Isabel
La verdadera educación
Este fin, el bien común temporal, consiste en la paz y seguridad que las familias y cada uno de los individuos deben gozar el mayor bienestar espiritual y material posible en la vida presente, mediante la unión y la coordinación de la actividad de todos. Doble, pues, es la función de la autoridad civil que reside en el Estado: proteger y promover; y no absorber a la familia y al individuo, o suplantarlos. Y el Vaticano II, en la declaración sobre la educaci6n cristiana de la juventud, se hace suya esta doctrina, advirtiendo que “la verdadera educación se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las sociedades, de las que el hombre es miembro y en cuyas responsabilidades tomará parte una vez llegado a la adolescencia”. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)
La oración del Rosario Sigue leyendo
¡Bendita sea la muerte. Cristo nos recibe con los brazos abiertos!