Padre Manuel Martínez Cano, mCR.

Inmaculado-Corazon-de-María-y rosaRecuerdo aquellos días dorados en que los sabios de este mundo hablaban a chorros y escribían ríos de tinta del “pluralismo teológico”. Aquello fue una chiquillada. Lo de ahora de hombres auténticos, de endemoniados. Hoy prima el “pluralismo dogmático”. La Iglesia de Cristo no puede establecer definiciones que obliguen en conciencia ¡Fuera dogmas! ¡Fuera moral! Vivir según mi conciencia endemoniada. Ahora mandamos los “teólogos”. Sólo nuestra casta es científica. Y ya saben que el cientifismo es el dogma fundamental. Además tenemos el apoyo del pueblo. Lo que diga el pueblo es “la pera”. Abortorios y capitalismo salvaje ¡Viva la conciencia libre!

Los endemoniados enseñan diabólicamente que debemos dudar de todo. Sobre todo del Magisterio de la Iglesia. Su capitán general es Carlos Rahner, un sabelotodo al derecho y al revés. He aquí una prueba: “Una teología desmitologizante debería tomar plena consciencia de que frases como: en Dios hay tres personas; Dios ha enviado a su Hijo al mundo; nosotros hemos sido redimidos por la sangre de Cristo, cuando siguen siendo punto de partida y punto final de la exposición cristiana según el viejo estilo de la teología y la predicación, al hombre de hoy le resultan sencillamente incomprensibles y le producen la impresión de que realmente se está hablando de una mitología perteneciente a una religión de tiempos pasados”. Ni el mismo diablo puede mejorarlo.

A mi modo de entender, estos endemoniados también están tarados. Ahorita mismo he entendido la queja de un feligrés que escandalizado había leído en un documento de un jerarca de la Iglesia que la Santísima Trinidad es “una cosa”. Esto sí que es teología actualizada. Todo el mundo sabe lo que es una cosa.

Eduardo Schillebeeckx, otro de la casta, dijo que el dogma de hoy puede ser la herejía de mañana. Como no conocemos la realidad y no sabemos realmente lo que dijo Cristo, porque en aquel tiempo no existía el gramófono, como dice el Superior General de los jesuitas. Pues bien, Eduardo Schillebeeckx afirma: “En sí mismos y desde sí mismos, nuestros conceptos no aprehenden la realidad; por eso también nuestros conceptos de la fe sólo se los podrá enjuiciar respecto a su conformidad con la fe, cuando se los vea como parte integrante de la entera vida creyente, cuando se los vea animados por una recta orientación hacia el misterio salvífico de Cristo”.

“Todo, por tanto, parece indicar que, entre los cristianos, una verificación puramente teórica de ortodoxia o heterodoxia es sencillamente imposible”.

“Teológicamente, por tanto, me parece insostenible e incluso imposible querer fijar de una vez para siempre los conceptos teológicos mediante una regulación eclesiástica del lenguaje”.

La teología ya no es la ciencia de Dios. Ahora es la ciencia del hombre, como dice Juan Bautista Metz: “El intento de leer y comprender toda la teología como antropología es una conquista importante de la actual labor teológica”.

“En creciente medida, el hombre, en su libertad, se comprende a sí mismo como el señor que dispone de este mundo futuro y, en él, de su propio destino”.

“En el mundo no descubrimos ya directamente las huellas de Dios, sino las huellas del hombre y de su acción transformadora del mundo”.

“Cristianizar al mundo significa, en sentido original, secularizado: llevarlo a su ser propio y característico, dejar en libertad las alturas y profundidades casi insospechadas de su ser de mundo”.

 (Las citas de los endemoniados las he sacado de la obra del padre Victorino Rodríguez, O. P.)

Bajo tu amparo nos acogemos Santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, ¡Oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!