BÚSQUEDA DE SOLUCIONES CONSTRUCTIVAS

La política no consiste en hablar de los problemas en tertulias más o menos brillantes, pero sin el menor apoyo popular, sino en tomar conciencia de ellos, buscando las soluciones por medios operativos. Tenemos cada vez más problemas, porque es cada vez más alto el nivel de vida y desarrollo de nuestro pueblo. Los problemas que hoy tenemos nacen precisamente de las cotas de evolución y desarrollo alcanzadas. En los pueblos anquilosados en el subdesarrollo no hay problemas, como no sean el de la difícil y dura supervivencia. El verdadero valor cívico no reside en la oposición por sistema, en la algarada verbal, en la crítica que solo subraya dificultades insolubles, sino que el civismo se demuestra en la búsqueda de soluciones constructivas, en la cooperación de todos en el esfuerzo por alcanzar las metas propuestas y, en definitiva, en las aportaciones auténticas a la grande y sugestiva empresa histórica que es la Patria.

CONCIENCIA ACTUAL DE LOS PROBLEMAS NACIONALES

El Movimiento Nacional no solo ha acometido los problemas de la Nación, sino que ha creado una conciencia de ellos. Tenemos problemas porque crecientemente los hemos planteado, los hemos abordado, hemos acentuado la conciencia de los mismos en el afán dinámico de lograr su solución, poniéndola España cada vez a mayor altura. En. 1936, España no tenía, por ejemplo, conciencia del problema de la vivienda. ¿Cómo iba a tenerlo, si la mayoría de su población estaba atada literalmente al campo, no tenía esperanza alguna de mejora, solo, se fomentaba la vana demagogia, que acentuaba el odio sin  hallar soluciones a las graves cuestiones pendientes, y entonces se estimaba que cualquier cuchitril podía servir de vivienda a un trabajador? Si hoy existe el problema de la vivienda es porque hemos creado la voluntad y, con ella, la conciencia de querer para todos los españoles una vivienda digna, de construir hogares amplios y alegres, y, entonces, naturalmente, al despertar esa voluntad y crear esa conciencia el ritmo de exigencia aumenta y se crea claramente el problema de la vivienda.

NUEVA POLÍTICA DE EDUCACIÓN

¿No podríamos decir otro tanto de la educación? ¿Cuál es hoy ^l problema fundamental de la educación? Que grandes masas acuden a los centros de enseñanza primaria y secundaria y que el número de estudiantes que acceden a la Universidad alcanza unos niveles que ni siquiera podían ser soñados hace cuarenta años. Recuérdense aquellos datos estadísticos, verdaderamente sonrojantes, que indicaban la existencia del 33 por 100 de analfabetos en la población española de 1930. A pesar del lugar prioritario que en los Presupuestos Generales del Estado ocupa actualmente la educación, todos los medios nos parecen escasos. Somos conscientes de la importancia decisiva que en la preparación del futuro tiene la extensión de la enseñanza a todos los niveles y por ello nuestros esfuerzos se encaminan a hacer realidad la igualdad de oportunidades que proclaman los Principios del Movimiento Nacional. Buena prueba de ello es la Ley General de Educación y Financiamiento de la Reforma Educativa, que amplía la obligatoriedad de la enseñanza básica hasta los catorce años. Un sistema moderno y diversificado de enseñanza en todos los grados, el aumento de becas, la incitación al estudio y a la promoción, hacen que las familias aspiren con fundadas esperanzas a una formación, a una enseñanza superior para sus hijos. Al crear, con la voluntad de perfección, la conciencia del problema, hemos acentuado, lógicamente, el problema de la educación. Pero con ello hemos demostrado también la virtualidad de nuestro Sistema, que ha conseguido  mediante la apreciación de las dificultades y la resuelta decisión de resolverlas, el progreso de que hemos sido testigos en estos treinta años.

Naturalmente que con ello se hace posible la crítica fácil de que hay problemas sin resolver. Pero, ¿cuáles son esos problemas? Pues precisamente aquellos que han surgido de la solución de la mayor parte de los que teníamos planteados en los años anteriores y como consecuencia de nuevas situaciones, nuevos y poderosos empeños, en cuya solución está el cauce que nuestro dinamismo podrá actuar, elevando a España a la altura que siempre hemos deseado.