Montserrat

El orden de las pasiones

San Elfego de Canterbuty - Obispo y MártirLa vida moral tendrá aquella parte que ordena las pasiones para que ellas sirvan al acto interior del espíritu y no le pongan obstáculos. Los obstáculos aparecen cuando el hombre se vuelca hacia afuera, hacia los objetos de sus pasiones y haciéndose dependiente de ellos. El orden en las pasiones hace posible ordenar los actos que dicen relación con la vida social. (José Luis Widow – Verbo)

Paso del singular al particular

El paso del singular al universal. Sin fundamento riguroso alguno -como pudiera ser una encuesta científicamente realizada- se atribuye con frecuencia a millones de personas la opinión que uno ha constatado en grupos extremadamente reducidos. En otros casos se presenta el propio juicio como avalado por encuestas fidedignas. De hecho, sin embargo, algunas de las encuestas aducidas son muy anticuadas, y otras presentan graves defectos de forma. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)

La reducción que dislumbra

Así los que comprenden claramente la cuestión pueden ver las razones intrínsecas de ella; los que no la comprenden tienen de sobra autoridad extrínseca para formar juicio cabal como debe formarlo en todas las cosas que se rozan con su fe un buen cristiano. Luz no ha faltado por la misericordia de Dios; lo que ha sobrado son indocilidad, intereses bastardos, deseo de ancha vida. No engañó aquí la seducción que deslumbra al entendimiento con falso resplandor, sino la que le obscurece ensuciando con negros vapores el corazón. Creemos, pues, que salvas muy raras excepciones, sólo grandes esfuerzos de ingeniosísima caridad pueden hacer que, discurriendo según rectos principios de moral, se admita hoy en el católico la excusa de buena fe en el asunto del Liberalismo, particularmente en los liberales teóricos. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Conozco mejor a Dios

Este jueves sentí esta gracia al final de las oraciones; duró excepcionalmente mucho tiempo, es decir, toda la Santa Misa, pensaba que moriría de gozo. En esos momentos conozco mejor a Dios y sus atributos, y también me conozco mejor a mí y mi miseria, y me sorprende que Dios se humille tanto hacia un alma tan miserable como la mía. Después de la Santa Misa me sentía sumergida totalmente en Dios y tenía presente cada mirada suya a la profundidad de mi corazón.  (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

Ideas sin verdad

La existencia de la verdad y la relación esencial que la persona humana tiene en relación con ella, en cuanto ser inteligente y comunicativo, es la piedra angular de la genuina libertad de expresión. Y un criterio inequívoco (no es, sin embargo, el único) para reconocer cuándo este derecho ha sido alterado por el liberalismo. Al respecto, apunta Gil Robles que la concepción liberal de la libertad de expresión se reconoce cuando se reivindica el derecho a la emisión de ideas con independencia de la verdad, sin sujeción a otro criterio de moralidad que la razón individual sólo limitada y regida por la ley civil. (Julio Alvear Téllez – Verbo)

Historia colectiva común

Tenemos una vida peculiar, propia, que cada región en mayor o menor grado conserva; y tiene cada región rasgos comunes con todas las demás. Hay una historia colectiva común y otra propia, particular. Hay que afirmar íntegramente las dos. Yo afirmo el espíritu regional en toda su pureza; pero también digo que si se arrancase una sola historia regional, la común de España queda mutilada y se hace incomprensible. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

Solo importa conseguir el proyecto

Por eso la “ideología de género” no puede permitir que se conciba la violencia que ella tilda de machista incluida en una violencia doméstica de la que además forman parte, con raíces compartidas, la violencia de mujeres contra varones, de padres contra hijos (alumbrados y por alumbrar), de hijos contra padres ancianos que se han vuelto un estorbo…, víctimas estas no “rentables” ideológicamente, sino todo lo contrario. A la ideología, rígida, inexorable, sólo le importa la consecución de su proyecto. (Manuel Antonio Orodea – Razón Española)