Jesús crucificado

Era la hora tercia cuando le crucificaron. También los sumos sacerdotes, junto con los escribas, se burlaban de Él diciendo: “A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar”. A la hora nona, Jesús clamó con voz potente: “Eloí, Eloí, lamá sabactaní?”, que significa:  “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”.

(Marcos 15, 25-31-34)