Jorge Soley Climent

Beato Pere Tarrés i ClaretLo cierto es que la persecución religiosa en Cataluña e atroz. Junto con su obispo mártir de Barcelona, Manuel Irurita, cayeron asesinados 279 miembros del clero diocesano, a los que hay que sumar los pertenecientes a congregaciones religiosas hasta llegar casi al millar en esa diócesis. En Gerona fueron 194 los sacerdotes asesinados, en Lérida 270 sacerdotes se unieron en el martirio a su obispo, monseñor Huix (en aquella diócesis fue asesinado el 66% de los sacerdotes), en Tortosa 316, en Vic 177 y así hasta llegar a los más de 1.500 sacerdotes diocesanos asesinados en Cataluña, sin contar religiosos y religiosas.

A la vista de este panorama, no sorprenderán las páginas dedicadas en su diario al final de la guerra por el Beato Pere Tarrés, miembro de la Federació de Joves Cristians (FJC), a la que se acusa de estar ya intoxicada de nacionalismo, pero que expresaba así sus sentimientos:

“Son las cuatro de la tarde. Vivimos momentos únicos. Momentos de emoción sublime. Saltaría de gozo. Lloraría de alegría”. Noticias de que han comenzado a entrar… “Barcelona reconquistada para España y para Cristo. Barcelona liberada del infierno rojo. El marxismo, bajo todos los aspectos, ha sufrido el golpe más decisivo. Cataluña, Cataluña está ya salvada…”

“Dios mío, ¿es posible que llegue la hora de la liberación?… Cuando todo parecía hundido, Tú has resurgido lleno de gloria. ¡Señor, es tu gloria lo único que me interesa…! ¡Dios mío, Dios mío, gracias por haberme permitido presenciar tanto gozo, la alegría de un pueblo que resucita!…”

Noticia de la “entrada del Ejército Nacional liberador de España en las Ramblas. Ha sido algo grandioso. A los gritos de “Arriba España” y “Viva Franco”… han anunciado a los cuatro vientos la conquista de Barcelona… La emoción y el entusiasmo populares han lanzado a la calle han sido formidables. No he podido resistir la alegría… hemos salido a la calle… La gente aclamaba por la calle a las tropas y las columnas motorizadas que iban llegando, aclamando a Franco y a la España única, libre y grande. Nos abrazábamos en plena calle. La gente te paraba en medio de felicitaciones y gritos de alegría… ¡Ha sufrido tanto Cataluña! ¡Ha llegado la hora de su liberación!…” Rezo ante el Santísimo. Encuentro de amigos… El padre Torrents “nos ha recibido lleno de alegría”.

Sigue el Beato Pere Tarrés dando vivas a Cristo Rey, a la Virgen de Montserrat, a la Purísima, Patrona de España. Y concluye:

“Me he sentido profundamente español y nunca como hoy me sale del corazón un grito bien alto de: ¡Viva España! ¡Viva Cataluña española! España está destinada a ser una gran fuerza. Ella será el nuevo hogar del cristianismo. Dios mío, ilumina a Franco y los otros dirigentes, para que todos sus actos estén informados por las doctrinas de amor y de paz cristianas, como hasta ahora”.

(Razón Española)