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Publicaciones de la categoría: P. Manuel Martínez Cano

Pluralismo dogmático de los endemoniados

02 jueves May 2019

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano

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Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Inmaculado-Corazon-de-María-y rosaRecuerdo aquellos días dorados en que los sabios de este mundo hablaban a chorros y escribían ríos de tinta del «pluralismo teológico». Aquello fue una chiquillada. Lo de ahora de hombres auténticos, de endemoniados. Hoy prima el «pluralismo dogmático». La Iglesia de Cristo no puede establecer definiciones que obliguen en conciencia ¡Fuera dogmas! ¡Fuera moral! Vivir según mi conciencia endemoniada. Ahora mandamos los «teólogos». Sólo nuestra casta es científica. Y ya saben que el cientifismo es el dogma fundamental. Además tenemos el apoyo del pueblo. Lo que diga el pueblo es «la pera». Abortorios y capitalismo salvaje ¡Viva la conciencia libre!

Los endemoniados enseñan diabólicamente que debemos dudar de todo. Sobre todo del Magisterio de la Iglesia. Su capitán general es Carlos Rahner, un sabelotodo al derecho y al revés. He aquí una prueba: “Una teología desmitologizante debería tomar plena consciencia de que frases como: en Dios hay tres personas; Dios ha enviado a su Hijo al mundo; nosotros hemos sido redimidos por la sangre de Cristo, cuando siguen siendo punto de partida y punto final de la exposición cristiana según el viejo estilo de la teología y la predicación, al hombre de hoy le resultan sencillamente incomprensibles y le producen la impresión de que realmente se está hablando de una mitología perteneciente a una religión de tiempos pasados”. Ni el mismo diablo puede mejorarlo.

A mi modo de entender, estos endemoniados también están tarados. Ahorita mismo he entendido la queja de un feligrés que escandalizado había leído en un documento de un jerarca de la Iglesia que la Santísima Trinidad es «una cosa». Esto sí que es teología actualizada. Todo el mundo sabe lo que es una cosa.

Eduardo Schillebeeckx, otro de la casta, dijo que el dogma de hoy puede ser la herejía de mañana. Como no conocemos la realidad y no sabemos realmente lo que dijo Cristo, porque en aquel tiempo no existía el gramófono, como dice el Superior General de los jesuitas. Pues bien, Eduardo Schillebeeckx afirma: “En sí mismos y desde sí mismos, nuestros conceptos no aprehenden la realidad; por eso también nuestros conceptos de la fe sólo se los podrá enjuiciar respecto a su conformidad con la fe, cuando se los vea como parte integrante de la entera vida creyente, cuando se los vea animados por una recta orientación hacia el misterio salvífico de Cristo”.

“Todo, por tanto, parece indicar que, entre los cristianos, una verificación puramente teórica de ortodoxia o heterodoxia es sencillamente imposible”.

“Teológicamente, por tanto, me parece insostenible e incluso imposible querer fijar de una vez para siempre los conceptos teológicos mediante una regulación eclesiástica del lenguaje”.

La teología ya no es la ciencia de Dios. Ahora es la ciencia del hombre, como dice Juan Bautista Metz: “El intento de leer y comprender toda la teología como antropología es una conquista importante de la actual labor teológica”.

“En creciente medida, el hombre, en su libertad, se comprende a sí mismo como el señor que dispone de este mundo futuro y, en él, de su propio destino”.

“En el mundo no descubrimos ya directamente las huellas de Dios, sino las huellas del hombre y de su acción transformadora del mundo”.

“Cristianizar al mundo significa, en sentido original, secularizado: llevarlo a su ser propio y característico, dejar en libertad las alturas y profundidades casi insospechadas de su ser de mundo”.

 (Las citas de los endemoniados las he sacado de la obra del padre Victorino Rodríguez, O. P.)

Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡Oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!

