Isabel

Derecho inaliable

San Félix de NicosiaResponderemos con palabras del Concilio en su declaración sobre la educación cristiana de la juventud: “Todos los hombres, de cualquier raza, condición y edad, en cuanto participantes de la dignidad de la persona, tienen el derecho inalienable a una educación, que responda al propio fin, al propio carácter, al diferente sexo, y que sea conforme a la cultura y a las tradiciones patrias, y, al mismo tiempo, esté abierta a las relaciones fraternas con otros pueblos a fin de fomentar en la tierra la verdadera unidad y la paz. (Mn. José Ricart Torrens – CATECISMO SOCIAL)

Oraciones y sacrificios

En una segunda aparición de ese Ángel, sigue una mención a “oraciones y sacrificios”, recomendándoles: “En todo lo que podáis, ofreced a Dios un sacrificio como acto de reparación por los pecados con que Él es ofendido y como súplicas por la conversión de los pecadores. Atraed así sobre vuestra Patria la paz. Yo soy el Ángel de su guarda, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad, con sumisión, el sufrimiento que el Señor os envíe”. (Ricardo Dip – Verbo)

  La paga del mundo (53)

Otra joven que también hemos conocido. Tenía una inteligencia privilegiada, pero se dejó arrastrar por el consumo de drogas. Padeció un grave accidente. A pesar de ser de buena familia, la he visto mendigar por los cruces de las calles de la parte alta de Barcelona. ¡Cuántas veces prometía cambiar de vida! Pero no tenía voluntad. No sé qué me sorprendía más, si su gran inteligencia o su profunda adicción y derrota ante la droga. La paga del mundo a los que lo sirven es la esclavitud. (Jaime Solá Grané)

El pensamiento luterano

Solamente un católico puede preguntar el “porqué” de lo político, ya que el católico y sólo el católico reconoce la bondad de la naturaleza humana y, por lo tanto, la eficacia de la razón humana en su búsqueda de la verdad del orden político-social. El pesimismo luterano limita la bondad de Dios y abandona el mundo al Diablo. El mundo, según los luteranos, es tan malo que ni siquiera la gracia puede penetrarlo. La gracia cubre los pecados del hombre como una capa cubre el cuerpo humano, pero no realiza ninguna transformación del hombre por dentro. (Frederick D. Wilhelmsen – VERBO)

La mujer

Edith Stein

Concebida así la profesión médica es verdaderamente caritativa y con otras pertenece a las profesiones sociales, que en gran parte han nacido en tiempos muy recientes y se consideran con derecho, al igual que las hogareñas, como específicamente femeninas. En todas estas profesiones se trata de una actividad verdaderamente materna: la preocupación por una gran “familia”: los feligreses de una parroquia, los pobres o enfermos de la comunidad, de un pueblo o de un municipio, unos presidiarios, la juventud en peligro o descuidada. Si uno tiene la iniciativa de acercarse a estos hombres para atenderlos en una enfermedad física o auxiliarlos económicamente o darles un consejo legal, siempre existirá la posibilidad y básicamente la necesidad de abarcar y ayudar al hombre entero.

Obligar a Dios

El pueblo español comprendió desde el principio que para él no había más salida que hacer, como pueblo, padecer violencia al reino de los cielos, porque sabía que sólo los violentos lo arrebatan (Matth., XI, 12). De ahí que el español se da por entero, para obligar a Dios a fijarse en él; es decir, para provocar su predilección. Los españoles saben perfectamente que el exclusivismo judío tiene plazo fijado, trascurrido el cual habrá de resolverse en la integración real, efectiva y universal del género humano en el Reino de Dios. (Osvaldo Lira – VERBO)

Los gobiernos son oligárquicos

A la verdad, Fernández de la Mora no distinguía claramente entre el Gobierno, el lugar formal del poder político directo, y el Régimen, el lugar real de los poderes indirectos y las influencias. Pero sostenía, que los gobiernos son siempre oligárquicos con independencia de las circunstancias, el talante, las intenciones, la voluntad, los deseos, las pasiones, los sentimientos, las ideologías, los programas, la propaganda, las promesas y las ilusiones de los escritores políticos y, por supuesto, de lo que digan los políticos y los intelectuales orgánicos autoengañándose o para engañar a los demás. (Dalmacio Negro – RAZÓN ESPAÑOLA)