Papa Francisco

Padre-AmorthEso es lo que hace el diablo lentamente, en nuestra vida, para cambiar los criterios, para llevarnos a la mundanidad. Se mimetiza en nuestro modo de obrar, y difícilmente nos damos cuenta. Y así, ese hombre, liberado de un demonio, se vuelve un hombre peor, un hombre preso de la mundanidad. Eso es lo que quiere el diablo: la mundanidad. La mundanidad es un paso más en la posesión del demonio. Es un encantamiento, una seducción, porque es el padre de la seducción. Y cuando el demonio entra tan suave y educadamente y toma posesión de nuestras actitudes, nuestros valores pasan del servicio de Dios a la mundanidad. Así se hace el cristiano tibio, el cristiano mundano, como una “macedonia” entre el espíritu del mundo y el espíritu de Dios. Todo eso aleja del Señor.

Cardenal Robert Sarah

Muchos se niegan a mirar a la cara la obra de autodestrucción que la propia Iglesia está llevando a cabo mediante la demolición planificada de sus fundamentos doctrinales, litúrgicos, morales y pastorales. Mientras las voces de eclesiásticos de alto rango se multiplican repitiendo obstinadamente evidentes errores doctrinales, morales y litúrgicos, ya condenados cientos de veces, y trabajan para destruir la poca fe que queda en el pueblo de Dios.

Cardenal Antonio Cañizares

Sólo en Cristo, por gracia de Cristo, accede el hombre a la libertad de la filiación divina y a la vida eterna, es decir, a la salvación. Si Cristo es único, el Mesías, el Hijo de Dios, el Resucitado, el Señor que vive, es también el Salvador, y su salvación es universal: todos deben salvarse en y por Él. Sólo Él puede llegar a la verdad y a la intimidad de las criaturas y renovarlas, y todas las cosas están de suyo abiertas a Él, conexas y vinculadas originariamente con Él; Él da valor, sentido y consistencia a la realidad, nada se puede separar de Él sin que quede sin alterar su verdad .

Cardenal Juan José Omella

El ministerio ordenado es indispensable para la Iglesia. Y, aunque hagan falta más sacerdotes, sobre todo en los países europeos, debemos tener la certeza y confianza que Dios sigue llamando a hombres que, como testigos de Jesucristo, se consagran totalmente a Dios en la celebración de los sacramentos, en la atención a los más pobres y en la predicación del Evangelio, manteniendo viva la llama de la fe las comunidades cristianas.

Arzobispo Bernardito Auza

Sin embargo, en el corazón de todo este mal, está la pérdida absoluta del respeto a la dignidad humana y una indiferencia total a los sufrimientos de dichos seres humanos. El Papa Francisco mencionó que la esclavitud ocurre cuando las “personas son tratadas como objetos”, lo que conlleva a que sean… “engañadas, violadas, vendidas y revendidas frecuentemente por diferentes propósitos, y al último ya sea matadas o devastadas en mente y cuerpo, para finalmente dejarlas tiradas o abandonadas”.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (16)

Sin embargo, en todo este proceso de donde, en sentí; de los modernistas, se originan la fe y la revelación, a una cosa ha de atenderse con sumo cuidado, por su importancia no pequeña, vistas las consecuencias histórico-críticas que de allí, según ellos, se derivan. Porque lo Incognoscible, de que hablan, no se presenta a la fe como algo aislado o singular, sino por lo contrario, con íntima dependencia de algún fenómeno, que, aunque pertenece al campo de la ciencia y de la historia, de algún modo sale fuera de sus límites; ya sea ese fenómeno un hecho de la naturaleza, que envuelve en sí algún misterio, ya un hombre singular cuya naturaleza, acciones y palabras no pueden explicarse por las leyes comunes de la historia.