Padre Manuel Martínez Cano mCR.

Padre Tiburcio Arnaiz Muñoz, S. I.Volamos hacia el sur de España: Andalucía, tierra de María Santísima. Málaga. Al “corazón de la Axarquía”: Triana donde las Misioneras de las Doctrinas Rurales, evangelizan. Llegamos el Viernes de Dolores. Santa Misa y Procesión  con Jesús Nazareno y la Virgen de los Dolores. La banda de tambores del pueblo acompaña. Durante el recorrido, rezamos los Siete Dolores de la virgen.

Sábado, Misa vespertina de domingo de Ramos. Al sentarme en el confesionario veo una gran lápida y una gran alegría salta espontánea en mi corazón. La lápida conmemorativa, dice:

BAJO EL PONTIFICADO DE S.S. EL PAPA BENEDICTO XVI SIENDO OBISPO DE LA DIÓCESIS EL EXCMO. Y RVDMO. SR. MONS. JESÚS ESTEBAN CATALÁ IBÁÑEZ, SIENDO PARRACO EL RVDO. SR. D. FRANCISCO SÁNCHEZ PÉREZ.

ESTA CASA FUE HABITADA POR LAS MISIONERAS DE LAS DOCTRINAS RURALES. LA HERMANA INMACULADA MERCEDES LÓPEZ IBÁÑEZ, CON PROFUNDO ARDOR MISIONERO ENTRE EL AÑO 2008 A LA ÚLTIMA MISIÓN DE 2011, SEMBRÓ EL AMOR DE CRISTO Y A NUESTRA SANTA FE CATÓLICA. ESTA ESPOSA DEL SEÑOR FUE AL ENCUENTRO DE SU DIVINO ESPOSO NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO EL 5 DE AGOSTO DE 2012.

“IMPRIME CON FUERZA EN MI CORAZÓN EL DESEO DE SALVAR LAS ALMAS COMO TÚ LAS SALVASTE CON EL SUFRIMIENTO, LA HUMILLACIÓN Y EL ABANDONO DE TODOS”.

María Isabel González del Valle(Mª ISABEL GONZÁLEZ DEL VALLE)

TRIANA EN PERPETUA MEMORIA AGRADECIDA, XIX-III-MMXIV.

¡AVE MARÍA PURÍSIMA!

Hace 26 años Inmaculada participó en un retiro que las Misioneras organizaron en su pueblo, y el Señor la llamó.

De lunes a jueves Santo visitamos y administramos los sacramentos a los enfermos, a media mañana. Varios viven solos y los atienden empleados de servicios sociales. Los enfermos y enfermas católicos son un tesoro de la Iglesia, que atraen las bendiciones del Cielo.

Hace doce años, las madres de los niños del pueblo iniciaron la procesión de los niños y las niñas, con la Virgen Pequeña; las andas a su medida, también pusieron el hombro las abuelas.

Los Santos Oficios, recordaron a las señoras mayores otros tiempos más piadosos. Se lamentan de que cada año asisten menos vecinos a los cultos religiosos.

Por las calles, repartía libritos a los niños y niñas. Uno de ellos, que solo vi aquel día, me dijo: “yo no creo en Dios, la ciencia dice que no hay Dios. Y, además mi maestra de religión tampoco cree en Dios”. Así están las cosas. Lean esta semana las declaraciones de Albert Einstein, Premio Nobel de física.

Este año, las misioneras han tenido cinco auxiliares. La más pequeña, de nueve años. Sus padres y sus dos hermanas pequeñas vinieron a pasar los dos últimos días. El padre, llamó por teléfono a su tío carmelita, misionero en Togo, para felicitar el día de Pascua. Le dijo que yo le di los ejercicios espirituales cuando él tenía once años.

Un joven matrimonio de Madrid, vino a pasar unos días con sus familiares. Después de Misa, los padres jugaron al fútbol con los hijos mayores. La de tres años, daba vueltas con su bicicleta al recinto. De pronto, se para junto a mí, me coge de la mano y me lleva a la Iglesia. Quiso que le explicará las doce vidrieras. Y la verdad, es que ponía toda su atención.

Un día, entran a la Iglesia dos sacerdotes y un seglar cargados de aparatos para filmar. Preguntan por las misioneras, y yo también les pregunto. Uno me contesta: “yo soy el monaguillo que ayudó al padre Manuel Cano en Gibralgalia”. Allí está enterrada María Isabel, Fundadora de las Misioneras de las Doctrinas Rurales. Hasta allá llegó para salvar almas. Ella decía: “Imprime con fuerza en mi corazón el deber de salvar las almas como Tú las salvaste, con el sufrimiento, la humillación y el abandono de todos”.

El fundador de las Misioneras de las Doctrinas Rurales fue el Padre Arnáiz S. I. Apóstol incansable. Todo una pieza de amor auténtico: “Si el trabajar viene sobre un espíritu lleno de Dios y enamorado del bien de las almas, cuanto más trabaja más ama, y es el trabajo como la leña que ceba el fuego del Divino Amor”.

La señora Eva, tendrá mucha felicidad en el Cielo. Siempre recibe en su casa a los sacerdotes que van al pueblo.