Papa Francisco

San Carlos LWANGA y 12 compañerosEl ejercicio de la virtud de la prudencia es necesaria para que los gobernantes sepan acoger, promover, proteger e integrar, estableciendo medidas prácticas que, “respetando el recto orden de los valores, ofrezcan al ciudadano la prosperidad material y al mismo tiempo los bienes del espíritu” (Pacem in terris, 57). Tienen una responsabilidad concreta con respecto a sus comunidades, a las que deben garantizar los derechos que les corresponden en justicia y un desarrollo armónico, para no ser como el constructor necio que hizo mal sus cálculos y no consiguió terminar la torre que había comenzado a construir. (cf. Lc 14, 28-30).

Cardenal Raymond Leo Burke

En nuestro día a día, el testimonio debido al esplendor de la verdad del matrimonio tiene que ser nítido y heroico. Tenemos que estar preparados para sufrir, como han sufrido los cristianos a lo largo de los siglos, para honrar y fomentar el santo matrimonio. Tomemos como ejemplo a san Juan Bautista, san Juan Fisher y santo Tomás Moro, quienes fueron mártires por defender la integridad de la fidelidad debida y la indisolubilidad del matrimonio. Ante la confusión y el error sobre el santo matrimonio, abiertamente sembrados por Satanás en nuestra sociedad, sigamos el ejemplo de estos santos e invoquemos su intercesión, para que el gran don de la vida y el amor conyugal sean cada vez más estimados en la Iglesia y la sociedad, y sean causa de una firme esperanza para todos.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

El Beato Papa Pablo VI afirmaba que “evangelizar es, ante todo, dar testimonio, de una manera sencilla y directa, de Dios revelado por Jesucristo mediante el Espíritu Santo. Testimoniar que ha amado al mundo en su Hijo” (EN 26). ¿Qué es lo que sucede en ese pasaje del Evangelio en el que el ciego pide al Señor ver? Al borde del camino hay un hombre ciego que está pidiendo, falto de vida y de verdad, pero ninguno de los que pasa a su lado le da lo que más necesita: el amor, la cercanía, la comprensión para salir de la angustia… Esta hambre solamente la puede quitar Dios. ¡Qué importante fue que alguien le dijese con claridad: “Pasa Jesús el Nazareno”! En nuestra vida es muy importante que exista gente que nos recuerde que el Señor está a nuestro lado.

Cardenal Müller

Hablando sobre la comunión eucarística, el cardenal explicó que los protestantes, como los luteranos de Alemania, consideran que “somos justificados solo por la fe y los sacramentos son expresiones secundarias, ayudas psicológicas para acercarnos a la fe personal, a la confianza en Dios”. “Hay una gran diferencia, porque para la fe católica los sacramentos son una condición plena para confesar la fe y, si somos católicos, la comunión sacramental es condición para la gracia y no estar separados de Dios”.

Monseñor Luigi Negri, Arzobispo Emérito

Superar toda visión mecánica o automática de la historia sería empezar a superar la crisis de la modernidad: ser capaz de mirarla y construir una nueva historia que proceda de la libertad responsable de hombres abiertos a la búsqueda trascendental. La esperanza es que cualquiera que sea el modo como se conciba la historia, ésta sigue siendo exactamente lo que es; diciéndolo con palabras de Romano Guardini, una nueva época que no tiene nombre pero que, no obstante, existe en toda su realidad.

Obispo Demetrio Fernández

La Iglesia en cuestión de fe, esperanza y caridad es riquísima. Lleva en su seno el tesoro más grande, Jesucristo redentor del hombre, la Eucaristía, los sacramentos, la Palabra de Dios, el testimonio de sus mejores hijos. La Iglesia nos ayuda a alcanzar la meta del Cielo, nos anima con la esperanza de la vida eterna, nos enseña a perdonar. Todo eso no nos lo puede ofrecer nadie más. Nadie es más rica que la Iglesia en este sentido. Rica en valores, rica en humanidad, rica en bienhacer. Rica en caridad con los más pobres, a quienes nadie atiende, rica en misioneros que entregan toda su vida para bien de los demás, rica en voluntarios que ofrecen gratis su tiempo.

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Lo que acontece hoy aquí, a lo que estamos convocados en esta noche es mucho más que la mera presentación de un libro. España en estos momentos es, como expresa el salmista, “una tierra reseca, agostada, sin agua” (Salmo 62). Los españoles, desde hace mucho tiempo, estamos cansados de oír palabras vacías y de soportar leyes cargadas de ideología. A la vez, estamos sedientos y a la espera de palabras que anuncien la verdad, que hablen al corazón, que despierten y aviven la esperanza. El testimonio de Gabriele Kuby y su llamada a la verdadera libertad son el aliento de un espíritu converso, como la lluvia que viene a fecundar nuestra tierra recordándonos quienes somos y mostrándonos, de nuevo, el sentido pleno de la sexualidad humana, la belleza del matrimonio y de la familia como expresiones de la vocación al amor y el don de sí.

San PÍO X

  Pascendi Dominici Gregis  (45)

Simplicísimo es el procedimiento. El filósofo afirma: el principio de la fe es inmanente; el creyente añade: ese principio es Dios; concluye el teólogo: luego Dios es inmanente en el hombre. He aquí la inmanencia teológica. De la misma suerte es cierto para el filósofo que las representaciones del objeto de la fe son sólo simbólicas; para el creyente lo es igualmente que el objeta de la fe es Dios en sí: el teólogo, por tanto, infiere: las representaciones de la realidad divina son simbólicas. He aquí el simbolismo teológico. Errores, en verdad grandísimos; y cuán perniciosos sean ambos, se descubrirá al verse sus consecuencias.