Obra Cultural

¿En qué se funda la doctrina de las indulgencias?

En tres principios dogmáticos fundamentales:

Confesión1.º la culpa y la pena. Todo pecado lleva consigo una culpa y un castigo. Por el arrepentimiento y el sacramento de la penitencia, se nos perdona la culpa y la pena eterna merecida por el pecado mortal. Pero generalmente permanece la pena temporal, así como las penas merecidas por nuestros pecados veniales y negligencias. La doctrina católica sobre el Purgatorio es elocuente a este respecto. · .

2.º El dogma de la comunión de los santos. La unión de los que vivimos con los que han muerto en la paz del Señor no se ha interrumpido, sino que se robustece por la comunicación de bienes espirituales. Los que estén en el Cielo se preocupan e interceden por nosotros, mientras que nosotros podemos ayudar a los que en el Purgatorio expían la pena merecida por sus pecados.

3.º El tesoro de la lglesia. Se trata del precio infinito que tienen ante la justicia divina los méritos de Cristo y su expiación para liberar a los hombres del pecado y hacerlos agradables al Padre. Y junto a los méritos de Cristo, las buenas obras y tas oraciones de la Virgen y de todos los santos, que cooperan a la salvación de sus hermanos, en la unidad del Cuerpo Místico. La Iglesia es quien administra ese tesoro infinito. . .

4.º Nacen las Indulgencias. Siendo la Iglesia quien administra la aplicación de los méritos de Cristo a los fieles para poder liberarlos de las reliquias del pecado, lógicamente brotó el uso de las indulgencias, cuando los Pontífices decretaron que determinadas obras de los cristianos, llevadas a cabo para el bien de la Iglesia, debían ser premiadas con el perdón de las penas merecidas por sus pecados.

¿A qué se llama indulgencia?

Se llama propiamente indulgencia a la remisión de la pena temporal merecida por los pecados ya perdonados en cuanto a la culpa. En la indulgencia, la Iglesia, usando de su poder de administradora de la Redención de Cristo no solamente ora, sino que regala, al cristiano preparado, el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos, para la remisión de la pena temporal. Cuando a su vez los fieles regalan a los difuntos esa remisión de pena, hacen una excelente obra de caridad. Las indulgencias se dividen en parciales y plenarias, según que liberen en parte o del todo la pena temporal debida los. pecados. Las indulgencias, tanto parciales como plenarias, se pueden aplicar siempre por los difuntos, a modo de sufragio.

¿En qué consiste la indulgencia parcial?

Para entenderlo, debemos saber que nuestras oraciones y obras buenas hechas en gracia de Dios, poseen tres valores: el meritorio, por el que nos favorecen a nosotros mismos en nuestro estado de gracia; el impetratorio, por el que logramos gracias para nosotros o para los demás, y el satisfactorio, por el que se nos disminuye la pena temporal que merecen nuestros pecados. A este último se refieren las indulgencias. «El cristiano que, al menos con corazón contrito, realiza una obra enriquecida con indulgencia, parcial, consigue, por obra de la Iglesia, la remisión de una pena igual a la que el ya consigue por su obra buena». Imaginemos, hablando a lo humano, que por una acción buena sin indulgencias se nos perdona un año de Purgatorio. La indulgencia parcial hace que se nos añada otro año de perdón. Este es el que podemos regalar a nuestros difuntos.

La indulgencia plenaria

¿Qué condiciones se requieren para ganarla? -Tres: a) la confesión sacramental; b) comunión eucarística; c) oración por las intenciones del Sumo Pontífice. Y como se trata de una indulgencia que perdona toda la pena temporal, que muchas veces se impone también por los pecados veniales, se requiere que se extienda el efecto a todo pecado, incluso el venial. Si no se cumplen estas condiciones, la indulgencia plenaria se convierte en indulgencia parcial.

¿Cuando hay que cumplir las condiciones? Se pueden cumplir varios días antes o varios días después de ejecutar la obra prescrita. Sin embargo, conviene que la comunión y la plegaria por el papa se realicen el mismo día en que se ejecuta la obra indulgenciada. La confesión puede hacerse entre dos semanas antes o dos semanas después de ejecutar dicha obra.

¿Qué oración basta por el Papa? Se cumple rezando un Padre nuestro y Ave María por las intenciones del Papa. Pero cada fiel puede rezar otra oración según su devoción y piedad para el Sumo Pontífice.

¿Cuántas indulgencias plenarias se pueden ganar cada día?Sólo una al día, aunque se cumplan las condiciones para ganar varias indulgencias plenarias. Se exceptúan el momento de la muerte, en el cual puede ganarse indulgencia plenaria aunque se haya ganado otra el mismo día.

Elenco de indulgencias plenarias:

  1. A) Cada día

1) Adoración al Santísimo. Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que, al menos durante media hora, permanece en visita de adoración al Santísimo. Si la visita es más corta, la indulgencia es parcial.

2) Lectura de la Sagrada Escritura. Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que, con la veneración debida a la Sagrada Escritura, la emplee a modo de lectura espiritual al menos durante media hora. Si el tiempo es menor, la indulgencia es parcial.

3) Ejercicio del Vía Crucis. Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que realice el piadoso ejercicio del Vía Crucis. Se practica delante de las estaciones del mismo, legítimamente erigidas. Se requiere el movimiento de una estación a otra, a no ser que el crecido numero de los que lo practican dificulte el que puedan moverse sin perturbar el orden; basta entonces que el que dirige recorra las estaciones. Durante el ejercicio del Vía Crucis hay que ir meditando la Pasión y muerte del Señor.

