Papa Francisco

Imagen de Jesús coronado de espinasAnte todo, no es esto; es sentirse, en Jesús, hijos amados del Padre. Es vivir la alegría de esta bienaventuranza, es entender la vida como una historia de amor, la historia del amor fiel de Dios que nunca nos abandona y quiere vivir siempre en comunión con nosotros. Este es el motivo de nuestra alegría, de una alegría que ninguna persona en el mundo y ninguna circunstancia de la vida nos puede quitar. Es una alegría que da paz incluso en el dolor, que ya desde ahora nos hace pregustar esa felicidad que nos aguarda para siempre. Queridos hermanos y hermanas, en la alegría de encontrarles, esta es la palabra que he venido a decirles: bienaventurados.

Cardenal Juan José Omella

“Tiene que ser un modelo que respete las diferentes opciones y que proporcione los recursos necesarios a cada persona para alcanzar su mayor desarrollo. El respeto a la libertad no es entonces una opción política, sino una necesidad en la raíz misma de la educación. Un buen modelo educativo es el mejor camino para la cohesión social y la equidad entre las personas”. En este sentido, el cardenal señala que “uno de los retos pendientes de nuestro sistema educativo es afrontar el debate público sobre la enseñanza de la religión y sobre la libertad de elección del modelo educativo por parte de las familias”.

Cardenal Robert Sarah

Las estructuras de la ONU, que imponen una nueva ética global, juegan un papel decisivo y se han convertido hoy en un poder abrumador, difundiéndose a través de las posibilidades ilimitadas de la tecnología. En muchos países occidentales, hoy en día es un crimen negarse a someterse a estas horribles ideologías. Esto es lo que llamamos adaptación al espíritu de los tiempos, conformismo. Un gran creyente británico y poeta del siglo pasado, Thomas Stearns Eliot escribió algunos versos que dicen más que libros enteros: “En un mundo de fugitivos, la persona que tome la dirección opuesta parecerá huir”.

Cardenal Carlos Osoro

Sentirme superior a los demás porque cumplo determinadas normas o soy un fiel cristiano que tengo el atrevimiento de dirigirme a quien me encuentro, diciendo que todo se puede con la gracia de Dios, pero esa gracia la reduzco a mi propia voluntad. Hay que vivir con la humildad de estar en la presencia de Dios, envueltos en su gloria y en su amor.

Obispo Thomas Daly

“Los políticos que residen en la diócesis católica de Spokane y que obstinadamente perseveran en su apoyo público al aborto no deben recibir la Comunión sin antes reconciliarse con Cristo y con la Iglesia”, escribió el Prelado en una carta el 1 de febrero. “Los esfuerzos para expandir el acceso al aborto, permitiendo que se asesine a niños hasta el momento del nacimiento, son un mal. Los niños son un don de Dios sin importar las circunstancias de su concepción. No solo tienen derecho a la vida, sino que nosotros como sociedad tenemos la obligación moral de protegerlos”.

Obispo Juan Antonio Reig Pla

Todo este panorama ha sido facilitado por una cultura que, despreciando la antropología cristiana, ha favorecido la ideología de género y sus desarrollos posteriores, autoafirmando la soberanía de la voluntad individual frente a los significados del cuerpo humano y el carácter finalista de la naturaleza de la persona y sus actos de unión conyugal. Y este mismo modo de considerar las cosas ha sido divulgado por la llamada “cultura de muerte”. Ésta ha cristalizado en unas leyes que no custodian ni la vida naciente ni la terminal, que no favorecen desde el derecho la realidad matrimonial entre un varón y una mujer, el bien social de la familia amplia, ni la libertad de los padres para la educación de sus hijos.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (88)

De asegurar su sinceridad al escribir, no se cuidan; son ya conocidos entre los racionalistas y alabados también como soldados que militan bajo una misma bandera; y de esas alabanzas, que el verdadero católico rechazaría, se congratulan ellos y las oponen a las reprensiones de la Iglesia. Pero veamos ya cómo uno de ellos compone la apología. El fin que se propone alcanzar es éste: llevar al hombre, que todavía carece de fe, a que logre acerca de la religión católica aquella experiencia que es, conforme a los principios de los modernistas, el único fundamento de la fe. Dos caminos se ofrecen para esto: uno objetivo, subjetivo el otro.