Montserrat

Mutaciones históricas

Santo Domingo de Silos, monjeTenemos también verdades permanentes, que son la consecuencia de la existencia de este Dios y la realidad de la naturaleza humana, que no pueden sufrir cambios y no están sujetas a las mutaciones históricas o a cualquier tipo de alteraciones. Este punto fundamental puede ser claramente demostrado mediante serias investigaciones filosóficas e históricas. Al mismo tiempo existe una mutabilidad de las circunstancias históricas. Ese cambio dependerá fundamentalmente de la mayor o menor fidelidad de los hombres a los planes permanentes de Dios y en particular del grado de fidelidad de los hombres de Iglesia. (Mons. Ignacio Barreiro Carámbula – Verbo)

Deseo sumergirme el Él

En la noche del mismo día sentí en el alma una gran nostalgia de Dios; no lo veo con los ojos del cuerpo como antes, sino que lo siento y no comprendo; eso me produce un anhelo y un tormento indescriptibles. Me muero del deseo de poseerlo para sumergirme en Él por la eternidad. Mi espíritu tiende a Él con todas las fuerzas, no hay nada en el mundo que pueda consolarme. (Santa María Faustina Kowalska – Diario – La Divina Misericordia en mi alma)

La Revolución rusa

La Revolución rusa produjo en los revolucionarios italianos una reacción crítica. Benito Mussolini, hombre de acción, extrajo sus consecuencias, y Antonio Gramsci, hombre de pensamiento, extrajo las suyas, pero ambos coincidieron en una misma ilusión, a saber, que la revolución, que los rusos habían hecho mal, sólo podían hacerla bien los italianos. (Aquilino Duque – Razón Española)

La unidad nacional

La unidad nacional en España la formaron la Iglesia y la Monarquía tradicional, que representan las dos grandes unidades, interna y externa, que han originado, sin amasarlas ni confundirlas, la federación de las regiones que constituyen la patria común. La unidad nacional estaba fundada sobre la unidad de creencias, que producía la de los sentimientos, costumbres y aspiraciones fundamentales, dejando ancho cauce a una opulenta variedad que se desarrollaba sobre ellas como una vegetación espléndida. (Juan Vázquez de Mella – El Verbo de la Tradición)

La amistad

La sociedad política, por ende, es necesaria a la vida humana, a la naturaleza del hombre; el ser gregario no es una tendencia de su animalidad sino una exigencia de su racionalidad. De donde resulta que es natural al hombre ser “amigo” del hombre, no enemigo, como supuso Hobbes (hamo homini lupus) y el gnosticismo político de la modernidad. La amistad es motor de la sociedad, dice Aristóteles, es causa agente aunque no sea su fin. (Juan Fernando Segovia – Verbo)

Desvergüenza liberal

Guardando esta prudencia, se puede vivir sin menoscabo de la fe, aun en medio de un pueblo de judíos. Sin olvidar las demás prevenciones generales recomendadas en el grupo anterior, y teniendo en cuenta que aquí no media razón alguna de vasallaje, y que de la independencia católica conviene hacer alarde en frecuentes ocasiones para imponer respeto con ella a los que creen poder anonadarnos con su desvergüenza liberal. Mas si llegase el caso de una imposición descarada, débase repelerla con toda franqueza y erguirse ante el descaro del sectario con todo el noble y santo descaro del discípulo de la fe. (Sardá y Salvany – El liberalismo es pecado)

Personas sensibles

La mayor capacidad conciliatoria que pueda poseer un gobernante es incapaz de integrar modelos de sociedad abruptamente opuestos. Por generosa que sea la voluntad de hacer concesiones, se llega ineludiblemente a una frontera que marca los límites entre una tendencia y otra. La ilusión de que hay un punto céntrico capaz de aunar orientaciones contradictorias sólo puede ser abrigada por personas insensibles a valores, indiferentes en materia ética. (Alfonso López Quintás – Manipulación del hombre en la defensa del divorcio)