De Ejercicios Espirituales

25 jueves Abr 2019

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano

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Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Jesús con los ApóstolesMe enviaron a dar los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola a un grupo de mujeres. Destino Madrid y después a un monasterio de Clarisas que está en medio de campos bien labrados y cuidados. Aquí se apareció la Virgen de la Cruz a Inés una adolescente del lugar el 9 de marzo de 1449. La Virgen le dijo: «Aquí se levantará un monasterio». Está reconocida por la Iglesia.

Silencio, soledad y oración; ambiente de recogimiento, de intimidad con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. La Virgen siempre estuvo presente y San José, y Santa Maravillas de Jesús, Santa Teresa de Calcuta…

San Ignacio de Loyola empieza sus Ejercicios dándonos unas orientaciones para hacerlos. “La primera anotación es, que por este nombre Ejercicios Espirituales se entiende, todo modo de examinar la conciencia, de meditar, de contemplar, “de orar, vocal y mental”, y de otras espirituales operaciones según que adelante se dirá”. La vigésima anotación termina con estas palabras: “cuanto más nuestra ánima se halla sola y apartada, se hace más apta para “se acercar y llegar” a su Criador y Señor; y cuanto más así se “allega”, más se dispone para recibir gracias y dones de la su divina y suma bondad”.

El Principio y Fundamento de los Ejercicios de San Ignacio de Loyola es que: “El hombre “es” criado para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y “mediante esto salvar su ánima”; y las otras cosas sobre la haz de la tierra “son criadas para el hombre” y para que le ayuden en la prosecución del fin para que “es” criado. De donde se sigue, que el hombre tanto ha de usar dellas, cuanto le ayudan para su fin, y tanto debe “quitarse” dellas, cuanto para ello le impiden. Por lo cual es menester hacernos indiferentes, a todas las cosas criadas, en todo lo que “es concedido a la libertad de nuestro libre albedrío y no le está prohibido”; en tal manera que “no queramos, de nuestra parte”, más salud que enfermedad, riqueza que pobreza, honor que deshonor, vida larga que corta, y “por consiguiente” en todo lo demás, “solamente deseando y eligiendo, lo que más nos conduce para el fin que somos criados”.

El Santo nos hace meditar sobre el pecado, el infierno, Cristo Rey y la vida de Jesús, desde su nacimiento a su ascensión al Cielo. Termina con la «contemplación para alcanzar a Dios». Y dice: “Pedir lo que quiero. Será aquí pedir “conocimiento” interno de tanto bien recibido, para que yo, “enteramente reconociendo”, “pueda en todo amar y servir a su divina majestad”.

Jesucristo nos dice: «Amaros los unos a los otros como yo os he amado».

¡Amemos siempre hasta la hora de la muerte! ¡Nos espera el Cielo!

Todos los Papas han recomendado hacer los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Los últimos también:

«Qué lástima si desapareciera esta escuela que ha triunfado de la prueba de los siglos…”.

(San Pablo VI)

“Los Ejercicios son una ocasión privilegiada que Dios ofrece a los hombres para ponerse a la escucha del Espíritu Santo y encontrar las repuestas adecuadas a los interrogantes propios en la situación de cada uno”.

(San Juan Pablo II)

“En un tiempo como el actual, en el que la confusión y multiplicidad de los mensajes y la rapidez de cambios y situaciones dificultan de especial manera a nuestros contemporáneos la labor de poner orden en su vida y de responder con determinación y alegría a la llamada que el Señor dirige a cada uno de nosotros, los Ejercicios Espirituales constituyen un camino y un método particularmente valioso de buscar y de hallar a Dios en nosotros, en nuestro alrededor y en todas las cosas, con el fin de conocer su voluntad y de llevarla a la práctica”.

(Benedicto XVI)

«Proponer los Ejercicios Espirituales, significa invitar a una experiencia de Dios, de su amor, de su belleza. Quien vive los Ejercicios de modo auténtico experimenta la atracción, la fascinación de Dios, y vuelve renovado, transfigurado, a la vida ordinaria, al ministerio, a las relaciones cotidianas, llevando consigo el perfume de Cristo”.

(Papa Francisco)

“En nuestra comunidades de Misioneras de la Caridad, hacemos desde el comienzo los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, que son muy hermosos y fructuosos. Los aconsejamos a todos, pues no están reservados a los religiosos”.

