Isabel

Pedagogía liberadora

Santa María Eugenia de Jesús MilleretLa pedagogía liberadora, aunque provenga de medios aparentemente católicos, es mera praxis marxista. Politiza la enseñanza con los sofismas de que la educación tradicional divide a los niños entre opresores y oprimidos, y que hay que forzar la educación liberadora al servicio de la lucha de clases y de la política. El “hombre nuevo”, de esa educación es envenenar desde la infancia para manipular las inteligencias y voluntades de la misma al servicio del marxismo. El fin de la educación no tiene que ver primordialmente ni con la política ni con la dialéctica subversiva. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Autocreación

Por eso, a los ojos del mundo, el marxismo comunista es un humanismo, una religión del hombre que alienta la esperanza “de eternidad en esta vida” como dijera Hobsbawm, ya que es una “rebelión contra los límites de la vida y del destino del hombre”. Pero hay más: el marxista sabe que la negación de Dios es también negación de la creación divina; negadas la obra y su Autor, todo revierte en una autocreación de seres contingentes, no esenciales. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

  Amor sin límites (41)

Dios Padre nos trata como hijos suyos que somos. Sentimos el amor no cuando lo damos a los demás sino cuando lo recibimos. La bondad de Dios nos llena de su amor, sin mérito alguno nuestro. Este amor, efecto de la bondad divina, nos ayuda, enriquece y colma de felicidad. Un amor que nos ha sido dado, sin preguntarnos, sin pedirnos licencia, como el sol que irradia sobre nosotros, sin consentimiento nuestro. Un amor que no espera gratitud. (¿Qué sería de Dios si dependiera de nuestro agradecimiento?) Un amor que es ofendido por quejas, murmuraciones, envidias, odios. Un amor que no se cansa. Un amor que no fija límites ni cantidad. (Jaime Solá Grané)

Luteranismo y absolutismo

La doctrina luterana refuerza, en virtud de un proceso gradual y articulado, el absolutismo, que no tardará en “invertirse” en la democracia moderna, en particular invocando la soberanía popular, que es el “otro” camino, respecto al Estado moderno “fuerte”, para afirmar la “libertad negativa”, la voluntad sin razón, la primacía absoluta del individuo en tocios los órdenes, comprendido el de la Creación. (Danilo Castellano – VERBO)

La mujer

Edith Stein

Pero “cosas del hombre” no es el simple contenido objetivo de su trabajo, sino también la “lucha por la existencia”, la administración, la subsistencia necesaria para la familia. El trabajo de ayuda de la mujer en este sentido consiste, sobre todo, en administrar bien el salario para el buen funcionamiento del hogar (tarea hoy no sólo propia de la economía privada, sino también de la economía pública), y, en el presente, sin duda más que en tiempos pasados, en el trabajo común. Por esto la doble profesión es un problema real y un peligro para la mujer casada, pues le es realmente imposible ser el corazón de la familia y el alma del hogar, lo que debe ser siempre su tarea esencial.

Hombres de empresa

Son primordialmente los hombres de empresa, más que sus colaboradores de la herramienta o de la pluma, quienes han transformado la vida del occidental. Y aunque es cierto que originariamente lucharon por su propio beneficio, pronto su obra empezó a rebasarles y se encontraron laborando más que por sí mismos, por sus clientes, por sus proveedores, por sus accionistas y, en definitiva, por la comunidad a la que pertenecían. A veces, incluso sin saberlo. Y solían morir llevándose un poco más que los desheredados, pero dejando hincada sobre la tierra una empresa en marcha. (Artículo ABC – RAZÓN ESPAÑOLA)

La colaboración del Estado

El templo de Dios, de suyo, no puede alegar derecho alguno sobre las actividades extrarreligiosas, y como éstas necesitan dejarse penetrar por el influjo sobrenatural para que con ellas, entre otros elementos, venga a constituirse la sociedad perfecta o la esposa de Dios, cuya génesis es la razón de ser de la Historia, la colaboración del Estado cristiano o cuerpo vivo de Dios se impone como necesaria. Ahora que la posición del Estado respecto de la Iglesia es la del instrumento frente a la causa principal, porque siendo su objetivo inferior al de la sociedad eclesiástica, también lo será su esencia. (Osvaldo Lira – VERBO)