4) Rezo del Rosario. Tiene indulgencia plenaria el rezo del Rosario si se reza:

  1. a) en una iglesia u oratorio; b) en familia; c) en una comunidad religiosa o una pía asociación. En los demás casos tiene indulgencia parcial. Para ganar la indulgencia plenaria, basta rezar la tercera parte del Rosario, o sea cinco misterios, sin interrumpir ninguno de ellos. A la oración vocal se debe añadir una meditación de los misterios.
  2. B) En diversas ocasiones

1) Visita el cementerio. A los fieles cristianos que visiten el cementerio, y allí oren aunque sólo sea mentalmente por los difuntos, se les concede: indulgencia plenaria cada día, desde el 1 de noviembre hasta el 8 del mismo mes. Los demás días se gana indulgencia parcial. Estas indulgencias sólo puede ser aplicadas a las almas del Purgatorio.

2) Bendición Papal. Se concede indulgencia plenaria a los fieles cristianos que reciban la Bendición del Papa cuando se da Urbi et orbi, aunque sea sólo por radio o televisión.

3) Ejercicios Espirituales. Se concede indulgencia plenaria a los fieles que, al menos por espacio de tres días completos, practiquen los Ejercicios Espirituales.

4) Último acto de la Misión. Se concede indulgencia plenaria a los fieles que, habiendo escuchado algunos sermones, asisten además al acto final de la Misión.

5) Congresos Eucarísticos. Se concede indulgencia plenaria a los fieles que asisten a la solemne Misa final en la clausura de los Congresos Eucarísticos.

6) Primeras Comuniones. Se concede indulgencia plenaria a los que reciben por vez primera la Sagrada Comunión, y a los que asisten piadosamente a dicha función.

7) Primera Misa. Se concede indulgencia plenaria al sacerdote que celebra su primera Misa con asistencia de fieles, y asimismo a los fieles que asisten devotamente a dicha Misa.

8) En la Adoración de la Cruz el Viernes Santo. Se concede indulgencia plenaria a los fieles que asisten a la solemne acción litúrgica en que se tiene la adoración de la Cruz.

9) «Miradme, oh mi amado y buen Jesús…» Se concede indulgencia plenaria todos los viernes de Cuaresma, al fiel que, después de la Comunión, reza esta oración ante un Crucifijo. Los demás días del año tiene indulgencia parcial.

10) Canto del «Veni Creator». Indulgencia plenaria si se recita públicamente el día primero del año y en la solemnidad de Pentecostés. En las demás ocasiones indulgencia parcial.

11) Canto del «Te Deum». Indulgencia plenaria si se recita públicamente el último día del año. Parcial, en las demás ocasiones.

12) Visita a la iglesia parroquial. Indulgencia plenaria al que la visite el día de la fiesta del Titular. En dicha visita se ha de rezar el Padrenuestro y el Credo.

13) Conmemoración de los fieles difuntos. Indulgencia plenaria, sólo aplicable a los difuntos; a los fieles que visiten devotamente una iglesia u oratorio el día de los Fieles Difuntos. Hay que rezar el Padrenuestro y el Credo.

14) Visita el día del Fundador. lndulgencia plenaria para los fieles que visiten la iglesia u oratorio de los religiosos el día de su Fundador, y allí recen el Padrenuestro y Credo.

15) Renovación de las Promesas del Bautismo. Indulgencia plenaria si se renuevan en la Vigilia Pascual y en el aniversario de nuestro Bautismo. Parcial en las demás ocasiones. Se puede emplear cualquier forma de renovación admitida por el uso.

16) Plenaria «in articulo mortis». El sacerdote que administra los Sacramentos al fiel cristiano que llega al final de su vida, no omita el impartir la bendición apostólica con la adjunta indulgencia plenaria. Pero si no puede tenerse sacerdote a mano, la piadosa Madre Iglesia concede benignamente la indulgencia plenaria a dicho fiel convenientemente preparado para que la adquiera en el momento de la muerte, con tal de que él, durante su vida, recitara habitualmente algunas plegarias. Para adquirir esta indulgencia plenaria laudablemente ha de emplearse un crucifijo o una cruz. La condición «con tal de que durante su vida haya rezado habitualmente algunas plegarias», suple en este caso las tres condiciones impuestas para ganar las indulgencias plenarias. Esta indulgencia es válida aunque durante el día se haya ganado otra indulgencia plenaria.

Indulgencias parciales

  1. a) Trabajos y penalidades de la vida. Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que mientras lleva a cabo sus trabajos y sobrelleva las penalidades de la vida, eleva el alma a Dios con humilde confianza, añadiendo, aunque sea mentalmente alguna piadosa invocación.
  2. b) Obras de caridad. Se concede indulgencia parcial al cristiano que, guiado por el espíritu de fe, se dedica personalmente, o emplea sus bienes con espíritu compasivo al servicio de los hermanos que sufren necesidad. Entran las obras de misericordia espirituales y corporales.
  3. c) Obras de penitencia. Se concede indulgencia parcial al cristiano que, por espíritu de penitencia, se abstiene voluntariamente de una cosa que es lícita y además le resulta agradable.

Hay muchas otras oraciones, invocaciones y obras con las que puede ganarse indulgencia parcial.

La Iglesia nos regala un inmenso tesoro para animarnos en el camino de la perfección y para abreviar las penas que merecemos por nuestras culpas. Supone una gran responsabilidad por nuestra parte el aprovecharnos de él.

«EL BUEN LADRÓN SE SALVÓ POR LAS SÚPLICAS DE MARÍA; Y ESE OFICIO LO HA CONTINUADO LA VIRGEN SIEMPRE Y CONTINÚA HACIÉNDOLO», dice San Alfonso María de Ligorio. Luego, el que reza las TRES AVEMARÍAS cada mañana y cada noche asegura su salvación eterna. Vale la pena.