(Madre Teresa de Calcuta)

 

Jesús ante Pilato

18 jueves Abr 2019

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano

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Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Jesús junto a PilatoPara los judíos, el condenado a muerte, y más aún el blasfemo era objeto de burla y escarnio público. Estaba prohibido compadecerse de él. Le vendaron los ojos y se burlaban de Él. Así pasó toda la noche ¡Noche triste, tristísima! Sí, los ministros y jueces se burlaron de Él y le abofetearon y escupieron, qué no haría la turba soez de soldados y ministriles ante el ejemplo de las «autoridades».

Escupiendo el rostro; en todo el mundo se ha tenido y se tiene, tan vilísimo insulto como insufrible; y en el pueblo israelita era la afrenta mayor que se podía hacer. ¡Le vendaron los ojos para herirle! ¡Pensaban que no los veía! ¡Que no nos ve! Le maldecían y Jesús callaba ¡Qué dulzura! ¡Qué paciencia! ¡Qué magnanimidad! Podría destruir a sus enemigos y los dejaba triunfar y todo lo padece por mis pecados, por mi amor.

En el proceso de Jesús se han señalado al menos 27 irregularidades, de las que una sola fuera suficiente para anular el juicio. Ha sido la más grande y la más memorable de las injusticias.

Juan 18, 28; 19, 1-16: “El camino desde la casa de Caifás, al sur del monte Sión, al Pretorio, a la parte septentrional del Moriah; atraviesa la parte más popular de la ciudad. Pilato vivía en la fortaleza Antonia, en su fachada una plaza pavimentada con piedras de colores”.

Para que la sentencia del Sanedrín tuviera validez ejecutiva tenía que ser confirmada por el Pretor romano, que desde la ocupación romana era el único que en Palestina tenía el “ius gladie” (derecho de condenar a muerte). Poncio Pilato fue nombrado el año 26 por Tiberio y destituido el 36. Jesús atado y rodeado de soldados atraviesa la ciudad ¿Qué vergüenza? Pocos días antes había pasado aquellas mismas calles en muy distinta forma, triunfalmente.

Los sanedritas, escrupulosos guardadores de las falsas exterioridades de la ley, no quisieron entrar en el Pretorio, casa de un gentil, por no contaminarse y poder comer la pascua.

Mateo 18, 28: “Salió pues, Pilato fuera y dijo: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? Ellos respondieron, diciendo: Si no fuera malhechor no te lo traeríamos. Díjoles Pilato: Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra ley. Le dijeron entonces los judíos: Es que a nosotros no nos es permitido dar muerte a nadie”.

San León: Los sanedritas buscaban que Pilato fuera mero ejecutor de la cruel sentencia aplicada por ellos y no árbitro de la causa ¡Como ciega la pasión! Pilato se dio cuenta enseguida que allí solo había envidia sacerdotal. Pasión tremenda. Huonder: «La envidia y los celos engendran aversión, atizan el funesto incendio de un aborrecimiento impecable, le hacen a uno duro, rígido, y matan todo sentimiento de nobleza y justicia. Acuden a cualquier medio, aún al más vil y bajo, con tal que les sirva para dañar a su competidor y acabar con él”. Es tan vil la envidia que nadie se resigna a confesarla. “¡Es un malhechor!” dicen ahora; poco antes decían: “¡Es un blasfemo!”. Así se dejaba tratar por nuestro amor.

Juan 18, 37: “Le dijo entonces Pilato: ¿Luego Tú eres Rey? respondió Jesús: tú lo dices que soy Rey. Yo para esto he venido al mundo para dar testimonio de la Verdad; todo el que es de la Verdad oye Mi voz”. Pilato no quiso saber nada de la Verdad. Nosotros vivamos la verdad de la verdad. El Reino de Jesús no procede de este mundo, porque no consiste en bienes de este mundo, sino que por el desprecio de ellos se camina a la vida eterna. No viene a quitar reinos temporales que viene a darnos el eterno. Jesús es Rey; también de este mundo. Pilato dijo a Jesús ¿Qué es la verdad? frente a frente a la Verdad, le da las espaldas.

