Papa Francisco

Dejemos aparte esa actitud, ese pecado, ese vicio que cada uno lleva dentro, para ser más coherentes y anunciar a Jesús, y la gente crea con nuestro buen ejemplo. En la Primera Lectura (Rm 10, 9-18) San Pablo explica que “la fe nace del mensaje que se escucha, y viene a través de la palabra de Cristo”. Por eso es importante el anuncio del Evangelio: que Cristo nos salvó, murió y resucitó por nosotros.

Cardenal Carlo Caffarra

El cristianismo es una novedad absoluta, porque afirma que Dios apareció en el tiempo en la persona de Cristo; y que el hombre se salva en la eternidad, pero mediante una elección que él debe hacer en el tiempo mientras esté vivo… No nos dejemos engañar por la retórica de la justicia, de los derechos y cosas similares. Son oropeles. Porque el evangelio nace en el corazón del hombre en el momento en que, la noche de Navidad, cuatro pastores sucios y malolientes se asombraron de cómo Dios se ocupaba de ellos. En ese momento nació el cristianismo… Esta es exactamente la afirmación que define en su raíz el cristianismo y distingue la fe de la incredulidad, es decir, la fe cristiana de cualquier otra fe religiosa: la fe en un Resucitado de entre los muertos. Se es cristiano cuando se acepta este anuncio…: que Jesucristo está vivo hoy entre nosotros, como persona única, irrepetible, como era antes de la muerte, en posesión ahora de una vida incorruptible.

Cardenal Carlos Osoro Sierra

Os animo a salir al mundo siempre desde la escuela de la Eucaristía. Salid siempre así, preguntando al Señor como los primeros discípulos: “¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?”. Y ahí, en medio de esta historia, os encontraréis con multitud de personas en situaciones muy diversas, todas ellas como la samaritana del Evangelio, con un cántaro con el que van en búsqueda de agua: niños, jóvenes, adultos, ancianos, enfermos, pobres, rotos por la vida, desalentados por falta de trabajo, deshechos por ser tratados para negocio de algunos, negados en su dignidad más sublime como es el ser imagen y semejanza de Dios, con vacíos tremendos en sus vidas que intentan llenar de formas diferentes, pero que engendran más y más vacío…

Cardenal Robert Sarah

La sociedad está abandonada a la oscuridad del miedo, la tristeza y el aislamiento. No tiene nada que ofrecer excepto el vacío y la nada. Y permite la proliferación de las ideologías más locas. Una sociedad occidental sin Dios puede convertirse en la cuna de un terrorismo ético y moral más virulento y más destructivo que el terrorismo islamista. Recuerden que Jesús nos dijo: “Y no temas a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el Infierno” (Mateo 10, 28). Queridos amigos, perdónenme estas afirmaciones. Pero uno debe ser claro y realista.

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Antes de concluir estas reflexiones, además de agradecer a la autora su interés por completar su obra para la edición española, quiero también manifestar mi gratitud a los traductores, editores y a cuantos han contribuido para hacer posible esta publicación. Sé que a todos les impulsa una única motivación: la humilde propagación de la verdad que hemos recibido por la fe y la clara defensa de la dignidad de la vida humana, el carácter sagrado del matrimonio y del bien social de la familia.

Obispo Emérito Felipe Arizmendi Esquiel

Una empresa especializada en encuestas, Consulta Mitofsky, muy seria y confiable, acaba de publicar los resultados de su investigación en ambientes rurales, urbanos y universitarios, entre jóvenes y adultos, hombres y mujeres, sobre confianza del pueblo en 18 instituciones, comparando los datos de 2008 a 2018, con una escala de calificación del O al 10. Las tres que gozan de la confianza más alta somos: Las universidades (7.4), la Iglesia (7.2) y el Ejército (7.0)

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (74)

Tal, por ejemplo, es el Cristo que presenta el evangelio de San Juan, libro que no es, en todo su contenido, sino una mera especulación. No termina con esto el dominio de la filosofía sobre la historia. Divididos, según indicamos, los documentos en dos partes, de nuevo interviene el filósofo con su dogma de la inmanencia vital, y hace saber que cuanto se contiene en la historia de la Iglesia se ha de explicar por la emanación vital. Y, como la causa o condición de cualquier emanación vital se ha de colocar en cierta necesidad o indigencia, se deduce que el hecho se ha de concebir después de la necesidad y que, históricamente, es aquél posterior a ésta.