Enrique Martínez

Sagrada Familia - Dios Padre y Espíritu SantoAsí, por la primera inclinación a conversar el propio ser “pertenece a la Ley Natural todo aquello que ayuda a la conservación de la vida humana e impide su destrucción”. De este modo, es de Ley Natural el trabajo, por el que se buscan los bienes necesarios para la alimentación, el vestido, la vivienda, etc.; la medicina, por la que se intenta la recuperación de la salud; o la milicia, por la que se busca defender la vida de los compatriotas. Y son contrarios entonces a la Ley Natural el suicidio, el aborto, la eutanasia y toda forma de homicidio contra el inocente.

Por la segunda inclinación a engendrar y criar la prole, “se consideran de Ley Natural las cosas que la naturaleza ha enseñado a todos los animales, tales como la conjunción de los sexos, la educación de los hijos y otras cosas semejantes”. De este modo, son de Ley Natural el matrimonio para toda la vida entre un hombre y una mujer, la familia fundada en el matrimonio, y la educación de los padres a los hijos, de la que deriva subsidiariamente toda otra educación natural. Son contrarias entonces a la Ley Natural las diferentes formas de sexualidad fuera del matrimonio, o que excluyan la generación de los hijos, o realizadas entre personas del mismo sexo, así como la intromisión abusiva del Estado en la educación de los hijos.

Y por la tercera inclinación a conocer la verdad acerca de Dios y a vivir en sociedad, “pertenece a la Ley Natural todo lo que atañe a esta inclinación, como evitar la ignorancia, respetar a los conciudadanos y todo lo demás relacionado con esto”. De este modo son de Ley Natural la enseñanza y comunicación de la verdad, sobre todo la referida a Dios, principalmente en la educación, pero también en otros ámbitos de la vida social, como el judicial, el político, el comercial, el periodístico, etc. También es de Ley Natural el gobierno de la comunidad política en orden a promover por medio de la ley positiva la consecución de todos los bienes referidos anteriormente, que pertenecen al bien común por cuanto son exigencias de la naturaleza humana; y entre ellos el correspondiente a la verdad acerca de Dios, que es el más propiamente humano, y de ahí que sea una exigencia de la Ley Natural que en la vida política se tribute a Dios el culto debido. En consecuencia, son contrarias a la Ley Natural la mentira en todas sus formas – fraude, perjurio, difamación, etc.-; la enseñanza de doctrinas falsas -relativismo, escepticismo, ateísmo, etc.- y la prohibición de enseñar la doctrina verdadera; la promulgación de leyes injustas, y sobre todo en favor del “laicismo, o sea, de la apostasía de la sociedad moderna que pretende alejarse de Dios y de la Iglesia”.

Conviene apuntar finalmente que el fundamento último de toda inclinación a la propia perfección y a la comunicación de ésta se encuentra en la bondad divina. Ciertamente, quiso Dios crear este mundo, liberalmente y no por necesidad o indigencia, sino sólo para comunicar su bondad. Por consiguiente, debe decirse que todo bien creado se ordena a la bondad divina, y busca asemejarse a ella inclinándose por naturaleza a su propia perfección, y también comunicando a otros esta perfección. De ahí que rechazar las exigencias de la Ley Natural conlleva una radical oposición a la misma bondad divina.

(CRISTIANDAD)