Obra Cultural

 ¿Qué es el pecado original?

pecado original.jpgDios al crear la vida ha creado el Amor. Al crear los seres, ha creado la Unidad. Pero Dios quería una correspondencia a su creación que fuese de Amor. La alegría del Amor es la alegría del intercambio (el Espíritu Santo: Amor eternamente intercambiado del Padre y del Hijo: Alegría del Amor). De ahí que, en el centro de la creación se halla la libertad humana. Únicamente la libertad increada es «independencia». La libertad creada es forzosamente «dependencia», por ser creada.

La libertad no es escoger, sino consentir en lo que otro ha escogido para nosotros. La libertad es simplemente el poder de aceptar la propia dependencia, aceptarla con agradecimiento y amor. El mal, el pecado, no puede ser más que el negarse a depender de Dios.

El hombre, teniendo para sí la libertad, ha querido tomar la independencia.

Dar la libertad no podía ser más que escoger entre la dependencia por amor, libremente consentida, o la dependencia por justicia, fuertemente sufrida. Únicamente una sola tentación podía ser propuesta: la de la independencia. Ser libre es tener que rechazar la independencia para aceptar saberse enteramente de Dios.

El hombre estaba unido a Dios por una dependencia de naturaleza. Es el vínculo de creación, la dependencia de vida. Y únicamente él, entre todas las criaturas terrestres, estaba unido a Dios origen de Amor, por una dependencia de voluntad. Su vida ascendía libremente hacia Dios como a su Fuente.

Reconocía el Amor que lo daba a luz: es la dependencia de Amor. El hombre ha querido romper sus dos vínculos, coger el fruto de Dios: la independencia, la condición divina por sí misma. Ha roto el vínculo de voluntad, ha renegado de su dependencia de Amor, pero el vínculo de naturaleza ha quedado.

Desligado de la vida: el hombre ha perdido la vida, la verdadera, la de la gracia. Al cesar de querer depender de Dios, ha cesado de ser hijo. Ha perdido la vida divina. También ha perdido su inmortalidad y ha contraído la muerte física.

Desligado del Amor: La voluntad del hombre, desunida de Dios Amor, es incapaz de volver a unirse por sí misma a Dios. El hombre se ha puesto libremente en un movimiento de desunión con Dios, consigo mismo, con la naturaleza y con el prójimo. El hombre, por sí mismo, es impotente para restablecer la Unidad que ha roto. Tendrá que venir Cristo mismo para realizar el movimiento de Re-unidad, tomando sobre Si todos nuestros pecados.

El pecado original supone que descendemos todos de una única pareja

El Credo de Pablo VI, en el párrafo 10, dice: «Creemos que en Adán todos pecaron, lo cual quiere decir que la falta original cometida por él hizo caer a la naturaleza humana, común a todos los hombres, en un estado en que experimenta las consecuencias de esta falta y que no es aquel en que se hallaba la naturaleza al principio en nuestros padres, creados en santidad y justicia, y en el que el hombre no conocía ni el mal ni la muerte. Esta naturaleza humana caída, despojada de la vestidura de la gracia, herida en sus propias fuerzas naturales y sometida al imperio de la muerte, se transmite a todos los hombres y en este sentido todo hombre nace en pecado. «Sostenemos, pues; con el Concilio de Trento, que el pecado original se transmite con la naturaleza humana, «no por imitación, sino por propagación», y que por tanto «es propio de cada uno».

Propagación: multiplicación por vía de reproducción (en física: modo de transmisión).

Imitación: acción de seguir el ejemplo de otro, de tomarlo como modelo.

Pecado original y poligenismo

¿Han existido Adán y Eva? Hace unos treinta años, en nombre la ciencia se afirmaba el poligenismo: la evolución habría dado varias ramas de humanidad. En su Encíclica «Humani generis» de 1950, Pío XII escribía: «Los fieles cristianos no pueden abrazar la teoría de que después de Adán hubo en la tierra verdaderos hombres no procedentes del mismo protoparente por natural generación, o bien de que Adán significa el conjunto de muchos primeros padres, pues no se ve claro cómo tal sentencia pueda compaginarse con cuanto las fuentes de la verdad revelada y los documentos del Magisterio de la Iglesia enseñan sobre el pecado original, que procede de un pecado en verdad cometido por un solo Adán individual y moralmente, y que, transmitido a todos los hombres por la generación, es inherente a cada uno de ellos como suyo propio». Sería mucho decir que todos los teólogos se ha conformado con la enseñanza de Pío XII.

Esta enseñanza de Pío XII fue repetida en el «Credo» dado a la Iglesia por el Papa Pablo VI, con ocasión del Año de la Fe en 1968: «Creemos que en Adán todos pecaron, lo cual quiere decir que la falta original cometida por él hizo caer a la naturaleza humana, común a todos los hombres, en un estado que experimenta las consecuencias de esta falta, y que no es aquel en el que se hallaba la naturaleza al principio en nuestros padres». Adán es designado claramente como una persona física, fuente de la humanidad.

