Revelada por María Santísima al V. P. Cirilo, OCD

12 lunes Ago 2019
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12 lunes Ago 2019
Posted in Hispanoamérica. La verdad
Una Epopeya misionera
Padre Juan Terradas Soler C. P. C. R
Los resultados obtenidos por la providencial Epopeya Evangelizadora, son algo grandioso y único en su género: fe y santidad, lengua y cultura, sangre y héroes (7)
La fe, sublime y verdadera civilización de las almas, es el mayor tesoro que llevó España a las tierras de su patrimonio (3)
Al Panamá habla Pío XII de la “planta evangelizadora” de España, como si esta nación fuera, en la delicada fantasía del Pontífice, cual un gigante cristiano que posa suavemente su pie en un continente de tierras vírgenes, dejando, al alzarlo, huellas profundas de civilización y de fe.
“Nos no podemos olvidar que fue la tierra de Panamá el lugar primero del continente americano donde España puso su planta civilizadora y evangelizadora, fundando la primera ciudad de tierra firme, Nuestra Señora de la Antigua, y consagrando así esa protección de la Madre de Dios” (264).
(264) Ciudad hoy en ruinas, de la que partió en 1513 el célebre Núñez de Balboa con 190 españoles y 1.000 indios aliados, para descubrir y tomar posesión del Océano Pacífico.
(Discurso al nuevo ministro de Panamá ante la Santa Sede, 12-XI-1947).
Aquella fe tan hondamente sembrada por España desde los inicios de la conquista, ha logrado, en los siglos posteriores, resistir a los más duros embates de los enemigos del cristianismo. Estos secuaces de Satanás habían decidido en sus “taifas” o “conventos” arrasar la obra espiritual y cultural que con tanto cariño y a costa de tantos sudores había levantado en sus posesiones la España colonizadora.
Arrebatadas acaso tempranamente de los brazos maternales de España, sus hijas han sufrido indecibles vejámenes de los sistemas antagónicos de la fe y de la moral cristianas. El luteranismo, y su bastarda descendencia: el naturalismo, el liberalismo, el comunismo y el resto de la piratería ideológica, se han arrojado, cual cuadrilla de fieros filibusteros, sobre las costas indefensas de América. Pero aun despojadas de todo, en las manos de la plutocracia del septentrión y bajo la tutela intelectual de madrastas despiadadas, las naciones hispánicas han guardado en el fondo de su corazón, como preciosa reliquia, la mejor página del testamento de su verdadera Madre, y no han renegado de su fe. Con ello dan esperanzas de su pronta y total redención de las garras que las han atenazado durante tantos lustros, y son un canto viviente de la eficacia evangelizadora de la Madre Patria.
Oigamos, a Pío XII declarar esta idea con otras expresiones.
“A decir verdad, no es que en algunas partes de la América latina hayan faltado, hasta en nuestros mismos días —y recordarlo llena nuestro espíritu de profundo dolor—, luchas y vejaciones contra la Iglesia. Pero nada hasta ahora, gracias sean dadas a Dios, ha logrado oscurecer en estas extensas regiones la luz de la salvación que emana de la Cruz de Cristo, que, como aurora refulgente, se elevó en los mismos albores de su civilización”.
(Carta apostólica “Ad Ecclesiam Christi”, al presidente de la Asamblea Plenaria del Episcopado iberoamericano, 29-VI-1955).
Esta trasfusión de fe a las vastísimas regiones de América es uno de los mayores timbres de gloria del pueblo español. Es la gloria de la maternidad espiritual. “Tal es la América, que hizo España—comenta a este propósito el Cardenal Gomá—; una extensión de su propio ser, lograda con el esfuerzo más grande que ha conocido la Historia: Nueva España, Nueva Granada, Nueva Extremadura, Nueva Andalucía, Nueva Toledo, son la réplica, aquende el Atlántico, de la España vieja, su verdadera madre”.