Jesús había dicho: “Soy el Camino la Verdad y la Vida (Juan 14-16). La Verdad es Jesús. Solo el que sigue a Jesús no camina entre tinieblas” (Juan 18, 37). “Todo aquel que pertenece a la Verdad escucha Mi voz”. ¿Quién no la escucha? los fariseos, los que están presos de la pasión; llámese ambición, codicia, lujuria, etc.

Hecha su pregunta Jesús, Pilato sin aguardar respuesta, salió por segunda vez a los judíos y les dijo: “Yo ningún delito hallo en este hombre”. Luego lo pongo en libertad ¡NO! Aquí empieza la falsa política de ceder y querer satisfacer a todos, y de claudicación en claudicación llega a la caída definitiva de condenar a muerte al mismo a quien proclama inocente ¡Terrible lección para tanto Pilato cobarde y contemporizador! Jesús ante todas las acusaciones se calla. Silencio sublime y bien difícil de guardar cuando le acusan y vilipendian siendo inocente y con plena conciencia de serlo.

Juan 18, 39: “Hay entre vosotros costumbre de que os suelte a uno en la Pascua ¿Queréis, pues, que os suelte al Rey de los judíos? Entonces de nuevo gritaron diciendo: “¡No a éste, sino a Barrabás! Era Barrabás el bandolero”. ¿Jesús o Barrabás? ¿Jesús o la pasión desordenada? Dios, que pasó haciendo el bien o Barrabás que todo lo hizo mal. Incluso mató (Marcos 15, 7).

El pueblo que cinco días antes le aclamaba a Jesús por Mesías, quedó perplejo al oír la propuesta de Pilato. Pero los sacerdotes, escribas y fariseos se mezclaron con el pueblo para soliviantarlo. “¿A quién queréis que os suelte?” “¡A Barrabás! Pues, qué he de hacer de Jesús, llamado Cristo? Dicen todos” ¡crucifícale!”.

San Agustín: “¡Oh furia de locos! ¡A muerte el que resucita los muertos y en libertad el que mata a los vivos!”. ¡Cuánto sufrió el Corazón de Jesús! Lo mismo hacemos nosotros cuando pecamos ¿A quien prefieres a Dios o a la criatura; La honra de Cristo o la tuya; el amor de Cristo o el de…?

(Las meditaciones de la Pasión de Cristo han sido extractadas de la obra del Padre Oraá, S. I.)

Jesús ante Anás y Caifás

11 jueves Abr 2019

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano

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Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Jesús encadenado«Llegó Judas… y al instante, acercándose a Jesús dijo: «Salve, Rabbí. Y le besó. Jesús le dijo: “Amigo ¿a qué vienes?». «Judas con un beso entregas al Hijo del hombre”. Aquel beso hubo de causarle repugnancia mayor que las asquerosas salivas de sus enemigos ¡Pena hondísima la del Corazón de Jesús! ¡Qué horrible ejemplo! Judas fue uno de los doce privilegiados, compañero de Pedro, de Juan… tal vez hizo milagros, fue algún tiempo fervoroso… la caída no fue repentina, quizás comenzó por una afección desordenada de codicia que le llevó a hurtar.

¡Cuidado! El diablo desata pasioncillas Judas si hizo falso doblado. Interés por los pobres…

“¿A quién buscáis? A Jesús de Nazaret ¡Yo soy! retrocedieron y cayeron en tierra”. Magnífica manifestación del poder de nuestro Rey; solo una palabra suya bastó para dar en tierra con todos sus enemigos. ¡Qué poder manifestará en el juicio universal! San Ambrosio: «Cuando leemos que fue Jesús detenido, guardémonos de pensar que fue preso contra su voluntad y como si fuera débil» ¡Fue nuestro amor quién le movió a dejas prender! A Jesús van a buscarlo con palos y como ladrón y nosotros queremos que nos guarden consideraciones y se nos trate con honra.

