Isabel

Jamás se pone el sol

La Monarquía tradicional española distingue tres esferas de poder autónomas desde el siglo XIV: las Cortes para el legislativo, la Audiencia para el judicial y los Consejos para el ejecutivo. En el siglo XVI, hay una religión nacional, el catolicismo; una lengua, el español; una rica literatura y una historiografía nacional e imperial considerable. Hay finalmente un imperio mundial “en el que jamás se pone el sol”, una potencia militar hegemónica y, en el pueblo, un fuerte sentimiento identitario.  (Traducción hecha por Maite Vaquero Oroquieta – RAZÓN ESPAÑOLA)

El Estado y la enseñanza

El Estado no puede prohibir la enseñanza a cualquier sociedad que honestamente tenga garantías de hacerlo con la debida preparación y competencia. Por tanto, fundados en el derecho natural sometido a lo que positivamente sea justo, el Estado no puede prohibir que haya instituciones docentes de la Iglesia preparando a sus alumnos en toda clase de disciplinas, y además, con validez jurídica para que sus estudios sean reconocidos en igualdad de circunstancias. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

¿Qué pide la Virgen en Fátima?

El Mensaje de FátimaAhora, ¿de qué provecho es el Mensaje de Fátima en esas circunstancias? ¿Que nos pide Nuestra Señora? La idea central no es otra que la reparación, con vistas a hacer justicia al Señor (lo que se designa como consuelo), obtener la conversión de los pecadores, y así alejar un castigo terrible y universal. Es un ministerio de mediación, acertadamente comparado con la situación de Sodoma y la intercesión de Abraham. La reparación debe traducirse en dos aspectos prácticos: oración y penitencia. (Bernard Dumont – Verbo)

La mujer

Edith Stein

Ellas pueden favorecer sólo exclusivamente la tarea del reino de Dios y con eso llegar a un círculo más amplio de hombres. Con tal que esta obra sea para el reino de Dios y en él tengan ante sus ojos la elevación suprema del hombre, en cuanto que es trabajo de persona a persona, nacida del amor de Dios y del prójimo y que lleva al amor del prójimo, no es ajeno a la naturaleza de la mujer, sino al contrario su mayor realización y desarrollo.

Cueste lo que cueste

En cada instante que transcurre, abusa de nuevo de su libertad para cometer el mal y de la razón para sujetarla a sus pasiones y a sus vicios. “El hecho de la caída se renueva todos los días” y todos los días será preciso reparar sus efectos, preservándole (al hombre) de sus consecuencias, elevándole con los medios de que dispongamos, cueste lo que cueste, lo más cerca posible del estado de inocencia y de justicia de que cayó, y al estado de virtud que hubiera debido alcanzar primitivamente. (Marcel de la Bigne de Villeneuve – VERBO)

  Enfermedad pestilencial  (23)

Los israelitas siempre propicios al mal, se dejaron seducir por las hijas de Moab y Madián, para llevar una conducta licenciosa y adoraron los ídolos, según el consejo que el profeta Balaam había dado a los madianitas. El Señor castigó a su pueblo, y por orden de Moisés fueron muertos los principales, al tiempo que invadía a todos una enfermedad pestilencial. (Jaime Solá Grané)

Lo natural y lo humano

No consiguieron distinguir lo natural de lo humano. Sócrates, y sus discípulos barruntaron que está incardinado en lo natural, pero sin abandonar la idea del hombre como un ser puramente natural. Se cayó en la cuenta de la diferencia gracias a la idea bíblica de Creación difundida por el cristianismo y a la versión del logos del Evangelio de San Juan, que completa la griega. Julián Marías hacía notar que el Credo de Nicea, el “símbolo de los Apóstoles”, cuenta una historia. (Dalmacio Negro – VERBO)