POSTULANTADO Y NOVICIADO

Madre Rafaela - 24Desde que entré en el Convento siempre he sido muy feliz. Pero me costaba mucho levantarme cuando tocaban para levantarnos, es que siempre he sido un poco dormilona, pero… ¿tú sabes lo que es vivir el minuto heroico? Pues mira, cuando te cuesta mucho hacer algo y tienes que hacerlo, dar un salto y no pensarlo dos veces porque si no te dejas llevar por la pereza y eso no le agrada a Jesús. Pues eso es lo que hacía yo, me llamaban y daba un salto para ir corriendo a hacer el ofrecimiento de obras a Jesús y a nuestra Madre la Virgen. Bajaba las escaleras deprisa para llegar la primera. Llegaba al Coro y me ponía de rodillas besando el suelo, como es costumbre en el Convento y con una mirada amorosísima al Sagrario.

Como me gustaba ayudar a las monjas en todo lo que se me ocurría, un día encontré a dos Hermanas fregando el Coro de rodillas, restregando el suelo de tablas con estropajo y jabón. Me arrodillé en medio del Coro y de un lado a otro fregaba con mucho afán para quitarles aquel trabajo cuanto antes y que no se fatigaran demasiado. Ellas me lo agradecieron mucho.