Madre Rafaela Mª de Jesús Hostia - 18Yo disfrutaba ayudando material y espiritualmente a los pobres; uno de ellos un día me pidió patatas fritas y fui enseguida a llevárselas. ¡Como disfrutaba viendo con qué gusto se las comía! También visitaba a una señora pobre que tenía cáncer en un ojo y se le había extendido hasta la garganta, como no podía tragar le regalé una jarrita para que pudiera beber con más facilidad y todos los días le llevaba leche para que se alimentara. Otro día que iba con mi madre, desde la acera de enfrente vimos venir hacia nosotras a una mujer mal vestida, dando voces de alegría y cuando cruzó se me colgó al cuello, dándome abrazos y besos. Mi madre admirada me dijo después: Hija, ¿de dónde te vienen esas amistades? Y yo sonreía y me reía mucho, porque eran mis pobres.