«Uno de los que estaban con Jesús extendió la mano, y sacando la espada, hirió a un siervo del pontífice, cortándole una oreja» (Mateo 26, 51). ¡Muy bien, Pedro! ¡Hay que defender a Cristo! “Deja la espada o crees que no puedo rogar a mi Padre, quien pondría a mi disposición al punto más de doce legiones de ángeles» «¿Cómo van a cumplirse las Escrituras de que así conviene que sea?». Que sea como lo dicen las Escrituras, pero a Cristo hay que defenderlo.

«El cáliz que me dio mi Padre, no he de beberlo» (Juan 18, 11). Siempre lo mismo el deseo ferviente de hacer la voluntad del Padre.

«La corte pues, y el tribuno y los aguaciles de los judíos se apoderaron de Jesús y le ataron” (Juan 18, 12) (Marcos 14, 50) “y abandonándole, huyeron todos» Y yo ¿le volveré a abandonar?

Juan 18, 13: «Y le condujeron primero Anás, porque era suegro de Caifás, pontífice aquel año» Caifás lo tenía todo… menos la estima de las gentes honradas. Era manejado por Anás, jefe del partido sacerdotal que maquinaba la muerte de Jesús. A Jesús le llevaban fuertemente amarrado, a empujones e insultándole.

Juan 18,19: «El pontífice pregunto a Jesús sobre sus discípulos y sobre su doctrina. Respondióle Jesús: «Yo públicamente he hablado al mundo; siempre enseña en las sinagogas y en el templo, a donde concurren todos los judíos; nada hablé en secreto ¿qué me preguntas? Pregunta a los que me han oído que es lo que yo les he hablado; ellos deben saber lo que les he dicho. Habiendo dicho esto Jesús, uno de los aguaciles, que estaba a su lado, le dio una bofetada, diciendo: «¡Así respondes al pontífice! Jesús le contesto: «Si hablé mal muéstrame en qué, y si bien ¿por qué me pegas?» ¿Por qué le pegas a Jesús? ¿Por qué hablas mal del prójimo? ¿Por qué mientes? ¿Por qué no te levantas del lodazal de la lujuria?

De casa de Anás, le llevaron a casa de Caifás. Juan y Pedro los siguieron a escondidas. Pedro tenía miedo y fue junto al fuego que había en el patio. Lucas 22, 56-57: «Viéndole una sierva sentado a la lumbre y fijándose en él dijo: «Este estaba también con Él. Él lo negó, diciendo: “No lo conozco mujer”. La negación de Pedro fue motivo grande de amargura para el Corazón de Jesús. Tres veces le negó y hasta con juramento. Terminado el juicio, bajaron a Jesús de la sala donde se habían reunido el Sanedrín al patio inferior y pasó por donde estaba Pedro calentándose. Lucas 22, 61: “Vuelto el Señor, miró a Pedro, y Pedro se acordó de la palabra del Señor cuando le dijo: “Antes que el gallo cante hoy me negarás tres veces; y saliendo fuera lloró amargamente. ¡Ah si nosotros llorásemos amargamente nuestros pecados!

La mirada de Jesús conmovió profundamente a Pedro ¡Mira a Jesús y deja que Él te mire! Pedro cayó y ¿tú después de tantos propósitos, peticiones y ofrecimientos volverás a caer? ¿Seremos fieles al Señor o traidores? Si traicionamos al Señor, como Pedro somos presuntuosos y confiamos más en nuestro pasajero fervor que en auxilio de la gracia. Sí. Si, como Pedro, nos dormimos en la oración y no perseveramos en ella. Sí, Si, como Pedro seguimos a Jesús de lejos y nos metemos en la ocasión y en el trato con los enemigos de Cristo. ¡Como Pedro caeremos! Y si tenemos la desgracia de caer, como Pedro levantémonos.

