EL DESARROLLO Y LA SUBVERSIÓN

Francisco Franco y su mujer.jpgEl desarrollo no puede ser obra exclusiva de unos gobernantes o de une técnicos. Es una empresa nacional en la que todos tenemos nuestro puesto y de forma muy destacada los trabajadores y empresarios, que debe procurar armonizar sus intereses para, superando los naturales altibajos d un proceso económico expansivo, alcanzar las metas de mejora por todo deseadas. Por eso los españoles hemos de ver con recelo que, existiendo cauces suficientes para resolver los problemas que puedan plantearse, dentro de un Sindicato de participación que ha demostrado su eficacia, se pretenda mediante huelgas, algaradas y violencia, poner en peligro empresas que han logrado un fuerte poder competitivo internacional. Cuando comprobamos que son fuerzas exteriores, muchas veces meramente económicas y financieras las que pretenden fomentar en nuestro país tales conflictos, ¿no hemos de pensar que se trata de utilizar la violencia y la subversión para poner obstáculos a nuestro proceso industrial? (Grandes aplausos.) ¿Acuso no hemos de comprender que lo que se quiere es entorpecer nuestra marcha de desarrollo, causando así daño a todos los españoles y aprovechar descontentos provocados para obstaculizar nuestra evolución?

INTEGRACIÓN DE LAS NUEVAS GENERACIONES

Es necesario que el carácter de nuestro esfuerzo sea comprendido por la; nuevas generaciones, que progresivamente se van integrando en la tarea; nacional, y las cuales recogerán los mayores beneficios de los empeños actuales. Nuestro Sistema se basa en la exaltación de la disciplina, de I; laboriosidad, del estudio y de la colaboración entre todos los españoles, pue* éste es el camino si queremos de verdad llegar a poseer un país nía» próspero, más justo, más culto y más poderoso. Y esto sólo puede realizarse en la más rotunda afirmación de nuestra unidad y continuidad. Nuestro Movimiento Nacional ha demostrado siempre su operatividad, ofreciendo en  cada ocasión la respuesta adecuada a las cuestiones que una sociedad viva plantea continuamente. La política verdadera no consiste en hacer inexistentes los problemas, sino en la serena capacidad de abordarlos y resolverlos.