Guerra-CamposJosé Guerra Campos
Obispo de Cuenca
Separata del “Boletín Oficial del Obispado de Cuenca”
septiembre de 1974

I

El proximo día primero de octubre se celebra el 38 aniversario de la exaltación de Francisco Franco a la Jefatura del Estado Español.

El hecho tiene en la historia de la sociedad civil el relieve extraordinario que todo el mundo le reconoce, por el trance heroico y universalmente apasionante de sus orígenes y por la larga trayectoria, pacificadora y transformadora, que desde entonces viene marcando a la vida de España.

Pero el hecho es también un signo, ya imborrable, en la historia de la Iglesia contemporánea, y esto por doble título: por el empeño, singular en esta época, con que un hijo de la Iglesia ha tratado de proyectar en la vida pública su condición de cristiano y la ley de Dios proclamada por el Magisterio eclesiástico; y por las manifestaciones emitidas acerca de él por Papas y Obispos, que, si se atiende a su contenido y también a su unanimidad y persistencia, difícilmente se hallarán en relación con ninguna otra persona viviente en los últimos siglos.

Es indudable que ahí se muestra una de esas actitudes de la Iglesia que no son, como suele decirse, oportunistas, sino que dimanan de la entraña de su misión irrenunciable.

Siento la obligación pastoral de evocar este signo con su significación auténtica, y de hacer algunas consideraciones sobre su vigencia y proyección futura.