Pablo

El Espíritu Santo no se contradice a sí mismo

Santisima TrinidadNo podemos aceptar que la reforma de Lutero se defina como una reforma de la Iglesia en el sentido católico. Es católica una reforma que consiste en una renovación de la fe vivida en la gracia, la renovación de las costumbres y la ética, la renovación espiritual y moral de los cristianos; no una nueva fundación, una nueva Iglesia. Por lo tanto, es inaceptable que se afirme que la reforma de Lutero “fue un acontecimiento del Espíritu Santo”. Es lo contrario, se produjo contra el Espíritu Santo. Porque el Espíritu Santo ayuda a la Iglesia a preservar su continuidad a través del magisterio de la Iglesia, sobre todo en el servicio del ministerio pretino: solo sobre Pedro estableció Jesús su Iglesia (Mt 16, 18), que es “la Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad “(1ª Tim 3,15). El Espíritu Santo no se contradice a sí mismo. (Bruno)

Disfrazarse de bien

Si partimos de la base de que lo que llamamos el Mal es lo moralmente perverso, lo que daña por el placer de dañar, es decir, lo diabólico, ya podemos entender, por poca cultura religiosa que uno tenga, que ese mal se caracteriza precisamente por su afición a disfrazarse de bien y, de hecho, por su cercanía al bien. Como que los primeros que conocieron la divinidad de Jesucristo fueron los demonios. Como que quienes más deben soportar la proximidad, incluso física, de éstos son los santos. (Enrique Álvarez)

Para obispos masones  (25)

Declarad que todos los dogmas, salvo la infalibilidad papal, son de libre opinión. Proclamad que Jesucristo ha sido un revolucionario fracasado. Anunciad que el verdadero Cristo llegará pronto, y que hasta ese momento solo debe ser obedecido el Antipapa. Ordenad a todos los súbditos del papa combatir una guerra santa contra todos los integrismos y para extender la única religión mundial. Conquistad sin piedad el mundo. Todo esto traerá a la humanidad cuanto ha anhelado ardientemente: “la edad de oro de la paz”. (EMPENTA)

 Falsos apóstoles

Entre las dificultades encontradas por el apóstol Pablo en Corinto, estaba la presencia de falsos apóstoles, descritos como un “cualquiera” que predica “un Jesús diferente del que os he predicado” o un espíritu u otro Evangelio diferente que “toleráis tan tranquilos” (2ª Cor 11, 4-5). Y hasta aquí todo normal, al menos para San Pablo. Pero lo que sigue es una bomba: “No hay que extrañarse, pues el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. Siendo esto así, no es mucho que también sus ministros se disfracen de ministros de la justicia. Pero su final corresponderá a sus obras” (2ª Cor 11, 14-15). Por lo tanto, Satanás se disfraza con pensamiento o sugestión positiva; y con él, otros se disfrazan como ministros de justicia, también ellos revestidos de una luz que, en principio, parece tranquilizadora. (Riccardo Barile – NUOA BUSSOLA QUOTIDIANA)

Pudor y castidad  (54)

La lujuria, en cualquiera de sus pésimas modalidades, es rechazada con energía por la Sagrada Escritura. “Ni fornicarios, ni idólatras, ni adúlteros, ni afeminados, ni sodomitas… heredarán el reino de Dios” (1ª Cor 6, 9-10). Los fornicarios, en efecto, son “idólatras”: dan culto a la criatura en lugar de al Creador (Ef. 5,5; Col 3, 5-6; Rm 1, 25). La lujuria repugna en absoluto al que es miembro de Cristo y templo de la Trinidad Divina (1ª Cor 6, 12-20). Y se puede pecar contra la castidad con actos sólo internos. Cristo nos enseña que “todo el que mira a una mujer deseándola, ya en su corazón comete adulterio con ella” (Mt 5, 28). (José María Iraburu)

La teología de la liberación es un movimiento revolucionario

Esos cambios no deben engañar, se trata únicamente de diferentes formas del mismo movimiento. Como explicaba el filósofo brasileño Olavo de Carvalho, la teología de la liberación no es una teología, sino un movimiento revolucionario, por lo tanto no es suficiente que la Iglesia haya denunciado las teorías de sus líderes, porque el movimiento sigue con la misma estructura y funcionando como si nada. (María Virginia Olivera de Gristelli – CÁRITAS in VERITATE – INFOCATÓLICA)

Los ataques a la Iglesia vienen de la masonería

¿No es un poco infantil creer que todos los ataques a la Iglesia vienen desde la masonería?

Al menos la masonería ha estado siempre involucrada en esos ataques y en ocasiones incluso ha ido por delante. En el siglo XIX la masonería ya pedía el divorcio y el matrimonio civil. León XIII lo denunció en su encíclica “Humanum Genus”. En Francia cuando se aprueba el aborto la ministra echó mano de un consejero masón, Pierre Simon, gran maestro del Gran Oriente francés, autor de “La vida ante todo”, una obra para nada provida. En este libro reconoce que la ley del aborto es una victoria de la masonería sobre el pensamiento judeocristiano. (Javier Torres)