Montserrat

Poder omnímodo

Santos Jonas y Baraquicio - MártiresForman grupos de presión que marcan las pautas del comportamiento social y personal. Se asimilan a la opinión pública, que es creación suya, y, por ello, gozan de un poder omnímodo. Coherentemente con todo lo dicho en el punto anterior, la demagogia es su táctica habitual. Descendamos un momento al detalle concreto. Espigamos en la prensa del día la noticia de una concentración convocada por una agrupación feminista condenando la agresión a una joven por su expareja. Uno de las consignas coreadas, se nos informa, fue este anacronismo: “No es un caso aislado, es el patriarcado”. Previamente, se recogen las declaraciones de una representante feminista que afirma: “Los malos tratos y la violencia machista son consecuencia de las situaciones de desigualdad y discriminación que vivimos las mujeres en la sociedad”. (Manuel Antonio Orodea – Razón Española)

Amor a la realeza

En el suelo feraz del derecho cristiano brotó el árbol de la Monarquía representativa e histórica; y cuando se desarrolló fecundado por la savia popular, bajo sus ramas frondosas comenzó a levantarse la nación, que de él recibió el ser; y de tal manera se confundieron en una de sus vidas, que la robustez y lozanía de la institución monárquica coincidió siempre con la grandeza nacional, y la ventura y prosperidad de la Patria fueron siempre en España florecimiento de la Monarquía y acrecentamiento del amor a la realeza. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Libertad en la verdad

EI hombre tiene ciertamente derecho a la libertad, pero la libertad sólo lo es de verdad si es “responsable”, es decir, si el hombre la ejercita sobre la base y con la guía de la razón, que no es ni «cálculo» para obrar (como, por ejemplo, quería Hobbes), ni instrumento para la “justificación” de la efectividad (como, por ejemplo, entendía Hegel), sino capacidad de captar la esencia de las cosas: la esencia y el fin de éstas son, en efecto, las verdaderas reglas de la libertad. El derecho a la libertad de expresión, por tanto, solamente lo es cuando reconoce y eventualmente reivindica el derecho de cumplir un deber o la facultad de ejercitar opciones conformes al bien y al orden de las “cosas”. Esto es, sin embargo, lo que rechaza la doctrina del constitucionalismo contemporáneo. (Danilo Castellano – Verbo)

Cien años de liberalismo

El Liberalismo en menos de cien años de reinar en Europa ha dado ya de sí todos sus frutos; la generación presente está recogiendo los últimos, que traen harto amargado su paladar y perturbada su tranquila digestión. EI argumento del divino Salvador que nos encarga juzgar del árbol por sus frutos, rara vez tuvo aplicación más oportuna. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Silencio estratégico

Abruman las cifras altísimas que se aducen en ciertos países -por ejemplo, Puerto Rico- de niños prácticamente desamparados -al menos, en el aspecto espiritual- debido al divorcio de los padres. Y causa indignación el calculado silencio estratégico que suelen guardar respecto a esta circunstancia los divorcistas que reclaman con acento dramático una solución al problema de los matrimonios rotos. El que haya vivido de cerca el drama de los niños abandonados sabe que tomarlo a la ligera traspasa los límites de lo rufianesco. Indigna a menudo el desparpajo con que se conducen algunos padres en sus relaciones sociales y el sordo complejo de abandono e inferioridad que se va fraguando en los inocentes pequeños. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Ayudar a ser libre

¿Por qué la libertad es un concepto equívoco? Evidentemente lo es por muchas razones, pero la que interesa acá es la equivocidad introducida a partir de la irrupción del concepto moderno de libertad. Este concepto moderno, como ya se ha visto, entiende la libertad como un estar libre de criterios de acción y por ello de obligaciones que están por sobre la voluntad y a los cuales, entonces, ésta debe atender. La voluntad es libre para el moderno en la medida en que es soberana, es decir, en tanto y cuanto no tiene nada superior a lo que deba subordinarse. Se trata de una libertad que se identifica con el poder hacer: si una acción es posible de hacer y así lo desea el agente moral, entonces está bien que la haga. (José Luis Widow – Verbo)

Majestad de Dios

Cuando, junto con una hermana, estábamos en un templo durante la Santa Misa, sentí la grandeza y la Majestad de Dios; sentía que aquel templo estaba impregnado de Dios. Su Majestad me envolvió; a pesar de darme miedo me llenaba de calma y alegría; conocí que nada podía oponerse a su voluntad. Oh, si todas las almas (supieran) quién vive en nuestros templos, no habría tantos insultos y tantas faltas de respeto en aquellos lugares santos. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)