Interrogatorio de Pilato a Jesús

Padre Manuel Martínez Cano mCR.

Es doctrina católica que: “Todo poder viene de Dios”. Prácticamente desconocida, hasta en el mundo eclesiástico: “Por Mí reinan los reyes”, leemos en los Proverbios. Y Jesús dijo a Pilato: “No tendrías ningún poder sobre Mí si no te hubiera sido dado de lo alto”. En nuestros días es dogma de fe democrático que “Todo poder viene del pueblo”. Mentira universal, difundida por los medios de comunicación de las oligarquías liberales y ateas.

En su encíclica, Inmortale Dei, León XIII enseña que: “Los estados no pueden obrar, sin incurrir en pecado, como si Dios no existiese, ni rechazar la religión como cosa extraña o inútil, ni pueden, por último, elegir indiferentemente una región entre tantas”. Las democracias modernas, nacidas de la diabólica Revolución Francesa desprecian en especial la Ley de Dios y la religión católica. El Estado moderno es el dios democrático. El que da las libertades de perdición a sus ciudadanos. El aborto provocado es un derecho democrático.

El liberalismo penetra en todas partes. La Iglesia lo ha condenado. Pero muchos bautizados no se han enterado ni quieren entenderlo. En su encíclica Libertas el Papa León XIII afirma que: “Son muchos los que, imitando a Lucifer, del cual es aquella criminal expresión: “No serviré”, entienden por libertad lo que es pura y absurda licencia. Tales son los partidarios de ese sistema tan extendido y poderoso, y que, tomando el nombre de la misma libertad, se llaman a sí mismos “liberales”. Está claro. Los liberales son luciferinos.

Dice el Papa que: “El naturalismo o racionalismo en la filosofía coinciden con el liberalismo en la moral y la política. La razón está por encima de la fe y contra la religión. Dios no existe. Lo ha pulverizado la “diosa razón”. La soberbia humana, revolcándose en el estiércol. No hay autoridad alguna a la que el hombre deba someterse. ¡Viva el pueblo soberano y libre! Como las bestias y los demonios.

Hay liberales “razonables”. Dicen que la libertad no debe ser perversa sino dirigida por la razón y sometida a la Ley eterna de Dios. La razón y nada más que la razón. Error luciferino. Porque esos liberales desprecian las verdades reveladas por Dios en la Sagrada Escritura y la Tradición divina que debemos creer por la fe. A estos liberales, les dice León XIII: “La fe cristiana, apoyándose en la autoridad de Dios, es maestra infalible de la verdad, siguiendo la cual ninguno cae en los lazos del error, ni es agitado por las olas de inciertas opiniones”. La razón por encima de la fe. El liberal puede votar y pertenecer a un partido político que le dé la gana a su razón.

Muchos liberales dicen que la religión es una cuestión privada. Quieren ser católicos y liberales en política. Servir a dos señores. Imposible. Quieren ser fieles a la Iglesia pero no lo son, cuando votan leyes antihumanas y antidivinas. Creen que estar en un partido político es más importante que ser fiel hijo de la Iglesia. Porque hay que respetar la libertad de los demás. No importa que sea diabólica. Dicen que la sociedad tiene sus propios fines. La verdadera doctrina de la Iglesia católica es buena para el católico pero no para otros. Esta actitud liberal ha descristianizado a las antiguas naciones cristianas.

El liberalismo es ateísmo político, luciferino. Es pecado. León XIII enseña que: “Los gobernantes tienen respecto de la sociedad, la obligación estricta de procurarle por medio de una prudente acción legislativa no sólo la prosperidad y los bienes exteriores, sino también y principalmente los bienes del espíritu”. El Reinado Social de nuestro Señor Jesucristo es una utopía para estos “católicos liberales”.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva María Reina!