Y Pío XII, por su parte, afirma que esta epopeya misionera queda indeleblemente grabada en la historia de la Iglesia Católica:
“El pueblo español…, cuya fidelidad a Jesucristo, cuya valerosa confesión de la fe no menos que sus preclaros méritos en la conservación y en la propagación de la Religión Católica quedan para siempre escritos con caracteres indelebles en el libro de la historia de la Iglesia…”
(Discurso a D. Pablo de Churruca y Dotres, marqués de Ayeinena, nuevo embajador extraordinario y plenipotenciario de España ante la Santa Sede, 16-11-1946.)
12 lunes Ago 2019
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Don Manuel
* Dios es un Padre que no deja de amarnos ni un instante.
* Cuando uno es soberbio, no reconoce ni la misma evidencia de los hechos.
* Los mediocres no encuentran ninguna razón para cambiar, para ser santos.
* «España, niña perdida y hallada en el templo de América» (Gerardo Diego).
* «La democracia moderna es ideológicamente dogmática» ( Danilo Castellano).
* Como nadie sobe todo, tengo que dejarme ayudar por otros y ayudar a los demás.
* San Pedro escribió: «Cada uno con el don que ha recibido se ponga a servir a su hermano».
11 domingo Ago 2019
11 domingo Ago 2019
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Oración rezada por los fieles participantes en la Misa de acción de gracias al cumplirse el XXV aniversario de la creación de las diócesis de Alcalá y Getafe, y de la Provincia eclesiástica de Madrid, celebrada en la Explanada del Santuario del Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles (Getafe), el 3 de Junio de 2016, solemnidad litúrgica del Sagrado Corazón de Jesús.
La Santa Misa fue presidida por el arzobispo de Madrid, Don Carlos Osoro Sierra, y fue concelebrada por d obispo de Alcalá Don Juan Antonio Reig Pla, el obispo de Getafe, Don Joaquín María López de Andújar y Cánovas del Castillo, el obispo auxiliar de Madrid, don Juan Antonio Martínez Camino, el obispo auxiliar de Getafe, don José Rico Pavés, los vicarios episcopales de las diócesis madrileñas, además de medio centenar de sacerdotes.
Señor Jesucristo, Redentor del género humano,
nos dirigimos a tu Sacratísimo Corazón con humildad y confianza,
con reverencia y esperanza, con profundo deseo
de darte gloria, honor y alabanza.
Señor Jesucristo, Salvador del mundo,
al cumplirse el vigésimo quinto aniversario de la creación
de la Provincia Eclesiástica de Madrid,
te damos gracias por los bienes innumerables
que has derramado en estos años sobre nuestras diócesis.
Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo,
te alabamos por el amor que has revelado
a través de tu Sagrado Corazón,
el cual, traspasado por nosotros, es fuente de nuestra alegría
y manantial del que brota la vida eterna.
Reunidos juntos en tu Nombre, que está por encima de cualquier otro nombre,
nos consagramos a tu Sacratísimo Corazón,
en el cual habita la plenitud de la verdad y la caridad.
Al consagrarnos a Ti, renovamos nuestro ferviente deseo
de corresponder con amor a la rica efusión de tu misericordia,
impulsando, en comunión con toda la Iglesia,
una nueva etapa evangelizadora marcada por la alegría del Evangelio.
Señor Jesucristo, Rey de amor y Príncipe de la paz,
venga a nosotros tu Reino, que es Reino de justicia y de amor:
reina en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares,
en la inteligencia de los sabios,
en las aulas de la Ciencia y de las Letras,
y en nuestras leyes e instituciones.
Vence todos los poderes del maligno
y llévanos a participar en la victoria de tu Sagrado Corazón.
¡Que todos proclamemos y demos gloria a Ti,
al Padre y al Espíritu Santo,
único Dios que vive y reina por los siglos de los siglos! Amén.