El Señor, el Omnipotente, cuyas manos todo lo pueden, todo lo han hecho, todo lo conservan y mantienen atado y reducido a la impotencia más absoluta. El abuso de nuestra libertad de nuestros pecados… y Jesús se deja atar ¡Por mi amor Jesús atado! ¿Y yo me ato el amor de Jesús para cumplir siempre y en todo la voluntad divina? ¡Cuántas veces nos parecen intolerables las ligaduras del deber o del amor a Jesús! ¡Cuántas veces nos dejamos esclavizar por las ligaduras de las pasiones desordenadas!

Átate al amor de Jesús de tal manera que en la misma muerte te repare de Él.

El Sanedrín convocado por Caifás, es un Tribunal Supremo constituido por 71 miembros. Príncipes de los sacerdotes, doctores de la ley y ancianos jefes de las principales familias. Mayoría fariseos, hipócritas, saduceos, escépticos y epicúreos, que no admitían la inmortalidad del alma, la resurrección de la carne, ni la vida eterna. ¡En tales manos estaba la causa de Jesús!

Y como no encontraban nada de que acusarle buscan un falso testigo. Pero ni por esas. Entonces airado Caifás, puesto en pie, conjuró en nombre del Dios vivo a Jesús para que dijeses si era el Cristo el Hijo de Dios.

Mateo 26, 64: “Tú lo has dicho. Y yo os digo que un día veréis al Hijo del hombre sentado a la diestra del Poder y venir sobre las nubes del Cielo. Entonces el pontífice rasgó sus vestiduras, diciendo ha blasfemado” ¿qué necesidad tenemos de más testigos? Acabéis, de oír la blasfemia. ¿Qué os parece? Ellos respondieron “Reo de muerte”. Entonces empezaron a escupirle el rostro y a darle puñetazos. Y otros le herían en la cara, diciendo: “Profetiza, Cristo ¿quién te hirió?”.

¿Quién? ¡Yo! Jesús condenado a muerte por mis pecados. Jesús tú sabes que te amo.

 

La oración en el Huerto

04 jueves Abr 2019

Posted by manuelmartinezcano in P. Manuel Martínez Cano

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Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Jesús orando en el huerto con el PadreMateo 26, 36-56: “Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y dijo a los discípulos: “Sentaos aquí, mientras voy allá a orar”. Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a sentir tristeza y angustia. Entonces les dijo: “Mi alma está triste hasta la muerte; quedaos aquí y velad conmigo”. Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo: “Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú”. Y volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: “¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil”. De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo: “Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad”. Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras. Volvió a los discípulos, los encontró dormidos y les dijo: “Ya podéis dormir y descansar. Mirad, está cerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega”. Todavía estaba hablando, cuando apareció Judas, uno de los Doce, acompañado de un tropel de gente, con espadas y palos, enviado por los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo. El traidor les había dado esta contraseña: “Al que yo bese, ese es: prendedlo”. Después se acercó a Jesús y le dijo: “¡Salve, Maestro!”. Y lo besó. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿a qué vienes?”. Entonces se acercaron a Jesús y le echaron mano y lo prendieron. Uno de los que estaban con él agarró la espada, la desenvainó y de un tajo le cortó la oreja al criado del sumo sacerdote. Jesús le dijo: “Envaina la espada: que todos los que empuñan espada, a espada morirán. ¿Piensas tú que no puedo acudir a mi Padre? Él me mandaría enseguida más de doce legiones de ángeles. ¿Cómo se cumplirían entonces las Escrituras que dicen que esto tiene que pasar?”. Entonces dijo Jesús a la gente: “¿Habéis salido a prenderme con espadas y palos como si fuera un bandido? A diario me sentaba en el templo a enseñar y, sin embargo, no me prendisteis. Pero todo esto ha sucedido para que se cumplieran las Escrituras de los profetas”. En aquel momento todos los discípulos lo abandonaron y huyeron”.

Serían de las 10 a las 12 de la noche cuando salió Jesús del Cenáculo, bajo el barranco el valle del Cedrón y salió de la ciudad por la puerta de la Fontana; tomó después la dirección norte. Los discípulos iban llenos de miedo, conturbados por las predicciones del Señor: le abandonarían, negación de Pedro… También aumentaba su tristeza al ver a su Maestro visiblemente triste. Llegaron a Getsemaní, que significa lugar de aceite, porque sin duda, había uno tallado en la roca en el que se molía la aceituna de los numerosos olivos allí cultivados.

