Montserrat

Mejor derecho

San José Obrero - Niño Jesús - CruzSucede frecuentemente que hay que disgustar a uno, no en bien propio suyo, sino para librar de un mal a otro a quien el primero se lo procura causar. En este caso es ley de caridad defender al agredido de la violencia injusta del agresor, y se puede hacer mal a éste cuanto sea preciso o conveniente para la defensa de aquél. Así sucede cuando en defensa del pasajero, a quien acomete el ladrón, se mata a éste. Y entonces matar o dañar, o de otra cualquier manera ofender al injusto agresor, es acto de verdadera caridad. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Vértigo sexual

Estos cuatro momentos del amor humano hallan su plenitud de sentido en la mutua potenciación y se depauperan cuando intentan autonomizarse. Reducir el fenómeno amoroso humano a un mecanismo regido por las leyes del instinto puede parecer en principio liberador porque independiza la vida amorosa de ciertas instancias y normatividades superiores al individuo y a sus impulsos elementales, pero acaba sometiendo al hombre al poder succionante del vértigo sexual, con sus leyes implacables. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Desnaturalización del bien común

Ambas modalidades comportan la desnaturalización del bien común -igual que aquella que lo define como un conjunto de condiciones-, sea por su identificación con la voluntad del Estado sea por su asimilación a las voluntades individuales. Ambas son construcciones antinaturales, artificiales y relativistas, que trasladan el juicio de la moralidad política ora al consenso. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Pequeños sufrimientos

Doble advertencia para que me preparase a los sufrimientos que me esperaban (en) Varsovia; la primera advertencia fue interior, a través de una voz, escuchada, la segunda fue durante la Santa Misa. Antes de la elevación vi a Jesús crucificado que me dijo: Prepárate a los sufrimientos. Agradecí al Señor esta gracia de haberme advertido y le dije al Señor que seguramente no sufriré más que Tú, Salvador mío. No obstante me lo tomé a pecho e iba fortaleciéndome con la plegaria y con pequeños sufrimientos para poder soportar mayores cuando llegasen. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Un mismo principio

Pero, tomando en conjunto aquel sistema, y sin referirme al del Castilla, ni al de Valencia, ni al de Aragón, ni al de Navarra y Cataluña, que no difieren en lo sustancial entre sí, ni los Estados generales de Francia, ni de los Parlamentos de Inglaterra, ni de las Dietas de Hungría, Polonia y Alemania, porque habían sido la realización varia de un mismo principio inmortal que informaba a las sociedades cristianas en el Edad Media. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Mando sin religión

Según Gramsci, el comunismo había de ser la religión de la nueva sociedad civil, del mundo secularizado. Parodiando la célebre frase de Marx, cabría decir que el comunismo es la religión de un mundo sin religión. Los sacerdotes de esa nueva religión -los fabricantes de la opinión pública- serían los intelectuales orgánicos, cabeza del bloque histórico. Ahora bien, la burguesía neocapitalista, que lo corrompe todo, ha corrompido al bloque histórico, cuya descomposición ha empezado por la cabeza. (Aquilino Duque – Razón Española)

Alienante patológico

Hoy en día, en que presenciamos el creciente fracaso del liberalismo en sus diferentes enfoques, podemos esperar que vuelva a aparecer un nuevo sentido del descubrimiento de la historia, porque como ya ha sido comprobado la indiferencia hacia el pasado lleva a una devastadora ignorancia de la verdadera naturaleza del hombre y no hay nada más alienante y patológico que el tratar de actuar en contra de la naturaleza humana. La angustia religiosa causada por la ausencia de Dios en la vida de una persona es un don del Señor para llevarnos a la conversión. (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)