San Maximliano Kolbe y la Virgen María

La Inmaculada es instrumento de Dios. Con pleno conocimiento se deja conducir por Dios voluntariamente, se conforma a su voluntad, desea sólo lo que Él quiere, obra según su voluntad y todo de la manera más perfecta posible, sin el mínimo defecto, sin que su voluntad se aparte en nada de la voluntad de Él. (EK 1320).