Pablo

Pudor y castidad  (68)

Santa Teresa Margarita RediEl espíritu y la carne, es evidente, inclinan en todo a obras diversas, también en el ejercicio de la sexualidad (Rm 8, 4-13; Gál 5, 16-25). Es un gran error pensar que dentro del matrimonio todo es lícito. “Todo me es lícito”, dirá alguno, “pero no todo conviene”, le responde el Apóstol (1ª Cor 6, 12; 10, 23; Rm 14, 20-21). Entre la mojigatería ridícula y el sensualismo perverso está el pudor de la castidad conyugal cristiana. El matrimonio cristiano no ha de tomar de los burdeles o del cine pornográfico el modelo de su vida sexual. Los casados cristianos poco tienen que aprender de aquellos idólatras “cuyo dios es el vientre” (Flp 3, 19). Más bien el cónyuge se atiene a la enseñanza apostólica: “que cada uno de vosotros trate su propio cuerpo (su esposa, en algunas traducciones) con santidad y respeto, no dominado por la pasión, como hacen los paganos, que no conocen a Dios” (1ª Tes 4, 4). Más adelante he de rechazar el todo vale dentro de la unión sexual de los esposos. (José María Iraburu)

En el fango del burguesismo democrático

La Revolución rusa es el resultado del camino histórico y espiritual del hombre occidental durante cuatro siglos. Obviamente este resultado no se ve solo en la Revolución rusa, sino que se manifiesta con claridad también en Europa. La plena y general desilusión por la democracia y “los derechos del hombre y del ciudadano”, el sueño socialista, en parte naufragado y disuelto, impotente y estéril, en el fango del burguesismo democrático. (Simeón Frank – CRISTIANDAD)

Una cosa horrible

Bien, para dividir a Dios, es necesario dividir su Revelación, no sólo la Escritura de la Escritura sino la Escritura de la Tradición. La Tradición misma se mira con sospecha como aquello que nos confina en el error en vez de mantenernos en la verdad. Así que la violentan. Y su violencia se extiende, tal como el Cardenal Sarah ha observado recientemente (The Catholic World Report, 31 marzo 2017), hasta el mismo evangelio. En sus observaciones sobre un coloquio sobre el décimo aniversario de la Summorum Pontificum, habla de “una cosa horrible, indignante que parece que le gusta el deseo de… una ruptura total con el pasado de la Iglesia”, como si “la iglesia apostólica y las comunidades cristianas de los primeros siglos de la cristiandad no hubieran entendido nada del evangelio”, como si el evangelio hubiera estado desconocido hasta nuestro propio tiempo, como si “el plan salvación que trajo Jesús solo se hubiera entendido en nuestra era”. Se refiere, por ejemplo, a la “audaz, sorprendente declaración” de Paul Joseph Schmitt, obispo de Metz. (Douglas Farrow)

Revuelta satánica

Usted ha hablado de la relación entre la ideología progresista y el antiguo gnosticismo, ¿podría ampliarnos esta vinculación? ¿Y podríamos ampliarla hacia la acción de la masonería?

En la raíz de la actitud gnóstica hay una revuelta satánica contra Dios, contra su Ley y contra el orden moral de su Creación. Generalmente, las herejías gnósticas se basan en una oposición radical entre la materia y el espíritu, entre el cuerpo y el alma. La materia es considerada mala, el espíritu es considerado bueno. La materia, dicen los gnósticos, fue creada por un demiurgo maligno. Hay también un Dios espiritual, pero es completamente desconocido, trascendente, inaccesible. Los errores gnósticos prometen la salvación de la “prisión” del Universo creado, una salvación obtenida por los hombres mediante algún tipo de conocimiento secreto, sin ninguna ayuda de Dios. Esta oposición gnóstica entre la materia y el espíritu, el cuerpo y el alma, da lugar a enseñanzas sobre la moralidad sexual que se sitúan en ambos extremos: la prohibición absoluta de la procreación o el libertinaje total, la promiscuidad sexual, las orgías rituales. (María Virginia Olivera de Gristelli – CÁRITAS in VERITATE – INFOCATÓLICA)

Han chocado contra la Iglesia

Para comprender la finalidad de ese Globalismo ideológico, cuyas características más aberrantes hemos esbozado en el párrafo anterior, podemos recuperar la memoria de las persecuciones religiosas. Todas las revoluciones que han tratado de dominar a las naciones, han chocado contra la Iglesia porque para manipular al pueblo hay que silenciar la voz que defiende los principios y los valores de una sociedad y la misma dignidad de los hombres cuando saben que son hijos de Dios. (Carlos González Flórez – EL PAN DE LOS POBRES)