Era el huerto de algunos de sus discípulos lugar en el que tenía costumbre de retirarse para pasar la noche. A la entrada del huerto dejó ocho de sus Apóstoles: «Sentaros aquí mientras yo voy más allá y hago oración”.

Tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan. Los tres que habían admirado los resplandores de la Transfiguración del Señor en el Tabor. Aquella fue su preparación para que ahora no se escandalicen de los abatimientos de la Pasión. Y les hizo testigos de la más profunda de cuantas humillaciones había de sufrir ¡Cómo se esconde la divinidad! El Hijo de Dios mendigando el consuelo de sus Apóstoles, «Triste está mi alma hasta la muerte».

Mateo 26, 38: «Permaneced aquí y orad conmigo». Lucas 22, 40: «Orad para que no caigáis en tentación» «Y se retiró de ellos a la distancia de un tiro de piedra». Antes de salir del Cenáculo, había tenido otra despedida más tierna y más costosa: la de su Madre. Jesús por mí… y yo, ¿qué hago por Él? Mateo 26, 39: «Y adelantándose un poco, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este cáliz; sin embargo, no se haga como yo quiero, sino como quieres Tú». ¡Misterio profundo! Todo un Dios hecho niño; hombre que pasa hambre y sed, que llora y que ahora ante la inminencia de la Pasión siente despertarse en Él la angustia que en todo corazón humano precede al sacrificio.

Luego volvió a donde quedaron los tres Apóstoles, Marcos 14, 37-38: «Vino y los encontró dormidos, y dijo a Pedro: Simón ¿duermes? ¿No has podido velar una hora? Velad y orad para que no entréis en tentación; el espíritu está pronto, más la carne es flaca».

Pedro que poco antes se jactaba de ir con Cristo a la cárcel y hasta la muerte. ¡Orad!

Volvió a orar Jesús y volvió a encontrar a los discípulos dormidos. Dejándoles dormir vuelve a orar por tercera vez, Mateo 26, 45-46: «Luego vino a los discípulos y les dijo: «Dormir ya y descansar, que ya se acerca la hora y el Hijo del hombre va a ser entregado en mano de los pecadores (Levantaos, vamos; ya llega el que va a entregarme)».

A Cristo hay que acudir para que aleje de nosotros el dolor, la tribulación pero añadiendo siempre: Pero no se haga mi voluntad sino la tuya. Porque quizás sea mejor que venga el dolor y la tribulación para avanzar por el camino de la perfección y hacer méritos de vida eterna.

¡Velad y orad conmigo! Los apóstoles se durmieron ¡cuántas veces en nuestra vida espiritual las grandes caídas y traiciones se han producido por dejar la oración! La tristeza de Jesús era tan grande que, como Él mismo dijo, era suficiente para causarle la muerte. Lucas 22, 44: «Lleno de angustia, oraba con más insistencia; y sudó como gruesas gotas de sangre, que corrían hasta la tierra».

Jesús a Santa Margarita: «En el huerto fue donde sufrí interiormente más que en todo el resto de mi Pasión, viéndome, en total abandono del Cielo y de la tierra cargado de todos los pecados de los hombres. Comparecí ante la santidad de Dios, que sin mirar mi inocencia, me trituró en su furor, haciéndome apurar el cáliz que contenía toda la hiel y amargura de su justa indignación y como si hubiese olvidado el nombre de Padre para sacrificarme en su justa cólera. No hay criatura alguna que pueda comprender la inmensidad de los tormentos que entonces sufrí». ¡Acércate a Jesús, consuélale!

¿Que sufrió? «cargó con nuestros pecados».

