Isabel

La verdadera educación

Este fin, el bien común temporal, consiste en la paz y seguridad que las familias y cada uno de los individuos deben gozar el mayor bienestar espiritual y material posible en la vida presente, mediante la unión y la coordinación de la actividad de todos. Doble, pues, es la función de la autoridad civil que reside en el Estado: proteger y promover; y no absorber a la familia y al individuo, o suplantarlos. Y el Vaticano II, en la declaración sobre la educaci6n cristiana de la juventud, se hace suya esta doctrina, advirtiendo que “la verdadera educación se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las sociedades, de las que el hombre es miembro y en cuyas responsabilidades tomará parte una vez llegado a la adolescencia”. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

La oración del Rosario

Virgen María Madre de todos los pueblosDebemos pedir a Dios que el socorro de la verdad (profética) sea finalmente restituido a los pecadores (pensemos en Jonás llamando a la conversión de la población de Nínive). En efecto, hoy la situación en la Iglesia es tal que lo que se produce ante nuestros ojos es exactamente lo contrario: la profecía se tornó en justificación del pecado. Hay que rezar, pues, para que los mercenarios que han entrado forzando el redil sean apresados. La oración que asume la función de piedra angular del edificio es el Rosario, como al tiempo de Lepanto. Es una oración de combate y finalmente de justicia y caridad hacia Dios y el prójimo. (Bernard Dumont – Verbo)

La mujer

Edith Stein

¿Qué podemos hacer para alcanzar el fin? De lo que se acaba de decir sobre la naturaleza del alma femenina hay que deducir que existe en ella una inclinación original al fin: pero en la naturaleza caída existen al mismo tiempo inclinaciones que se oponen. Se deben, por tanto, presentar los medios educativos que son necesarios y recomendables para un auténtico desarrollo de las almas, y eventualmente aquellos medios que son adecuados para frenar los instintos dañinos; y presentarlos para que, en la medida de lo posible, hagan fácil su aceptación.

Beatificar a Lutero

La opinión está difundida, tanto en los altos círculos como en la base. Tanto que en alguna Iglesia particular (italiana) ya se han tomado iniciativas para “beatificar” a Lutero, que en otro tiempo fue considerado no sólo hereje sino apóstata, hasta el punto de haber reunido la Iglesia (católica) uno de sus principales concilios, el de Trento, contra su (pseudo) Reforma. Los tiempos -se dice- han cambiado. Ha corrido mucha agua por debajo de los puentes. La misma verdad -se afirma- habría evolucionado. (Danilo Castellano – VERBO)

  Sansón se arrepintió  (25)

Sansón, después de unirse a una meretriz en Gaza, ciudad de los filisteos, se enamoró de Dalila, la cual con constantes halagos intentaba conocer el secreto de la gran fuerza e Sansón para entregarlo a sus enemigos, los filisteos. Cegado por la pasión le descubrió que su fuerza provenía que era nazareo. Debilitado, cayó en poder de sus enemigos, fue cegado y humillado y amarrado con cadenas, y encerrado en una prisión, y le aplicaron a un trabajo de esclavo como era moler en un molino de mano. En la prueba Sansón se arrepintió y expió su pecado. (Jaime Solá Grané)

El hombre es un animal histórico

Partiendo de la realidad de que es capaz de percibir y controlar en alguna medida el espacio y, más limitadamente, el tiempo, del que es consciente, el hombre es un animal histórico antes que otras cosas, afirmaba Zubiri. Su auténtica realidad es temporal, histórica y, en tanto humano, no pertenece a la Naturaleza sino a la Historia. Por eso, ser racional u ordenado y por tanto estético y técnico, político, social, económico, sentimental, etc. son atributos o modalidades de su historicidad religiosa. (Dalmacio Negro – VERBO)

La Contrarreforma

En el siglo XVIII, una vez que el Imperio hispánico es vencido, los rasgos característicos e inalterables del Español, intolerante y fanático, son definitivamente fijados por la propaganda. Los Borbones importan el modelo francés de monarquía absoluta y se lanzan a una política de unificación, centralización y reformas apoyada por los ilustrados, los partidarios de las Luces; pero en el extranjero la imagen de España no cesa de ensombrecerse. En el siglo XIX, los españoles afrancesados importan la idea simplista y reduccionista de que el fanatismo cristiano ha sofocado toda actividad económica creadora. Todos los grandes episodios que jalonan la historia del país son presentados como marcados por las peores calamidades: la Reconquista, un ejemplo de fanatismo religioso; la presencia en América, un modelo de pillaje y de genocidio; las guerras europeas de la Contra-reforma, una manifestación de intolerancia; la defensa de la monarquía tradicional ante la monarquía absoluta (1700-1808) luego, constitucional (1812), un arquetipo de reacción violenta e irracional contra la Revolución y el Progreso. (Traducción hecha por Maite Vaquero Oroquieta – RAZÓN ESPAÑOLA)