen porque el hombre, por sí mismo, por su propia bondad, no puede merecer el premio del Cielo. La distancia entre Dios y el hombre es infinita y sólo la puede anular Dios mismo, concretamente Cristo, quien nos ha redimido. Nuestras buenas obras son una participación de la Redención de Cristo y corresponden a nuestro papel dentro del Cuerpo Místico de Cristo. Por lo tanto, las obras y la fe se compaginan en la economía de la redención de cada uno. Mi libertad participa de la de Dios; mi humanidad, de la Divinidad de Cristo. (Frederick D. Wilhelmsen – VERBO)

La mujer

Edith Stein

La tarea de llevar la humanidad individual y específica, tanto del marido como de los hijos, a un desarrollo lo más puro y perfecto posible, presupone en la mujer la posesión de una capacidad de servicio generoso: no debe considerar a los demás como una propiedad suya, ni como medio para sus fines, sino como un bien que se le ha confiado. Sólo lo logrará cuando sea capaz de ver en ellos a criaturas de Dios, en las que debe realizar una tarea sagrada. Pero si el desarrollo de su naturaleza dada por Dios es una tarea elevada, mucho más lo es, formarlos para el Cielo; aquí es donde vemos la tarea sobrenatural de la madre: encender, o hacer más luminosa, la llama del amor de Dios en el corazón del esposo y de los hijos. Esto sólo lo podrá lograr en la medida que se considere a sí misma como instrumento de Dios.

Las oligarquías

Les guste o no, los partidos políticos -cuyo tiempo ha pasado según Paolo Mancini- , en modo alguno son inmunes a la ley de hierro. Internamente, son oligárquicos y no tienen más remedio que serlo, y, externamente, funcionan como oligarquías. Por supuesto unos más que otros. Y no hace falta decir, que son los más oligárquicos los que alardean de su superioridad moral, como suele ocurrir con los de izquierda, que recuerdan en esto, a sabiendas o sin saberlo, a Saint-Just y a Robes Pierre, generalmente sin su honradez personal. Es un tema muy estudiado también por Gaetano Mosca (1884), Moisei Ostrogorski (1912) y Wilfredo Pareto (1917). Escritores a los que podrían añadirse Schumpeter, James Burnhan, E. H. Carr, etc. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)

La salvación de Europa

Así como el comunismo, proyección social, la más violenta y extremada, del ateísmo no reconoce, al fin de cuentas, más adversario real que el cristianismo, es sólo recurriendo a la forma más integral -íbamos a decir también más violenta y extremada- de cristianismo, a la católica, apostólica, romana, vivida en su plenitud, cómo podrá vencerse al comunismo. Mientras esta gran verdad no se convierta en clima histórico de hogaño, habrá que seguir desconfiando, por no decir desesperando, de la, salvación de Europa.  (Osvaldo Lira – VERBO)