El Consiliario
* El católico más fecundo en el apostolado de la salvación de las almas es el más santo, aunque esté paralítico en una cama.
* Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del Reino de Dios». El que tenga oídos que oiga y que cumpla con sus obligaciones jerárquicas para con Dios.
* El Concilio Vaticano II, en la Constitución Gaudium et spes nº 16, enseña: «El hombre tiene una ley escrita por Dios en su corazón, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual será juzgado personalmente». Aprendamos eclesiásticos míos.
* Lean detenidamente, mediten, estas palabras de San Juan de la Cruz: «Se ha de advertir que entre las muchas cautelas que el demonio usa para engañar a los espirituales, la más ordinaria es engañarles bajo especie de bien, y no debajo de especie de mal; porque ya sabe que el mal conocido apenas lo tomarán» ¡Cuidado con nuestro propio juicio y nuestra propia voluntad!