hitosIsabel

El secreto de María

Esta devoción torna el alma verdaderamente libre, con la libertad de los hijos de Dios. Ya que por amor a María se reduce uno a la esclavitud, esta querida Señora le ensancha y dilata en recompensa el corazón, y le hace marchar a pasos de gigante por el camino de los mandamientos de Dios. Ahuyenta el disgusto, la tristeza, el escrúpulo. Esta fue la devoción que el Señor enseñó a la madre Inés de Jesús, como medio seguro para salir de grandes penas y perplejidades en que se hallaba “Hazte esclava de mi Madre”, le dijo. Hízolo así, y al momento sus penas cesaron. (San Luis Mª Grignion de Montfort)

La mujer

Edith Stein

Y, por último, no se debe descuidar la vida sobrenatural por el bien y el orden natural, tanto del individuo como de toda la casa. El hombre que en la propia comunidad quiere ser imagen de Cristo Cabeza de la Iglesia, tiene que comprender que su objetivo más excelso consiste en procurar que todos los miembros progresen en el seguimiento de Cristo, y que cultiven atentamente la semilla de la gracia puesta en ellos. Esto lo conseguirá en la medida en que su relación personal con Cristo sea más estrecha.

¡Fuera temores!

Y hemos de perder cualquier temor a proclamar lo que creemos y a vivir conforme a nuestras creencias. Y a procurar que aumente el número de los que se salven. Y a intentar que se comprenda la dimensión y la esencia de la Revolución y, por supuesto, de la Contrarrevolución. Que se comprenda lo que está en juego. Con toda razón el Papa lanzó aquel grito: “Cristianos no tengáis miedo”. Y es que parece que los católicos padecemos un complejo de culpabilidad por el hecho de ser católicos y tenemos que ir pidiendo perdón por nuestra convicciones. Es hora de que dejemos todo temor y nos dediquemos a profesar íntegramente nuestra fe. (Estanislao Cantero – Verbo)

Dos caminos

Fuera de la Revelación, nuestra mente dispone de dos caminos, que deben usarse complementariamente. A través del primero captamos, en realidad de las cosas, los primeros principios especulativos (con el hábito del intellectus principiorum) y prácticos (con el hábito de la sindéresis); mientras que, por medio del segundo, ascendemos de lo singular a lo universal, y de los efectos a las causas. A través, pues, de un doble movimiento, de dimanación o efusión vital (de dentro hacia fuera) y de motivación objetiva (de fuera hacia dentro), se trata de conocer lo justo natural contemplando las cosas consideradas absolutamente en sí mismas y en relación a sus consecuencias. (Miguel Ayuso – VERBO)

Gula y castidad

San Juan Bosco exigía templanza en la comida, en la carne y beber vino. A excesos sobre esto achacaba la inmoralidad del país, “No olvidéis, decía, que gula y castidad no pueden ir juntas. Si falta la sobriedad tienta el demonio y se cae en muchos pecados”. El Santo consideraba que era muy difícil enmendarse del pecado de la gula tan contrario a la castidad. “Cuando uno se deja dominar por este vicio no hay resolución ni propósito que valga: es demasiado difícil la enmienda”. (Jaime Solá Grané – La castidad, ayer y hoy)

Homosexualidad y esperanza

Whitam desarrolló un grupo de seis elementos y los administró a 206 homosexuales y a 78 hombres heterosexuales, con respecto a sus intereses en la niñez para vestirse como mujeres, preferencia de jugar con muñecas, de jugar con muchachas o mujeres mayores, el ser considerado poco hombre por sus iguales, y la clase de juegos de tipo sexual de la niñez. Prácticamente todos los homosexuales (97 %) informaron tener uno o más de estos “indicadores de la infancia”, mientras que el 74 % de los sujetos heterosexuales informaron una ausencia completa de cualquiera de esos indicadores en su niñez. (Asociación Médica Católica – AMCA)

Matices del mismo error

En definitiva el liberalismo entroniza al Estado como origen y razón de todos los derechos. Fruto del liberalismo son los sistemas totalitarios. Es liberal el fascismo, porque se apoya en la razón de la fuerza. Es liberal el nazismo, porque se apoya en la pureza de la raza, entendida según módulos meramente fisiológicos. Es liberal el comunismo, porque dogmatiza sus errores y los eleva a la dictadura del Estado en su máxima expresión. Es liberal el anarquismo, porque el individuo se autodetermina hasta el “yo” elevado a única realidad. Son matices del mismo error. Si no se reconoce la existencia de Dios, la presencia de Jesucristo y su ley dentro de la sociedad, todos los sistemas erróneos encuentran su matriz en la negación que entraña un sistema que desconoce la verdad objetiva y deja el desenfreno libre de la libertad humana, a sus más espontáneos y pasionales instintos. (Mn. José Ricart Torrens – Catecismo Social)