vida religiosaPadre Jesús González-Quevedo, S.I.
Salamanca, 1971

Cuando tocan a descansar y divertirse, a nadie f alta tiempo y hasta se acaban las enfermedades si es necesario. Cuando tocan a orar y trabajar, ya es otra cosa. Del gran Pío XI se cuenta que cuando necesitaba encargar un duro trabajo, daba este consejo: «Habrá que encomendársele a persona muy ocupada, porque las demás no tienen tiempo».

A la voluntad personal habría que ayudarla en las religiones de vida mixta con las sabias normas garantizadas por la experiencia de siglos: la clausura y el silencio doméstico.

Para San Ignacio de Loyola tres eran, según el P. Lancicio, los indicios seguros de una casa religiosa de floreciente disciplina: si exactamente se observa la clausura, el silencio y la limpieza (29). Naturalmente que en la clausura incluía la regulación de las entradas y salidas de los religiosos en sus casas, que tanto contribuye al retiro y apartamiento del mundo. .

  1. GONZALEZ-QUEVEDO, S.J.

(Comillas. Santander).

  1. Tria sunt indubia religiosae domus rite institutae indicia: si clausura, si munditia, si lex silentii exacte observatur. Cf. HEVENESI, G., Scintillae Ignatianae (Ratisbonae, Pustet, 1919), p. 127.