Pablo

 Plaza de España en Roma

San Barsanufio de Gaza - Anacoreta y MártirEl 8 de diciembre de 1857, a los tres años de proclamar el dogma, el Beato Pío IX hizo construir en la plaza de España de Roma un monumento a la Inmaculada y, al bendecir la imagen sobre una columna frente a la embajada de España, declaró al embajador: “Fue España la Nación que, por sus reyes y por sus teólogos, trabajó más que nadie para que amaneciera el día de la proclamación del dogma de la Concepción Inmaculada de María”. La Santa Sede tiene concedido a España el privilegio de utilizar el azul celeste como color litúrgico para la fiesta. (Fr. Santiago Cantera Montenegro, O.S.B. – EL PAN DE LOS POBRES)

La cultura homosexual

-Se ha dicho que, durante el Sínodo, ha habido una cuestión que casi no admitió debates ni objeciones; ¿qué papel juega la cultura homosexual frente a la Iglesia y a la Familia?

-Sí, para los “progresistas”, el tema de la homosexualidad fue evidentemente una prioridad, tanto en el Sínodo de 2014 (recordemos el escándalo del documento llamado Relatio postdisceptationem) como en el de 2015. El círculo lingüístico “Inglés C”, al que yo pertenecía, resultó el más progresista de todos. Y no por el número, sino por la preponderancia de ciertos jerarcas occidentales progresistas. (María Virginia Olivera de Gristelli – CÁRITAS in VERITATE – INFOCATÓLICA)

Una conformidad libre

Es decir, la conciencia no es en sí misma una fuente, sino solo una voz, de autoridad moral. Su función es apuntarme que estoy alejado de verdadera autoridad moral, conocida por mí a través de la ley natural y divina. La conciencia por tanto me invita -a través de la conciencia Dios mismo, mi hacedor, me invita- a una conformidad libre, aunque a veces costosa, con la ley natural y divina. Y acertadamente y racionalmente me acusa si no me conformo. (Douglas Farrow)

Ser mal interpretado

Es en lo temporal donde se puede y se debe limpiar, como hizo Jesucristo cuando marcó la diferencia entre el mandamiento del Amor y la norma del descanso sabatino. Sin duda, ahora marcaría la diferencia entre Su Palabra y nuestro ruido, entendiendo por tal todo lo susceptible de ser mal interpretado. (Carlos González Flórez – EL PAN DE LOS POBRES)

Pudor y castidad  (73)

Algunos dicen que la sexualidad es una tendencia humana tan fuerte que es indomable, y que por tanto cualquier pretensión de conducirla o refrenarla es necesariamente insana y traumatizante. La falsedad de esta tesis es patente. Señalo únicamente dos argumentos, que son bastantes.

1º. Los autores que exigen vía libre para la “sexualidad” reclaman dominio y restricción eficaces para la “agresividad”, otro de los impulsos que ellos mismos consideran fuertes y primarios en el hombre. ¿Por qué la agresividad puede y debe ser socializada sin traumas insanos, y en cambio la sexualidad debe ser abandonada a su propio impulso, so pena de dañar la persona? Según esto, por ejemplo, cuando dos novios riñen y se enfurecen al máximo, deben reprimir su agresividad y refrenar el impulso de darse bofetadas y arañarse; pero si esa misma pareja se ve fuertemente atraída por el deseo sexual, deben abandonarse a él, si quieren evitar malas consecuencias psicosomáticas. Esto es absurdo. El hombre debe tener dominio consciente y libre (dominus: señor, dominar; señor, señorear) igualmente sobre la agresividad, sobre la sexualidad y sobre todos los impulsos e inclinaciones que hay en él por fuertes y persistentes que sean, si de verdad quiere ser hombre. (José María Iraburu)