Montserrat

El poder hacer

San Vicente FerrerComo se ve, se trata de una libertad que está independizada de cualquier orden objetivo: el objeto del acto puede ser cualquiera si es que con ello no daña la libertad de otros. No hay un orden intrínseco de la acción moral a partir del cual ella pueda ser evaluada. La evaluación en ese terreno no puede ser sino subjetiva. Por esto, decir hoy día que el fin de la polis es que el hombre sea libre conlleva el peligro de que se entienda al modo moderno. Pero no habría problema en afirmarlo si la libertad se entendiera al modo agustiniano. “Para ser libre, debe ser bueno”, dice Castellano. Me parece -aunque no tengo seguridad- de que lo que quiere afirmar nuestro autor es que “ser libre es ser bueno”. ¿Por qué podría afirmar esto? En otros textos afirma que ser libre es ser dueño de sí mismo. Esta idea puede ayudar a entender la primera. La libertad es la autoposesión del espíritu o intelecto de manera tal que no depende en nada de aquello que está fuera de sí, sino de su sólo acto interior. (José Luis Widow – Verbo)

El Señor en mi alma

Muchas veces durante la Santa Misa veo al Señor en mi alma, siento su presencia que me invade por completo. Siento su mirada divina, hablo mucho con Él sin decir una sola palabra. Conozco lo que desea su Corazón Divino y siempre hago lo que Él prefiere. Amo hasta la locura y siento que soy amada por Dios. En los momentos cuando me encuentro con Dios en la profundidad de mis entrañas, me siento tan feliz que no sé expresarlo. Estos momentos son cortos, porque el alma no los soportaría más, debería producirse la separación del cuerpo. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Hogar desavenido

Se arguye que los hijos sufren un trauma semejante cuando viven en un hogar desavenido. Esta argumentación se vuelve como un boomerang contra quienes la esgrimen, porque admite como un hecho que no existe en los padres una mínima sensibilidad para evitar a los hijos el dolor traumatizante de verlos escindidos. Puede perderse el primer entusiasmo, lo que Kierkegaard llamaba el “amor romántico”, e ir ganando a lo largo del matrimonio formas más acendradas de amor. Cabe también que tal pérdida no se vea compensada y dé lugar a un gran vacío. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

Enemigo del Liberalismo

Por otra parte, ¿no se vio muy claro desde el principio cuál era el parecer de la Iglesia ante la nueva reforma social? Algunos desdichados ministros de ella fueron arrastrados por el Liberalismo a la apostasía; este era el primer dato con que habían de juzgar los simples fieles de una doctrina que tales prosélitos arrastraba. Pero el conjunto de la jerarquía, ¿cuándo no fue reputado con gran razón como enemigo del Liberalismo? ¿Qué significa el dictado de clericalismo con que se ha honrado por los liberales a la escuela más tenaz enemiga de sus doctrinas, sino una confesión de que la Iglesia docente fue siempre enemiga de ellas? (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Legítima libertad

Gil Robles lo sugiere cuando indica que la libertad de difundir ideas es “inherente a la naturaleza racional del hombre”. En muchos casos no sólo se da un derecho sino un deber: es siempre un “medio de vida, comunicación, beneficencia y adelanto en todas las relaciones de sociabilidad”. De ahí la legítima libertad de hablar, escribir, y en general manifestar por cualquier signo exterior y sensible los actos y estados del alma. (Julio Alvear Téllez – Verbo)

Monarquía = Nación española

Por eso la Monarquía española es sinónimo de Nación española. Y por modo tan maravilloso se identifican en un mismo ser social, que no se puede suprimir la Monarquía sin suprimir la historia nacional, y, por lo tanto, a la nación misma. Elemento esencial de la Patria son las tradiciones fundamentales; y siendo la Monarquía la primera tradición política, claramente se deduce que es parte esencial de la Patria, y que, por fuerza de la lógica, los que se levantan contra la primera tienen que aborrecer la segunda. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Grupos de presión

Dictando la “ideología de género”, con general anuencia, lo que es tolerable o no, sobre los objetores a sus directrices planea la amenaza del desprestigio social y la sombra de los tribunales. Sociólogos, psicólogos, juristas y otros expertos cuyas disquisiciones libremente desarrolladas debieran arrojar luz sobre la violencia doméstica, han de desempeñarse en sus especialidades mediatizados, constreñidos por los corsés mentales férreamente tejidos con las tesis del neofeminismo cuyo ceñimiento impone la tiranía de lo políticamente correcto. De esta manera, la ideología, que no es ciencia, ni mucho menos, según vimos, demuestra además ser un obstáculo para la ciencia. (Manuel Antonio Orodea – Razón Española)