Santísima Virgen de Mar - Almería

La imagen fue encontrada en la playa de Torregarcía por el vigía Andrés de Jaén en la mañana del 21 de diciembre del año 1502, procedente probablemente de un navío naufragado o asaltado por piratas berberiscos. Según el Padre Tapia, debió ser entallada en las mismas atarazanas, valencianas o catalanas, donde fuera construido el navío que la portaba. Por tanto no debe ser muy anterior al año de su aparición. Al llegar a la costa le faltaba la parte posterior de la cabeza y de la espalda. Tenía señales de haber tenido unas argollas de hierro con las que habría estado sujeta a un zuncho de hierro en una cámara de la nave, tal y como era común en la época.

Desde el 1 de enero de 1503, en que se lleva por los frailes al camarín en la capilla mayor de la Iglesia de Santo Domingo, hasta mediado el siglo XVII, la imagen muestra ese aspecto. De esta época es su ropaje, para lo que se le añadieron dos brazos postizos, y una imagen del Niño, y se le recortó la corona de madera para añadirle una de metal. Del siglo XVIII son ciertas alhajas. Sin embargo estas fueron robadas la noche del 23 de agosto de 1891, segundo robo, sin que se tengan referencias del primero. En 1936 desaparecen las joyas y la corona. Actualmente dispone de dos coronas, adquiridas por suscripción popular.

La imagen deja su santuario en contadas ocasiones, movida por violentos sucesos históricos. En 1810 las tropas francesas ocupan el convento y expulsan a los frailes dominicos, dedicándolo a cuartel. La imagen se guarda entonces en la catedral, hasta su vuelta el 8 de abril de 1813.

El 31 de diciembre de 1841, el Cabildo recibe un oficio del Ayuntamiento constituido por la Junta Revolucionaria establecida en 1840, por el que se comunica el cierre la iglesia del suprimido convento de Santo Domingo (tras la Desamortización de Mendizábal, en 1836). La imagen es trasladada en procesión solemne hasta la catedral el 1 de enero siguiente y colocada en su altar mayor. Allí permanece hasta el 17 de marzo de 1844 en que vuelve a su santuario, gobernado entonces el Ayuntamiento por el liberal Joaquín Vilches.

Nuevamente debe trasladarse, esta vez en secreto, la tarde del 17 de julio de 1936, siendo sustituida la imagen por una réplica, obra de don Francisco Álvarez y su hijo, decorada por fray Juan de Aguilar, preparada unos meses antes del inicio de la Guerra Civil Española, en previsión de los hechos que, efectivamente, sucedieron más tarde. Durante la Guerra estuvo escondida en el hueco de una escalera de la vivienda de don José Pérez Gallardo, en la misma plaza de la Virgen del Mar.

Tras la Contienda civil la imagen fue trasladada de nuevo al convento, permaneciendo allí durante dos meses, tras lo cual se bajó a la portería y después en un salón de la sacristía. Después de la reconstrucción del Templo, bendecido por fray Aquilino Marina el 30 de agosto de 1947, la imagen se puso en el altar en el centro de la capilla mayor. Tres años después se volvió a colocar en su camarín.

Las celebraciones en su honor se realizan el 1 de enero, con diversos festejos, disparos de arcabuces y mosquetes, procesiones “para sacar a nuestra Señora del Mar a la mar”, o corridas de toros desde el siglo XVII. A partir de 1808, ya concedido el patronato, y hasta ahora, las fiestas se celebran la última decena de agosto.

Con motivo de diversas calamidades se han celebrado rogativas o procesiones, misas o novenas, solicitando su protección. Así por el riesgo de epidemias de peste desde 1676 a 1681; la epidemia de tabardillos en 1768 o la de 1781 (no identificada); la peste de 1834; el cólera de 1855. Rogativas por la lluvia desde 1630, como en 1666, con una sequía prolongada durante 7 años seguidos. Los libros de actas de la catedral recogen hasta 60 acuerdos para hacer estas rogativas desde mediado el siglo XVII. Se hacen rogativas por las plagas de langosta, desde 1634. Y por último contra los terremotos, por cuya intercesión se atribuye que la ciudad no se viera afectada por el de 1804.