iglesiaPapa Francisco

Cada uno de nosotros puede caer en el mismo pecado del pueblo de Israel, en el mismo pecado de Jerusalén: no reconocer el tiempo en el que hemos sido visitados. Y cada día el Señor nos visita, cada día llama a nuestra puerta. Pero debemos aprender a reconocer esto, para no terminar en aquella situación tan dolorosa: “Cuanto más los amaba, cuanto más los llamaba, más se alejaban de mí”. “Pero yo estoy seguro de mis cosas. Yo voy a Misa, estoy seguro…” ¿Tú haces todos los días un examen de conciencia sobre esto? ¿Hoy el Señor me ha visitado? ¿He escuchado alguna invitación, alguna inspiración para seguirlo más de cerca, para hacer una obra de caridad, para rezar un poco más? No sé tantas cosas a las cuales el Señor nos invita cada día para encontrarse con nosotros.

Cardenal Mauro Piacenza

Si es verdad que la Iglesia ha debido afrontar varias veces a lo largo de los siglos la perenne tentación del hombre de salvarse autónomamente, siempre ha respondido, defendido y reafirmado frente a todos la absoluta gratuidad de la Misericordia, la cual exige, ciertamente, un sincero arrepentimiento, pero sigue siendo infinitamente más grande que cualquier fealdad humana.

Cardenal Francis George

Tenemos que ir a buscar a todo el mundo donde esté y consiguientemente buscar maneras de explicar y presentar el evangelio a todas las culturas, incluyendo la nuestra.

Cardenal Raymond Leo Burke

Lamentablemente desde la caída de nuestros primeros padres, siempre existe la tentación de pecar, y existe el pecado en el mundo, y tenemos que reconocerlo, llamarlo por su nombre, y tratar de superarlo.