Pablo

La ONU

San Lázaro de Mlán - ObispoEsa puede ser y en mi opinión es la causa de que dirigentes tan poderosos como los que dominan la ONU estén impulsando una revolución ideológica que puede destruir las naciones y convertir a los hombres en esclavos que se vendan por un poco de vicio, por la falsa riqueza de quien niega la fe, la familia, la libertad positiva y el amor al prójimo. (Carlos González Flórez – EL PAN DE LOS POBRES)

Templo del Espíritu Santo

Todo esto es contrario a lo que la Biblia enseña, a saber, que Dios ha creado todas las cosas y las ha encontrado buenas. Que nos ha creado, hombres y mujeres, a su imagen y semejanza. Que el mal ha entrado en el mundo a través del pecado humano. Pero también que Dios, en su infinita bondad y amor por la humanidad, le ha ofrecido la oportunidad de salvación, a través de la Encarnación, muerte y Resurrección del Verbo, reconciliando así a Dios con sus criaturas. Para nosotros los cristianos, el cuerpo es el templo del Espíritu Santo. Esta es la base de la enseñanza cristiana sobre la santidad del matrimonio, sobre la bendición recibida de Dios de tener hijos y sobre todo lo que tiene que ver con las enseñanzas cristianas sobre la moralidad sexual. (María Virginia Olivera de Gristelli – CÁRITAS in VERITATE – INFOCATÓLICA)

Madre nuestra

Nos fijamos en María porque la sentimos como nuestra verdadera Madre. A punto de morir en la cruz, Jesús le pidió a Ella que nos tomara como a hijos y nos pidió a nosotros que la lleváramos a nuestra casa como a verdadera Madre nuestra. Es María nuestra Madre porque ha dado a luz en nosotros la vida divina, la vida de la gracia, y porque desde el Cielo no deja de rogar por nosotros, mientras vamos peregrinando. (The Dreamer – FAMILIA MARIANNHILL)

Nivel litúrgico, doctrinal y moral

“La transformación del mundo (moderno) enseña y pide un cambio en el mismo concepto de salvación que trajo Jesucristo. Esta transformación nos revela que el pensamiento de la Iglesia sobre el plan de Dios, antes del presente cambio, era insuficientemente evangélica… Ninguna época has sido tan capaz como la nuestra de entender el ideal evangélico de vida fraterna” (citado de Jean Madiran, L’hérésie du XX siècle, París 1968, 164 ff.). “Con una visión como esta”, dice Sarah, “no sorprende que hayan venido devastación, destrucción y guerras… a nivel litúrgico, doctrinal y moral”. (Douglas Farrow)

Pudor y castidad  (69)

El cristiano viudo ha de vivir también la perfecta paz de la castidad evangélica. La gracia de Cristo le sitúa providencialmente en un estado de vida singularmente abierto a los valores espirituales. En el Antiguo y el Nuevo Testamento se dibuja con veneración la fisonomía de la santa viudez (Jdt 8s; Mc 12, 42; Lc 2, 37; 1Cor 7, 8; 1ª Tim 5, 3-7). Y lo mismo hicieron los Padres en frecuentes cartas y pequeños tratados. La viuda -en vida de oración, penitencia y dedicación amorosa al Señor y a la comunidad- aparece en los Padres asimilada a la virgen. Dios le ha retirado el esposo a la esposa, es decir, le ha quitado la representación sensible y sacramental de Cristo Esposo; y así la viuda ha pasado del signo a la realidad, quedando a solas con Cristo Esposo. Y lo mismo el viudo. Ahora bien, ésta es la gracia propia de la virginidad. (José María Iraburu)