Montserrat

Amor y pecado

San Bienvenido Scotvoli - ObispoMandaron al Señor sentarse en un pedazo de madero y entonces trenzaron una corona de espinas y ciñeron con ella la Sagrada Cabeza; pusieron una caña en su mano, y se burlaban de Él homenajeándolo como a un rey. Le escupían en la Cara y otros tomaban la caña y le pegaban en la Cabeza; otros le producían dolor a puñetazos, y otros le taparon la Cara y le golpeaban con los puños. Jesús lo soportaba silenciosamente. ¿Quién puede entender, su dolor? Jesús tenía los ojos bajados hacia la tierra. Sentí lo que sucedía entonces en el dulcísimo Corazón de Jesús. Que cada alma medite lo que Jesús sufría en aquel momento. Competían en insultar al Señor. Yo pensaba ¿de dónde podía proceder tanta maldad en el hombre? La provoca el pecado. Se encontraron el Amor y el pecado. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Su orden al bien

Es en este punto donde aparece la concepción de libertad de Castellano que, según decía más arriba, hoy es poco común. Es en realidad la concepción agustiniana de libertad, que se halla presente también en Santo Tomás. Pero hoy, por influjo de la concepción moderna en la que el objeto del acto libre pierde importancia, si no se olvida, al menos se la malentiende, aun en círculos intelectuales católicos. Dice Castellano que “(s) i la libertad no fuese un concepto equívoco, podríamos decir que la finalidad de la polis es ayudar al hombre a ser libre. Pero para ser libre, debe ser bueno”. (José Luis Widow – Verbo)

El choque psíquico

Para entrar verdaderamente en cuestión y no contemplar estos hechos desde fuera, piense cada uno en la marca que le hubiera dejado para toda su vida -según testimonio de la experiencia y del saber científico- el abrirse a la existencia y al uso de razón en un hogar destruido. “El choque psíquico sufrido por los hijos de quienes se vuelven a casar es más fuerte que el físico producido por un ataque de poliomielitis”. El divorcio, al condicionar la unidad familiar a diversas circunstancias y -de hecho, merced a tácticas de todo género- a la voluntad de los cónyuges, amengua o anula incluso del todo el campo de juego natural en que troquelan los hijos su ser fisiológico y espiritual. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Limpios de corazón

En esto, como en todo, se confirmó que veían más claro, no los listos de entendimiento, sino los limpios de corazón. Y si esto podía decirse del Liberalismo en sus albores, ¿qué no se podrá decir hoy de él, cuando tanta luz se ha hecho sobre su odioso proceso? Nunca error alguno tuvo en contra sí más severas condenaciones de la experiencia, de la historia y de la Iglesia. Al que no quiera creer a ésta como buen católico, han de forzarle aquéllas a que se convenza como hombre de mera honradez natural. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Supremacía de la Constitución

Por lo demás, la “cosa” ha sido evidenciada por la jurisprudencia estadounidense, que -al afirmar la “cláusula de la supremacía de la Constitución”, la llamada supremacy clause– ha impuesto límites, y grandes, al ejercicio del derecho a la libertad de expresión que han suscitado muchas discusiones. Bastará pensar en la destitución del juez de Alabama Ray Moore, que en 2003 había erigido (lejos del Tribunal de la ciudad de Montgomery) una lápida con los Diez Mandamientos, o más recientemente (2015) en la del doctor Paul Church, médico de Boston, por haber criticado el pensamiento único hegemónico en Occidente sobre la homosexualidad en ciencia y conciencia. (Danilo Castellano – Verbo)

Maquina artificiosa

Porque, mientras una reconoce y expresa de la manera más adecuada todos los atributos de la soberanía, la otra los mutila y divide, dándoles sujetos diferentes y sustituyendo la unidad, que los reduce al orden, con equilibrios y combinaciones que la convierten en máquina artificiosa y complicada, incapaz de excitar efectos ni de engendrar convicciones. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Verdades inconcusas

De las ideologías estamos pensando singularmente en la que se ha denominado “ideología de género”, evolución del viejo feminismo que engloba las vindicaciones homosexuales, transexuales, etc. Ha penetrado los poderes públicos, marca la docencia desde la escuela a la universidad, alimenta un sinnúmero de asociaciones, grupos, colectivos y entidades paraestatales, subvencionadas con cargo al erario público, que bajo diversas capas (orientación sexual, planificación familiar, etc.) difunden las opiniones ideologizadas del neofeminismo como si de verdades inconcusas se tratara. (Manuel Antonio Orodea – Razón Española)