He aquí lo que escribe, en una obra muy reciente, Jean de Grouchy, especialista en biología genética y director de investigaciones: «Del nacimiento de las epecies a las aberraciones de la vida». Su trabajo se sitúa en la línea de los trabajos del Profesor Lejeune. Establece que son las modificaciones cromosómicas las que aparecen como los motores más importantes de la evolución modificaciones cuyos éxitos son muy raros. Y concluye: «Las teorías que hemos desarrollado llevan necesariamente a admitir que una especie aparece en un lugar único a partir de un individuo único o de una pareja única… Lo que lleva, pues, a afirmar que todos los hombres que viven hoy descienden de un individuo único, o de una pareja única… Una conclusión que va en contra de ideas admitidas por numerosos especialistas modernos, según los cuales las especies, y muy particularmente el hombre, pudieron nacer en una parte y otra, en periodos diferentes, para convertirse, sin embargo, en especies coherentes. Es más razonable admitir que Adán y Eva existieron realmente. «Esta es la última palabra de la ciencia. El libro está editado en la primavera de 1978. Es un trabajo revolucionario que establece que la teoría neo-darwinista está mal fundada y ha de abandonarse, y que confirma científicamente que la enseñanza de la Fe está bien fundada. «Un poco de ciencia aleja de la Fe; mucha ciencia lleva a ella». La mayor parte de los biólogos de hoy son monogenistas. Estamos muy lejos de la afirmación de Teilhard de Chardin: «Desde el punto de vista de la ciencia que, desde lejos, no ve más que conjuntos, el primer hombre es y no puede ser más que una multitud».

Evolucionismo

«En cuanto a la teoría sobre el evolucionismo, no os parecerá aceptable cuando no concuerda claramente con la creación inmediata de todas las almas humanas y de cada una en particular por Dios, y cuando no considera como decisiva la importancia que ha tenido para los destinos del mundo la desobediencia de Adán, primer padre universal (Concilio de Trento, sesión V, canon 2). Esta desobediencia no debe ser concebida de tal forma que no haya hecho perder a Adán la santidad y la justicia en que fue constituido».

Transformismo y biología molecular

Varios libros han aparecido sobre este tema. Un pequeño folleto de Luis Lafont; aparecido en 1969, titulado «Transformismo y biología molecular» limita bien el problema. Ofrecemos un resumen del mismo:

Este tema es importante desde el punto de vista científico y desde el punto de vista religioso, porque el transformismo lleva a muchos cristianos a dudar del pecado original y, por repercusión, de todos los dogmas que con él se refieren. También es importante desde el punto de vista moral. Dos testimonios confirman esta importancia: el del Cardenal Tisserant que, en 1945, dice que las doctrinas evolucionistas son las que han precipitado a Rusia en el ateísmo y la Revolución. Y más adelante, en 1969, el del Dr. John Ford, de la Universidad americana de Berkeley, quien declaró públicamente después de unos disturbios en su Universidad: «La teoría de la evolución es en gran parte responsable de la caída de la moralidad de nuestros estudiantes».

Consecuencias del pecado original: LA DESUNIDAD

Retrocesos del Amor y retrocesos de la Vida.

1ª Desunidad: El hombre se ve inmediatamente:

-desunido de Dios:

de Dios-Vida: muerte

de Dios-Bienaventuranza: sufrimiento

de Dios-Verdad: ignorancia

de Dios-Bondad: el Mal

de Dios-Padre: pérdida del espíritu de hijos

de Dios-Bien: pérdida de la gracia

de Dios-Santidad: conocimiento experimental del mal.

– desunido de si mismo:

inclinaciones al mal, tentaciones interiores, inarmonía, arrepentimientos, remordimientos, tristezas, vergüenzas, ansiedades, inquietudes, repugnancias, melancolías, desesperos.

Demolición de si mismo hasta destruirse: suicidio.

Ha perdido su paraíso interior: sufrimiento, muerte, polvo.

-desunido de la mujer: perdición del matrimonio, penas sobre la pareja: maternidades dolorosas, concupiscencias conyugales, necesidad de dominación en el hombre.

Quiere amar en provecho propio, no en servicio de la vida.

– desunido de la creación: Sólo la dominará por la lucha. Ya no la ama; ella tampoco le ama.

2ª Desunidad:

Caín: el no-amor de su hermano.

Desunidad de la primera fraternidad humana.

3ª Desunidad:

El Diluvio: La vida está desunida del Amor. La tierra está llena de violencia.

El Arca: nueva puesta en marcha universal.

4ª Desunidad:

Cam: el hijo desunido de su padre. La esclavitud entra en el mundo. Explotación del hombre por el hombre.

5ª Desunidad:

Babel: La desunidad de las naciones. Orgullo del poder humano en la tierra. Mito de la humanidad: nosotros los hombres. Civilización sin adoración.

Dios reemprende su Plan de Amor, y con el hombre pecador hará la REUNIDAD. Abraham –  Moisés  – El Pueblo de Dios – María – Jesús – La Iglesia.

Consecuencias: confusión de lenguas.

dispersión de las naciones.

división de lospueblos.

pueblos extranjeros a otros pueblos.

el extranjero se convierte pronto en el enemigo.

Triunfo de la desunidad.