Papa Francisco

Ciertamente, para ustedes no es fácil vivir lejos de casa y quizá sentir la ausencia de las personas más queridas y la incertidumbre por el futuro. Pero el Señor es fiel y no abandona a los suyos. Nos puede ayudar un episodio de la vida de San Antonio abad, el gran fundador del monacato en el desierto. Él había dejado todo por el Señor y se encontraba en el desierto. Allí, durante un largo tiempo, sufrió una dura lucha espiritual que no le daba tregua, asaltado por dudas y oscuridades, tentado incluso de ceder a la nostalgia y a las cosas de la vida pasada. Después de tanto tormento, el Señor lo consoló y San Antonio le preguntó: “¿Dónde estabas? ¿Por qué no apareciste antes para detener los sufrimientos?”. Entonces percibió con claridad la respuesta de Jesús: “Antonio, yo estaba aquí”.

Cardenal Rainer Maria WoelkiCardenal Reniner María Woelki

La actual situación en Alemania es de hecho difícil. Y parece haber una disputa sobre la dirección general de la Iglesia, situación que ciertamente fue desencadenada también por el escándalo de abusos. Ahora hay dos voces que alegan que es tiempo para hacer a un lado todo lo que hasta ahora hemos mantenido. Abandonar los viejos tiempos. Creo que ese es un concepto muy peligroso.

Cardenal Robert Sarah

Queridos jóvenes, a menudo, sin duda, sufren en su alma la lucha de la oscuridad y la luz. A veces se sienten seducidos por los placeres fáciles del mundo. Con todo mi corazón de sacerdote, les digo: ¡no lo duden! ¡Jesús les dará todo! Siguiéndolo para ser santos, ¡no perderán nada! ¡Ganarán la única alegría que nunca decepciona! Queridos jóvenes, si hoy Cristo los llama a seguirlo como sacerdotes, como religiosos, ¡no lo duden! Díganle a Él: “Fiat”, ¡un sí entusiasta e incondicional! Dios quiere que lo necesiten, ¡Qué gracia! ¡Qué alegría! Occidente ha sido evangelizado por los santos y los mártires. ¡Ustedes, jóvenes de hoy, serán los santos y los mártires que las naciones están esperando en una nueva evangelización! ¡Sus patrias están sedientas de Cristo! ¡No las decepcionen! ¡La Iglesia confía en ustedes!

Cardenal Carlos Osoro

Te propongo tres momentos para dejarte amar por Dios contemplando el texto del lavatorio de los pies: 1. Contempla cómo Dios está al servicio del hombre. Allí están todos los discípulos, también Judas que lo va a traicionar y Pedro que se va a resistir a que el Señor le lave los pies. Y, sin embargo, el Señor, el Maestro, se pone de rodillas, en una actitud humilde y llena de ternura, frente a quienes tienen en el corazón traición, desconfianza, cerrazón, perversidad, dureza y crueldad.

Obispo Juan Antonio Reig Pla

La respuesta está en volver a los principios fundamentales de la antropología cristiana que nos invitan a ver la realidad con los ojos de Dios. Así mismo hay que recordar que es la gracia redentora de Jesucristo la que restaura los corazones y los cura de la inclinación al mal. De esta manera la familia llega a ser “la verdadera ecología humana” (Cf. En íclicas Laudato Si’ y Centessimus Annus, 38) y una auténtica escuela de la fe.

Obispo Robert Barron

Una ideología, en sentido negativo, es un marco conceptual que nos ciega a la realidad. El propósito de todo sistema de ideas, por supuesto, es el de dar luz, el de acercarnos a la verdad de las cosas; pero una ideología hace lo contrario, oscureciendo con éxito la realidad, distanciándonos de la verdad. Los términos populares antes mencionados son las marcas de la ideología, sus cortinas de humo. O por usar la terminología de Jordan Peterson el parloteo del demonio la bulliciosa distracción del padre de la mentira.

San PÍO X

Pascendi Dominici Gregis  (90)

Luego, en primer lugar, debemos señalar qué germen sea ése; y ellos pretenden significarlo mediante la fórmula siguiente: Cristo anunció que en breve se establecería el advenimiento del reino de Dios, y del que él sería el Mesías, esto es, su autor, y su organizador, ejecutor, por divina ordenación. Tras esto se ha de mostrar cómo dicho germen, siempre inmanente en la religión católica y permanente, insensiblemente y según la historia, se desenvolvió y adaptó a las circunstancias sucesivas, tomando de éstas para sí vitalmente cuanto le era útil en las formas doctrinales, culturales, eclesiásticas, y venciendo al mismo tiempo los impedimentos, si alguno salía al paso, desbaratando a los enemigos y sobreviviendo a todo género de persecuciones y luchas.