Los evangelistas, para expresarlo multiplican las palabras: Lucas 22, 44: «Lleno de angustia». Mateo 26, 38: «Triste está mi alma hasta la muerte». Mateo 26, 37: «Comenzó a entristecerse y angustiarse». Marcos 14, 33: «Comenzó a sentir temor y angustia». Miedo, temor natural a la muerte, lo sienten todos los hombres. También nos asaltará nosotros. Aceptarla. Asco, náuseas, tedio, angustia de verse Él, pureza infinita y santidad esencial, como anegado en las iniquidades y pecados de todo el mundo.

Isaías 53, 6: «Y se cargó sobre Él la iniquidad de todos nosotros”.

Los de Sodoma, Gomorra, Nínive, Babilonia, robos, asesinatos, perjurios, blasfemias, apostasías.

¡Mis pecados causaron los sufrimientos de Jesús! ¡Horror a toda mancha, amor a la pureza!

Isaías 53, 4: «Fue Él quien soporto nuestros sufrimientos y cargo con nuestros dolores». Tristeza hondísima, desalientos íntimos, producido por la visión de la ingrata correspondencia de los más de sus Redimidos.

Jesús a Santa Margarita: «Lo que me es más sensible de todo cuanto sufrí en mi Pasión; es la ingrata correspondencia de los redimidos, de suerte tal, que si ellos me correspondieran con algo de amor, estimaría Yo en poco cuando he hecho por ellos y querría, si fuese posible, hacer aún más…» ¡Jesús, te amo!

Procuremos tomar parte en los sufrimientos de Jesús. Reparemos ¿Qué voy a hacer por Él? Los sufrimientos de su Madre Santísima también le hacían sufrir ¡La amaba tanto! Afirmarse en las resoluciones tomadas ¡Hágase tu voluntad!

Misericordia Divina a Santa Faustina: «Tus oraciones me consolaron en Getsemaní».

Santa Teresa de Jesús nos dice: “Si estáis con trabajos o triste, miradle camino del Huerto: qué aflicción tan grande llevaba en su alma, pues con ser el mismo sufrimiento la dice y se queja de ella. (C, 26, 5). De sólo ver al Señor caído con aquel espantoso sudor en el Huerto, aquello le basta para no solo una hora si no muchos días, mirando con una sencilla vista quién es y cuán ingratos hemos sido a cargar pena. (6 M, 7, 11). Mirad que dice el buen Jesús en la oración del Huerto: «La carne es enferma»; y acuérdeseos de aquel tan admirable y lastimoso sudor. Pues si aquella carne divina y sin pecado, dice Su Majestad que es enferma, ¿cómo queremos la nuestra tan fuerte que no sienta la persecución que le puede venir a los trabajos? (CAD 3, 10).

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Ejercicios Espirituales predicados por el P. Cano

Meditaciones y Pláticas del P. José María Alba Cereceda, S.I.

Varios volumenes de apóx. 370 páginas. Precio volumen: 10 €. Pedidos: hnopablolibros@gmail.com

Twitter Papa Francisco

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Twitter P. Cano

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“Espíritu Santo, infúndenos la fuerza para anunciar la novedad del Evangelio con audacia, en voz alta y en todo tiempo y lugar, incluso a contracorriente”. Padre Santo Francisco.

"Si el Señor no edifica la casa, en vano trabajan los que la construyen. (Salmo 127, 1)"

Nuestro ideal: Salvar almas

Van al Cielo los que mueren en gracia de Dios; van al infierno los que mueren en pecado mortal

"Id al mundo entro y proclamad el Evangelio a toda la creación. El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado" Marcos 16, 15-16.

"Es necesario que los católicos españoles sepáis recobrar el vigor pleno del espíritu, la valentía de una fe vivida, la lucidez evangélica iluminada por el amor profundo al hombre hermano." San Juan Pablo II.

"No seguirás en el mal a la mayoría." Éxodo 23, 2.

"Odiad el mal los que amáis al Señor." Salmo 97, 10.

"Jamás cerraré mi boca ante una sociedad que rechaza el terrorismo y reclama el derecho de matar niños." Monseñor José Guerra Campos.

¡Por Cristo, por María y por España: más, más y más!

www.holyart.es

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